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De la A a la Z, el mapa de la inteligencia artificial en España

  • Un recorrido por las empresas, universidades, centros e instituciones más relevantes
  • La escena de la IA en España está entre las principales de Europa
Mapa de España con efecto de código binario
Mapa de España con efecto de código binario
Manuel González
Manuel González

Si en una conversación escuchamos nombres como OpenAI, Gemini, Anthropic, Sam Altman (e incluso Demis Hassabis o Dario Amodei), puede que nos resulten familiares, aunque sea de oídas. Nombres que asociamos con la IA, y que relacionamos con grandes empresas tecnológicas, en su mayoría estadounidenses. Pero la inteligencia artificial no solo vive en Silicon Valley ni en centros tecnológicos y laboratorios chinos. Lamentablemente, si preguntamos por un nombre o una empresa española relevante en el sector, no seríamos capaces de identificar a ninguna. Y las hay.

En España lleva años gestándose un ecosistema que empieza a ser destacado en Europa. Estamos, según algunos estudios, entre las cinco primeras potencias en inteligencia artificial del continente por número de empresas. Un cúmulo de centros de investigación, startups, grandes empresas, instituciones públicas que trabajan en todo tipo de campos: salud, educación, robótica, procesamiento del lenguaje natural, ciberseguridad o computación cuántica. Muchas nacidas antes de la moda de ChatGPT.

El siguiente listado intenta ser una fotografía del momento que vive la inteligencia artificial en España. Un viaje de la A a la Z para descubrir quiénes están trabajando con esta tecnología para escribir el futuro que viene. No es un ranking definitivo. Faltan empresas, investigadores, proyectos, instituciones y comunidades autónomas que merecerían estar también en este mapa de la IA española.

De la A a la D

La A es para AESIA, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial. Con sede en A Coruña, es uno de los primeros organismos europeos para supervisar el desarrollo de la inteligencia artificial. Uno de sus objetivos es velar por el cumplimiento de la Ley Europea de la IA y promover la ética y la transparencia de los sistemas que ya usamos a diario. Es el fiel reflejo del terreno donde la Unión Europea ha decidido sacar músculo en la carrera por el liderazgo tecnológico, la regulación. La B de Barcelona Supercomputing Center (BSC). Desde este centro se llevan a cabo algunos de los proyectos científicos más ambiciosos del país. Es uno de los grandes motores de la investigación española en inteligencia artificial. El pionero modelo lingüístico MarIA o el modelo de lenguaje ALIA se han desarrollado en sus instalaciones, una de las más avanzadas de Europa, sobre todo en tecnología cuántica, y que alberga el MareNostrum 5, uno de los supercomputadores más destacados del continente.

Con la C, Club Sintético. Y es que no toda la innovación surge en los laboratorios. Nació como un encuentro mensual para creativos interesados en los avances de la IA generativa en el mundo audiovisual. De ese evento, Birras Sintéticas, que mira con curiosidad e ilusión el impacto de la IA en sectores como la publicidad, el cine o la música, ha surgido este club que quiere ser un referente nacional y un punto de encuentro para una comunidad con ganas de compartir conocimiento y explorar el potencial de esta tecnología. Un movimiento que nos recuerda que desde la vanguardia creativa también se avanza en investigación y desarrollo.

La D de Diagnóstico. Uno de los campos donde la inteligencia artificial promete tener un mayor impacto es la salud. Son innumerables los proyectos que se están desarrollando por todo el territorio nacional. Por poner dos ejemplos, desde Sevilla, la empresa Duponte, fundada por Camila Puentes y Yolima Puentes, ha creado MatchGénica, una ambiciosa plataforma que utiliza la IA y la farmacogenómica —disciplina que estudia cómo influye la genética de cada paciente en la respuesta a los medicamentos— para analizar datos genómicos para personalizar diagnósticos y tratamientos. Esta revolución sanitaria también se siente en los hospitales con proyectos como Omniloy, una startup creada por Mar Pujadas y Enrique Alcázar. Desarrolla asistentes de IA para reducir la carga administrativa de los profesionales sanitarios y acceder más rápido a informes clínicos. 

Página de inicio de la empresa Duponte

Página de inicio de la empresa Duponte

De la E a la H

E de ELLIS Alicante. Fundación sin ánimo de lucro, es el primer centro español de la red europea ELLIS para la excelencia investigadora. Nace con la idea de avanzar en una inteligencia artificial ética, responsable y centrada en el ser humano, orientada a resolver problemas en ámbitos como la salud, el cambio climático o la sostenibilidad. Todas sus investigaciones son accesibles mediante publicaciones abiertas, códigos abiertos y conjuntos de datos públicos. La sede española ha estado impulsada por Nuria Oliver, una de las investigadoras españolas de inteligencia artificial más reconocidas internacionalmente. También hay que mencionar a Cristina Aranda, cofundadora del centro, y una de las voces más influyentes en el terreno de la IA. Defiende una inteligencia artificial más inclusiva.

