Ken Follet, tras los enigmas de Stonehenge: "Escribí una mujer líder porque no es cierto que los hombres hayan hecho todo"
- El novelista indaga en la construcción del célebre monumento mega en El círculo de los días
- "No escribo para enseñar, no me considero más listo o informado que mis lectores", afirma
El mismo día que la Academia Sueca otorgaba el Premio Nobel de Literatura a László Krasznahorkai, Ken Follet concedía entrevistas en Madrid presentando El círculo de los días, dos hechos que, para el escritor británico, suceden en universos paralelos. “Las personas que eligen el Nobel tienen una concepción de la literatura distinta a la mía. La mía tiene que ver con el disfrute y la de ellos es intelectual”, distinguía Follet en rueda de prensa. “Es verdad que se lo dieron a Bob Dylan, pero muchas de sus letras son enigmáticas, verdadera poesía en el sentido de que a veces no se entiende. Y lo último que me gustaría hacer en el mundo es escribir algo que no se entiende”.
Comprender los enigmas de la construcción de Stonehenge es el origen de El círculo de los días, la nueva novela del autor de best sellers en la que, como en Los pilares de la Tierra, vuelve a fijarse en la arquitectura para recrear una sociedad. “Solo contemplando este monumento fantástico ya te preguntas quién lo hizo, cómo y por qué. Y me di cuenta de que podía construir una historia bastante buena”.
Follet resume la trama de su libro como la historia de dos personajes. Seft, “un ingeniero que tiene que resolver los problemas prácticos de transportar las piedras desde 30 km”, y Joia, “una mujer joven que es una líder carismática, porque para arrastrar esas piedras se necesitan por lo menos 200 personas, hablamos de un movimiento social y tiene que haber alguien que les convenza”.
El novelista defiende la idea de una mujer como líder de una comunidad del fin del Neolítico. “Durante la Edad de Piedra se estudiaba el movimiento del sol, la luna y estrellas. Lo sabemos por cómo está orientado al sol naciente en el solsticio de verano y viceversa. Los estudios de los cielos se hacían desde el sacerdocio, como los egipcios. Todo el mundo piensa que los hombres han hecho todo, pero no es cierto, así que pensé mejor en elegir a una mujer”.
El escritor británico, Ken Follet. CUPRA
Sobre el porqué del crómlech, Follet apunta a tres fines. “El primero es claramente un monumento religioso, es algo que se siente cuando estás ahí y tiene que ver con el sol, cielo y firmamento. Segundo, como en cualquier lugar donde se reúne gente, se desarrolla un mercado. Y, tercero, aunque esto está más abierto a discusión, es que fuese un calendario para marcar las fechas en un círculo perfecto. Es una hipótesis de algunos arqueólogos”.
Reconoce que, al tratarse de un tiempo remoto, el porcentaje de imaginación de la novela crece respecto a otras obras históricas suyas. “Lo que no me cuesta, porque soy escritor porque nací con imaginación”, explica. Su posición moral respecto al lector es tratarle, como mínimo, como un igual. “No escribo para enseñar a nadie. Voy a aprendiendo según voy escribiendo. Hay personas inteligentes que enseñan más cosas. No me considero más listo o informado que mis lectores”.
Por último, analiza que el aspecto bélico de la novela atraviesa cualquier era. “No veo paralelismos (con Gaza), salvo que hay aspectos que afectan a las personas en cualquier época y lugar. En todas las eras ha habido preocupación por la violencia, crimen, llevar alimento a casa, cuidar de la familia, amor y con quién tener sexo”, concluye.