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"Cada vez que se llena una sala de mujeres, el mundo cambia": el movimiento feminista global toma la AECID

  • Más de 270 activistas de 50 países se reúnen en Madrid para exigir presupuestos para la Política Exterior Feminista
  • La ausencia de las mujeres de Oriente Medio marca esta jornada frente al avance mundial de los discursos 'ultra'
Auditorio moderno repleto de asistentes, mayormente mujeres, observando un escenario con pantalla y el acrónimo "aecid". Panelistas sentadas en una mesa con cartel "AECID".
El auditorio de la AECID, con sus 221 plazas completas, se ha convertido en el epicentro del debate feminista global.

Madrid está repleto de carteles blancos y amarillos anunciando la inminente visita del papa. Publicidad en marquesinas, autobuses, farolas, edificios... la sonrisa de León XIV saludando a los ciudadanos lo llena todo. Este lunes, con el estreno del mes de junio y del verano climatológico, el calor no da tregua.

El termómetro marca 27 grados en la Avenida Reyes Católicos y desde la radio del coche avisan que llegaremos a los 33. A la sombra. En la fachada de la AECID —Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo— comienza a formarse una cola de mujeres. El sol de justicia parece querer dar la razón a quienes exigen ídem climática.

En la mesa ubicada en el porche de la institución comprueban que estoy inscrito en las jornadas. Soy el número 239 y uno de los pocos hombres entre todas las mujeres. Me dan una pegatina con mi nombre y paso por el arco detector de metales. Una marea de colores, idiomas y acentos se dan cita en el recibidor que da acceso al salón de actos de la AECID.

Algunas de las mujeres haciendo cola para participar en el Foro Feminista de la Sociedad Civil sobre Política Exterior.

Algunas de las mujeres haciendo cola para participar en el Foro Feminista de la Sociedad Civil sobre Política Exterior. SANTI RIESCO

Es una torre de Babel con un objetivo común: que la política exterior deje de ser un traje a medida para hombres de corbata y empiece a ser una herramienta de supervivencia para las mujeres del mundo. Filomena Ruggiero y Andrea Fenero me reciben y me cuentan que hay 270 personas inscritas.

Mujeres procedentes de casi todo el mundo debaten sobre feminismo en Madrid.

Mujeres procedentes de casi todo el mundo debaten sobre feminismo en Madrid. SANTI RIESCO

Sin embargo, en este mapa multicultural de cincuenta países hay una mancha en blanco. Falta Oriente Medio. No han podido viajar. Es la paradoja de un foro global donde las fronteras siguen siendo muros infranqueables para quienes más tienen que decir. Una ausencia que pesa más que cualquier discurso y que recuerda que la "libertad de movimiento" es todavía un lujo geográfico.

Aún no son las diez de la mañana y los camareros preparan tazas y bollitos para el receso del café. En unos minutos, en el auditorio, dará comienzo la primera ponencia y ya no cabe un alma más. Literalmente. Doscientas veintiuna plazas ocupadas y una sala anexa habilitada con pantallas para que nadie se pierda nada. Porque aquí se ha venido a hablar, a escuchar y, sobre todo, a incomodar al poder.

Hasta 270 personas han participado en el I Foro Feminista de la Sociedad Civil sobre Política Exterior.

El salón de actos de la AECID se ha quedado pequeño para albergar el I Foro Feminista de la Sociedad Civil sobre Política Exterior. SANTI RIESCO

El poder de una sala llena

Sivananthi Thanenthiran ha venido desde Malasia para representar a Arrow, una organización civil que investiga y ofrece recursos a las mujeres de Asia Pacífico. Su inglés es limpio, fácil y directo, como su mirada cristalina. Bromea antes de tomarle una fotografía porque, dice, "me hubiera gustado salir con un sari", en alusión a la vestimenta típica de la zona a la que representa y que en Europa asociamos a las fiestas en la India.

Para la activista malasia Sivananthi Thanenthiran, 'Siva',

Para la activista malasia Sivananthi Thanenthiran, 'Siva', "ser mujer en Palestina, Afganistán, Myanmar o Sudán del Sur es un acto de resistencia extrema". SANTI RIESCO

Nos dice que podemos llamarla Siva y que ha cruzado medio mundo para recordarnos que esto no es un viaje de placer. "Cualquier persona debería preocuparse cuando una sala se llena de mujeres", dice con una sonrisa que es, en realidad, una declaración de intenciones. "Vamos a hacer todo lo posible por cambiar el mundo".

Para ella, el progreso real, ese que se toca y se siente, nació en reuniones como esta celebradas en Viena, en Pekín, en El Cairo. "Casi todos los avances que hemos visto y disfrutado hasta ahora empezaron con mujeres reuniéndose en salas como esta".

Siva no anda con rodeos. Le pregunto si esto es solo "postureo" internacional o algo más. Se ríe, pero su mirada se vuelve seria en un segundo. "Necesitamos igualdad: igualdad ante la ley, igualdad dentro de las instituciones y las familias".