La F de Formación. La mayoría de los expertos coinciden en que la formación es clave para hacer frente a esta revolución tecnológica que afecta a millones de personas. La necesidad de divulgar y enseñar es clave. En España, Founderz fue una de las primeras iniciativas en especializarse en formación en IA, cerrando alianzas clave tanto en el entorno privado como con instituciones públicas. En cuatro años se ha convertido en un ejemplo educativo de la enseñanza en inteligencia artificial. Y en la era de los creadores de contenido, también hay nombres que se han convertido en imprescindibles a la hora de educar e informar en IA. Carlos Santana (@dotCSV) y Jon Hernández, desde sus canales de YouTube, acercan los últimos avances a cientos de miles de personas y, lo más importante, ayudan a democratizar el conocimiento en inteligencia artificial.

G de GPU. Las unidades de procesamiento gráfico son esenciales para entrenar y ejecutar los modelos de IA. Son las responsables de que esta tecnología evolucione a velocidad de vértigo, que, de momento, domina NVIDIA de forma abrumadora. Europa aún está lejos de fabricar sus propias GPU, pero hay proyectos españoles como CLODEI que intentan democratizar su acceso y reducir la dependencia de infraestructuras extranjeras. Localizada en Guipúzcoa, quiere ser un punto de acceso para investigadores, startups y empresas españolas sin tener que invertir millones de euros en acceder a elevadas capacidades de cálculo. Y sin salir del País Vasco, la H es para HiTZ Center, centro universitario especializado en procesamiento de lenguaje natural y tecnologías del habla. Aunque ya hay soluciones de reproducción del habla desarrolladas fuera de nuestras fronteras, la de la Universidad del País Vasco es fundamental para que la IA entienda y hable tanto el español como las lenguas cooficiales de la forma más natural. Un proyecto imprescindible para la creación de modelos que tengan en cuenta la diversidad lingüística presente en España.

Pagina de inicio de la web del asistente Luzia

Pagina de inicio de la web del asistente Luzia

De la I a la L

La I del Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC). Organización creada por la Universidad Autónoma de Madrid, lleva más de tres décadas trasladando la investigación en inteligencia artificial y ciencia de datos al mundo de la banca, los recursos humanos, la salud y los seguros. Mucho antes de la llegada de ChatGPT y la explosión de la IA generativa, en el IIC ya trabajaban en sistemas de predicción, procesamiento de lenguaje natural o analítica avanzada. Uno de sus puntos fuertes es haber llevado el conocimiento universitario al ámbito privado. Entre sus proyectos más recientes está BIAlert Sepsis, un sistema de alertas diseñado para detectar precozmente la sepsis y el shock séptico.

La J tiene nombre propio, el de José Hernández-Orallo. Otro de nuestros investigadores de gran prestigio internacional. Catedrático de la Universitat Politècnica de València, parte de su carrera la ha desarrollado en investigar la evaluación de sistemas inteligentes. Es una de las voces que reivindica una IA más fiable, transparente y responsable. En 2023, junto a otros 15 científicos, publicó en la revista Science una carta en la que reclamaban repensar la evaluación de los sistemas de inteligencia artificial y conocer la eficacia real de los modelos.

La K de Kfund. Los fondos de capital riesgo son esenciales para que las empresas de inteligencia artificial obtengan los recursos suficientes para salir adelante y ser competitivas en un entorno donde el capital extranjero es dominante. Kfund es uno, no el único, que más ha apostado por el ecosistema español de inteligencia artificial. La labor de estos fondos es para muchas empresas la única vía para crecer y competir desde España en inteligencia artificial. Ha respaldado iniciativas como Theker Robotics o Wide Eyes, entre otras. 

La L es para Luzia, quizás la startup española de IA que mayor impacto ha tenido en el gran público. Nació en 2023 como un asistente conversacional integrado en Whatsapp, y ya suma millones de usuarios en todo el mundo. A pesar de la competencia, sus fundadores, Álvaro Martínez, Javier Andrés y Carlos Pérez, han logrado asentar el proyecto en Latinoamérica. Su idea ha sido posicionarse como el asistente personal de habla hispana y portuguesa.

