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PAU y quimioterapia: el aula hospitalaria de Valdecilla, "pilar" de los enfermos y sus familias

  • Camila Guevara, paciente oncológica, ha estudiado para la PAU mientras recibía tratamiento y quiere ser profesora
  • 450 alumnos cántabros de varias etapas educativas pasan cada curso por el centro educativo hospitalario
Aula hospitalaria con mobiliario colorido, estanterías de juegos y libros, y pantalla interactiva, iluminada por luz natural.
Una de las aulas hospitalarias del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla HOSPITAL UNIVERSITARIO MARQUÉS DE VALDECILLA

3.343 alumnos cántabros se examinan a partir de este martes, 2 de junio, de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Al esfuerzo propio del estudio, algunos de ellos han sumado otro, y no menor: compaginar la preparación de los exámenes con un tratamiento médico.

Entre esos jóvenes está Camila Guevara. El pasado mes de diciembre le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer del sistema linfático. Camila recuerda el momento en el que supo que estaba enferma: "Que te digan que tienes cáncer es un choque, y más en el curso en el que estaba porque era muy importante para mí", explica a RNE. La noticia le llegó a apenas seis meses de enfrentarse a la PAU. De inmediato, Camila tuvo que empezar a recibir sesiones de quimioterapia y a tomar medicación para iniciar su camino hacia la recuperación.

Un camino que, a partir de ese momento, discurrió en paralelo al estudio y que no ha hecho sola. Su familia ha estado con ella en todo momento y, además, ha contado con la ayuda y el apoyo del Centro de Atención Educativo-Hospitalaria. En estas aulas, alojadas en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, estudiantes como Camila pueden continuar su formación con toda la normalidad que permite una situación como la que viven los chicos y chicas que acuden a ellas.

Un lugar donde aprender, divertirse y charlar

María Sánchez es una de las seis personas que imparten docencia en el centro educativo hospitalario. Explica que el ritmo de las clases varía en función del estado de salud física y emocional de los pacientes: "Hay ocasiones en las que podemos avanzar más rápido; en otras, vamos más despacio porque no se encuentran bien, y en otras no podemos avanzar". En este último caso, "realizamos otras actividades o no realizamos ninguna".

Las palabras de María sirven para describir el aula hospitalaria como un lugar en el que no solo se estudia; también se lee, se dibuja, se hacen manualidades y se comparten risas y experiencias: "Aquí charlamos mucho y eso nos enriquece a todos", enfatiza. No es extraño, por tanto, que los chicos y chicas que acuden regularmente al aula hayan desarrollado un profundo afecto por estos espacios hospitalarios y los profesionales que los gestionan. A Camila se le alegra la voz al hablar de ese sentimiento: "Estar en quimioterapia sentada en una cama, con medicación, y después ir a un sitio tan luminoso, de colores, con niños pequeños, te alegra bastante", relata.

Zona común de la planta de Hematología del Hospital Valdecilla HOSPITAL UNIVERSITARIO MARQUÉS DE VALDECILLA

El aula, a la que Camila ha estado acudiendo cada viernes, ha sido un "pilar fundamental" para ella. Así lo asevera su madre, Mónica, quien no ahorra palabras de agradecimiento para sus responsables: "Qué mala suerte hemos tenido por esta enfermedad, pero qué buena suerte es haber podido conocer a esta gente que se desvive día a día por los niños". Ella ha comprobado cómo "les ayudan y les dan fuerzas para ver la vida de otra manera" y cómo se lo "han hecho fácil" para que 'Cami' siga con "su sueño".

Camila quiere ser profesora

Que Camila se refiera a los niños al hablar de su experiencia en el aula hospitalaria no es casual: "Me veo siendo profesora, tanto de Infantil como de Primaria", responde ilusionada cuando le preguntamos por los estudios que desea cursar tras la PAU. Confiesa afrontar la prueba "muy asustada" porque es algo "totalmente nuevo", aunque apunta que lleva "casi todas las asignaturas muy bien". Se examinará en el propio hospital junto a otra compañera y, aunque el temario es el mismo que para el resto de los alumnos, dispondrá de algo más de tiempo para completar las pruebas.

Camila reconoce su "mérito" por haber sido capaz de integrar el estudio con su tratamiento médico. Le costó empezar. Las largas sesiones de quimioterapia, de hasta siete horas, y las pastillas le dejaban "muy cansada" y le hacían "perder todo el día". Ahora, en la recta final hacia "el último estirón", lo lleva "mucho mejor" porque ha conseguido organizarse para estudiar. María Sánchez expresa la admiración y el orgullo de todo el equipo del aula por Camila y todos los chicos y chicas que, como ella, deciden continuar sus estudios a pesar de la enfermedad: "Solo por haber simultaneado estos dos trabajos, y –además– haberlo hecho muy bien, ya han triunfado".

Aula Hospitalaria

El Centro de Atención Educativo-Hospitalaria de Valdecilla se compone de tres aulas: una en Hematología, otra en Pediatría y otra en el Hospital de Día Infanto-Juvenil. Son atendidas por seis docentes: dos de Educación Primaria y cuatro de Secundaria y Bachillerato. Atienden a todos los pacientes en edad escolar ingresados en el hospital que puedan acudir al aula. Si no pueden, y en el caso de que los médicos lo permitan, son los profesores los que van a las habitaciones donde se encuentran los alumnos. También se desplazan a los domicilios, como ha sido el caso de Camila de lunes a jueves.

El Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander cuenta con tres aulas para el estudio HOSPITAL UNIVERSITARIO MARQUÉS DE VALDECILLA

Si la hospitalización supera los quince días, el centro se pone en contacto con los colegios e institutos y trabajan en coordinación con sus profesores para que los estudiantes puedan continuar el curso de la forma más natural dentro de su estado de salud. Unas 450 personas, de todas las etapas lectivas desde Educación Infantil a ciclos formativos, pasan al año por el aula hospitalaria.

Todas ellas tienen la ocasión de compartir inolvidables momentos de diversión, aprendizaje, compañerismo y también de cultivar las relaciones humanas. Es la experiencia que han podido vivir chicos y chicas como Camila, que se lleva el "cariño" y los "muchos abrazos" que, como cuenta María Sánchez, se dan en este sitio. Una energía y un aprendizaje vital que le ayudarán a superar la Prueba de Acceso a la Universidad para que el sueño que persigue esté un poco más cerca.