La activista malasia pone el dedo en la llaga citando algunos de los conflictos actuales: Palestina, Afganistán, Myanmar, Sudán. Lugares donde "ser mujer es, hoy por hoy, un acto de resistencia extrema". Ella agradece que España "dé la cara" y espera que otros vecinos europeos "dejen de mirar hacia otro lado en cuestiones de género y paz".

"Ni guerra que nos mate..."

Poco después me encuentro con María Viadero Acha. Es trabajadora social, socióloga e investigadora feminista y ha llegado desde el Bilbao del "chirimiri" hasta este Madrid de secano con la organización Mugarik GabeSin Fronteras en euskera—. Para María, estar aquí es una cuestión de supervivencia democrática.

"Estamos en un momento preocupante", confiesa con esa claridad vasca que no necesita adornos. Me cita un lema de las Mujeres de Negro que hoy resuena con una fuerza nueva: "Ni guerra que nos mate, ni paz que nos oprima".

María Viadero Acha es trabajadora social, socióloga e investigadora feminista, responsable de género de 'Mugarik Gabe' desde hace más de 15 años.

María Viadero Acha es trabajadora social, socióloga e investigadora feminista, responsable de género de 'Mugarik Gabe' desde hace más de 15 años. SANTI RIESCO

Es una frase que resume el sentir de muchas. Porque la paz, si no es feminista, suele ser solo un silencio impuesto. María advierte sobre los "discursos muy ultras" que están brotando como maleza en el jardín de los derechos humanos. "No podemos despistarnos", insiste, porque lo que creíamos incuestionable está ahora bajo el foco de quienes quieren volver al siglo pasado.

Para ella, este foro es el termómetro de la valentía institucional. "¿Para qué han servido los avances? ¿Han sido reales?", se pregunta en voz alta. La sociedad civil está aquí para auditar, para presionar y para que los recursos lleguen donde tienen que llegar, no para que se queden en un titular bonito.

"El amor se demuestra con el presupuesto"

Chandreyi Guharay, nicaragüense, india y neerlandesa —un resumen viviente de la globalización que defiende—, me enseña un tatuaje en su brazo que parece la rueda de la bandera de la India, aunque ella me aclara que es una flor de peyote.

Trabaja para el consorcio Walking the Talk y sabe que, "en política exterior, el amor se demuestra con el presupuesto". "Hay muchas palabras, muchos lenguajes bonitos, pero cuando se trata de la acción real estamos todavía bastante lejos".

Chandreyi Guharay representa a la organización '

Chandreyi Guharay representa a la organización '"Walking the Talk" que se podría traducir como "del dicho al hecho". SANTI RIESCO

Chandreyi es pragmática. Celebra la "posición coherente" de España, algo que califica como "bastante raro" en el contexto del Norte Global, pero no se conforma. Sabe que la sociedad civil está sufriendo un desmantelamiento financiero y que muchas de las que están hoy sentadas en la AECID son defensoras de primera línea frente al fascismo. "Necesitamos actuar con coherencia para el bienestar de todas las personas y el planeta", reclama con la urgencia de quien sabe que el tiempo se agota.

Tejiendo alianzas

A medida que avanza la mañana, el ritmo de la crónica se acelera. Los debates se vuelven intensos, las traducciones simultáneas echan humo y el cansancio empieza a asomar. Pero queda el tramo final. El acto terminará por la tarde, pero antes, todas compartirán un almuerzo de tapas allí mismo, en la AECID. Es el momento de las distancias cortas. De tejer alianzas entre un pincho de tortilla y una croqueta. Porque el feminismo también se construye así: compartiendo el pan y la estrategia.

El I Foro Feminista de la Sociedad Civil sobre Política Exterior se clausura a las 17:00 horas.

El I Foro Feminista de la Sociedad Civil sobre Política Exterior se clausura a las 17:00 horas. SANTI RIESCO

Es primavera en Madrid. Hay sol, hay café y hay una Declaración de la Sociedad Civil que mañana aterrizará en las mesas de los ministros. Las voces de Siva, María y Chandreyi ya no son solo ecos en mi grabadora; son el mapa de ruta para una política exterior que, por fin, se atreva a mirar de frente a la mitad de la población mundial.

Declaración final

Estas son las tres ideas principales del llamamiento a la acción de la sociedad civil a favor de políticas exteriores feministas y transformadoras contenidas en la declaración final de este foro internacional celebrado en Madrid.

  1. La urgencia del momento global: Vivimos una convulsión global marcada por ataques coordinados contra la igualdad y los derechos humanos. Las guerras y crisis ecológicas son síntomas de sistemas que priorizan el lucro sobre las personas. Exigimos políticas que respondan con valentía, transparencia y coherencia política.
  2. Principios para un cambio real: La política exterior feminista debe ser un proyecto decolonial, antirracista y centrado en el cuidado. La autonomía corporal y el acceso al aborto seguro son componentes no negociables. Es imperativo rechazar el militarismo y reinvertir el gasto militar en paz social.
  3. Compromisos de los gobiernos hacia 2027: Instamos a los Estados a financiar directamente a los movimientos feministas y fortalecer la arquitectura de género de la ONU. Se deben institucionalizar mecanismos permanentes de consulta para la sociedad civil. No habrá justicia sin una rendición de cuentas real y sostenible.