Plataforma de IA generativa creativa Magnific

Plataforma de IA generativa creativa Magnific

De la M a la O

La M de Magnific. Sin duda, esta letra es para esta empresa malagueña. Es, por méritos propios, la de mayor impacto en Europa por el alcance de usuarios y un ejemplo de reinvención. En 2010, Joaquín Cuenca, Alejandro Sánchez y Pablo Blanes fundaron Freepik, un buscador de recursos gráficos por internet. Con la llegada de la IA generativa, la empresa entró en una profunda reconversión de su negocio. En marzo de 2026, y tras varios años vertiginosos, adopta el nombre de Magnific y pasa a ser una de las plataformas de IA generativa creativa más importantes del mundo. Con el cambio de nombre, la compañía deja atrás su pasado ligado al banco de imágenes para convertirse en un democratizador de creación de contenidos de imagen, vídeo y audio al alcance de todos.

Otro nombre propio acapara la N, Natalia Rodríguez. Es cofundadora de Saturno Labs, especializada en soluciones de inteligencia artificial para administraciones públicas y organizaciones. Es Premio Nacional de Innovación 2023, en la categoría de Joven Talento Innovador. Es una de las voces más influyentes del ecosistema tecnológico español. En sus comienzos, despertó el interés de Amazon Web Services, lo que impulsó la trayectoria de esta startup española. Natalia se autodefine como ingeniera humanista y defiende una IA ética, accesible y orientada a resolver problemas reales. Entre sus trabajos, destaca Lulú, un proyecto de audio inmersivo 3D para hospitales donde la IA se emplea para potenciar la producción y posproducción del sonido.

La Ñ simboliza la inteligencia artificial española, ALIA. Proyecto impulsado por el Gobierno de España para crear modelos abiertos en español y lenguas cooficiales. En su creación han participado el Barcelona Supercomputing Center, la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, universidades, centros de investigación y diferentes empresas. Dicen sus promotores que ALIA nace con criterios de transparencia, inclusión, sin sesgos, y que es una de las alternativas europeas a los grandes modelos de lenguaje en los que se basan ChatGPT o Gemini. Lanzada en enero de 2025, sus primeros meses estuvieron rodeados de cierta polémica porque su rendimiento no llegaba al de otras alternativas. También recibió críticas por el tema de los derechos de autor en su entretenimiento. A día de hoy, el proyecto sigue avanzando. Varios ayuntamientos, IBM, la Agencia Tributaria y Multiverse Computing ya han usado ALIA para varias soluciones.

La O de OdiseIA, el Observatorio de Impacto Social y Ético de la Inteligencia Artificial. Esta organización sin ánimo de lucro ha impulsado la GuIA de buenas prácticas para el uso ético de la IA. También ha elaborado metodologías y herramientas que evalúan el uso de los algoritmos que afectan negativamente a los derechos digitales de los usuarios. Además, es un actor activo en temas de regulación en el ámbito europeo. Su objetivo final es llevar la ética desde un plano teórico a la práctica de empresas e instituciones.

Página principal de Quibim

Página principal de Quibim

De la P a la S

La P de Pilar Manchón. Y junto a ella, Conchita Díaz. Dos españolas que ocupan puestos de referencia en Google y representan el talento nacional que lidera la revolución de la inteligencia artificial dentro de la compañía. Pilar marca la estrategia de investigación en IA desde Silicon Valley, y Conchita, desde Madrid, es responsable de formación en inteligencia artificial para el territorio europeo. 

La Q de Quibim. Otra startup, de origen valenciano, que ha centrado su investigación en la IA aplicada a la salud. Han creado una herramienta para detectar enfermedades, con mayor precisión y de forma menos invasiva. Sus algoritmos analizan resonancias magnéticas para identificar biomarcadores invisibles al ojo humano, ayudando en áreas como el cáncer de próstata o enfermedades biodegenerativas. Un proyecto que surge a raíz de un trabajo en el Hospital La Fe y que en 2025 cerró una ronda de inversión de 50 millones de euros. El Servicio Nacional de Salud británico (NHS) ha seleccionado a Quibim para implantar su tecnología QP-Prostate en siete hospitales. 

La R también es para una figura relevante, Román Orús. Es el único español en el Panel Científico Internacional sobre Inteligencia Artificial promovido por Naciones Unidas, un reconocimiento que confirma su relevancia internacional en materia de IA. Solo 40 expertos forman parte de este organismo que evalúa el estado de la inteligencia artificial en todo el mundo. También es cofundador de Multiverse Computing que, desde San Sebastián, trabaja en la optimización de modelos de lenguaje para que sean más pequeños y eficientes, con menos consumo energético. La empresa es pionera en algoritmos cuánticos.

La S también lleva nombre y apellidos, Senén Barro. Mucho antes de que la IA generativa ocupase los titulares, Barro ya advertía del potencial de la inteligencia artificial y su capacidad para transformar la economía, el empleo y la sociedad. Catedrático e investigador, es director científico de CiTIUS (Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes) de la Universidad de Santiago de Compostela, uno de los centros referentes en investigación sobre IA, procesamiento del lenguaje, robótica y transferencia tecnológica. Es una de las voces con más trayectoria sobre el tema en España. En 2026 ha sido nombrado presidente del Comité Asesor del Laboratorio de Ideas en IA de la AESIA.

Página principal de THEKER Robotics

Página principal de THEKER Robotics

De la T a la W

La T de THEKER Robotics. Fundada en Barcelona por Carla Gómez y Jianqiang Ye Zhu, esta startup barcelonesa puede presumir de ser la empresa que ha levantado la mayor ronda de inversión de la robótica europea, unos 70 millones de euros. Empresas como Inditex, Samsung o el grupo LVMH han apostado por este proyecto. Frente a robots tradicionales, programados para tareas repetitivas, THEKER diseña robots potenciados por IA que aprenden, adaptan y operan en entornos cambiantes sin necesidad de reprogramación. Ya están desplegados en entornos industriales reales. 

La U es para otro círculo académico, la Universidad de Granada, una de las cunas de la inteligencia artificial española. Sus investigaciones, con Francisco Sierra al frente, figuran entre los estudios más destacados a nivel internacional en inteligencia artificial, lógica difusa y ciencia de datos. De sus laboratorios ha surgido, por ejemplo, DaSCI (junto a las universidades de Jaén y Córdoba), un polo que reúne a más de 300 investigadores que abordan diferentes ramas de la IA. Este Instituto centra gran parte de su trabajo en el desarrollo de una inteligencia artificial fiable. Entre sus méritos, tiene el sello de excelencia de diversas instituciones, que corroboran su relevancia investigadora mundial.

V de ValgrAI. Una alianza de la Comunidad Valenciana que aúna a cinco universidades públicas y empresas tecnológicas con el fin de potenciar la transferencia del conocimiento y llevar al tejido empresarial proyectos innovadores y con impacto. Entre sus hitos está el programa Digital-IA, que ha formado en competencias de inteligencia artificial a más de 17.000 personas en municipios pequeños, de menos de 20.000 habitantes. Además de su ambición de ser un polo para la investigación en IA, hay una labor consciente para preparar a la ciudadanía para la transformación que viene.

W de Workflow (flujo de trabajo) es uno de los debates centrales del impacto de la inteligencia artificial. Mejora la productividad, pero al mismo tiempo acaba con tareas mecánicas y repetitivas y deja en manos de agentes artificiales una serie de procesos, y eso cambia la forma de trabajar. Una reacción en cadena que, según algunos expertos, acabará con millones de empleos. España ya se prepara para ese escenario y el Gobierno ha anunciado más de 22.000 plazas de especialista en inteligencia artificial para reforzar la Administración Pública y acelerar la transformación digital.

Los españoles sienten más incertidumbre que optimismo ante la inteligencia artificial y apuestan por regularla

Incertidumbre de la Generación Z frente a la IA REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

De la X a la Z 

La X de Xabi Uribe-Etxebarría, fundador de Sherpa.ai. Fue una de las empresas españolas que más pronto apostó por la inteligencia artificial moderna. Antes de la llegada de ChatGPT, e incluso antes que Siri y Alexa, esta empresa afincada en Erandio (Vizcaya) ya desarrollaba asistentes conversacionales. En los últimos años se ha centrado en la IA para la privacidad, con tecnologías de aprendizaje federado: entrenamiento de modelos sin compartir datos de los usuarios, algo clave en sectores como la sanidad o la banca. Uribe-Etxebarria es uno de los emprendedores españoles más reconocidos internacionalmente en este ámbito.

Y de C(y)ber Deception, una solución de ciberseguridad que utiliza la IA para engañar a futuros atacantes antes de que accedan a sistemas reales. Desarrollada por la compañía española CounterCraft, esta tecnología es su seña de identidad. Crea entornos digitales falsos que detectan, analizan y contienen ciberataques en tiempo real. La ciberseguridad es un sector que también se ha transformado con el auge de la IA generativa, y que de forma transversal afecta a todos los ámbitos digitales. Otros casos a destacar son el de Alias Robotics, que ha conseguido recientemente que la OTAN valide su sistema de protección, y Zynap, centrada en ciberseguridad preventiva.

Y la Z es para la generación Z. Es la primera que convivirá con la inteligencia artificial en el ámbito académico y profesional, y esto ya empieza a tener unas consecuencias negativas. Según una encuesta, parece que la imagen de esta generación hacia la tecnología ya no es tan entusiasta. Muestran cierta desconfianza, el entusiasmo por la IA ha caído hasta el 22% y casi la mitad de los encuestados cree que el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo será más negativo que positivo. Saben que marcará su educación, el empleo y su acceso al conocimiento, lo que les obligará a estar más alertas a la hora de distinguir lo auténtico de lo generado por una máquina.