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Vox rentabiliza su prioridad nacional en Andalucía y logra 15 escaños: "Esperamos que Moreno escuche a los andaluces"

Gavira (Vox) celebra que los andaluces "han dejado claro que quieren prioridad nacional"
Inés P. Chávarri

Noche de euforia en Vox. El partido de Santiago Abascal rentabiliza su apuesta por la prioridad nacional y se convierte en la llave de la Junta de Andalucía. Con 576.635 sufragios (80.017 más que hace cuatro años) y el 13,8% de los votos, cuatro décimas más, tiene en sus manos el futuro de la Junta de Andalucía. El candidato del PP, Juanma Moreno, con 53 escaños se ha quedado a dos de la mayoría absoluta y su nuevo Gobierno deberá ahora amoldarse a los designios de Vox.

"¿Dónde está la mayoría?, ¿La mayoría dónde está?", coreaban esta noche los simpatizantes de Vox que han recibido con aplausos al candidato del partido a la Junta, Manuel Gavira, que "contra todo pronóstico", como ha destacado unos minutos más tarde Abascal, ha sido el "gran triunfador de la noche". Gavira, que ha felicitado al candidato del PP, también le ha pedido que tome nota del resultado de las urnas. "Esperamos que Moreno escuche a los andaluces porque han hablado claro y lo que le han dicho al Gobierno de Andalucía es que lo que quieren es prioridad nacional", ha lanzado, visiblemente contento.

En la misma línea, Abascal ha destacado que Vox, por cuarta elección consecutiva, vuelve a ser "decisivo". "Lo logramos en Extremadura, en Aragón, en Castilla y León y ahora lo hemos logrado en Andalucía", ha destacado, además de ensalzar a su candidato, el único, a su juicio, que "ha hablado con la gente, que ha escuchado y ha representado los problemas reales de los andaluces. El PSOE y el PP han bajado, han perdido apoyo y han perdido escaños. Vox ha subido en votos, en porcentaje y en escaños", ha remarcado eufórico.

La subida de Vox, moderada si se compara con los datos que ha conseguido el partido en las otras comunidades que han celebrado elecciones –el porcentaje de voto, con un 13,8%, es sólo cuatro décimas superior al de 2022-, ha sido más que suficiente para lograr el objetivo que se había marcado, ser otra vez la pieza clave de la gobernabilidad. El premio en este caso es doble porque consigue sentar al PP en la mesa de negociación en una comunidad en la que tenía mayoría absoluta y cuyos comicios se han leído como una primera vuelta de las elecciones generales de 2027. Además, lo ha hecho con un discurso centrado fundamentalmente en el concepto de prioridad nacional, la exigencia que Vox obligó a firmar al PP en Extremadura y Aragón y sobre la que Moreno ha intentado pasar de puntillas a lo largo de la campaña, con un discurso sin carga ideológica y centrado en la gestión.

Ahora, sin embargo, deberá sentarse a negociar con los de Abascal y como ya ha avanzado Gavira esta noche, el nudo gordiano será la prioridad nacional, es decir, primar a unos ciudadanos sobre otros a la hora de conceder las ayudas sociales (Vox en un principio lo ligó al origen, aunque luego matizó y estableció otros parámetros, como el arraigo). Las proclamas contra los supuestos agravios que sufren los autóctonos respecto a los inmigrantes han ocupado un lugar destacado en todos los mitines de la formación, que asegura que en España "no hay sitio para nadie". El partido ha llegado a defender el concepto de remigración, es decir, que los inmigrantes, aunque estén en situación regular, vuelvan a sus países de origen si no tienen trabajo.

Segunda fuerza en Almería

Los de Abascal además han conseguido en Almería un logro de enorme simbolismo. Con 69.689 votos, se han situado como segunda fuerza en la provincia, por delante del PSOE, al que han sacado más de 5.000 votos. Almería es uno de los fortines del partido de Santiago Abascal y con un porcentaje de población extranjera superior a la media de la comunidad (21% frente a 8,7%, según datos del INE), y con una alta dependencia de mano de obra inmigrante, era a priori uno de los lugares donde mayor repercusión podía tener la apuesta de la prioridad nacional, la cuestión a la que Vox ha fiado toda su campaña.

En el resto de provincias, los de Abascal han cosechado un resultado similar al de 2022, mantienen la tercera posición en Córdoba, Granada, Jaén y Málaga. También en Huelva, si bien en esta última Vox gana un escaño. La provincia, de donde eran la mayoría de víctimas del accidente de Adamuz, se convirtió en protagonista involuntaria de la campaña con la muerte de dos guardias civiles en acto de servicio mientras perseguían una narcolancha. Vox hizo suyas las reivindicaciones de las asociaciones que representan a los agentes, que llevan tiempo denunciando la falta de medios y la impotencia con la que los efectivos se enfrentan a las mafias que operan en el Estrecho. Vox se resiente sin embargo en Cádiz y Sevilla, provincias donde cae a la cuarta posición por el empuje de Adelante Andalucía.

No obstante, a pesar de que Vox tiene en su mano el futuro de la Junta de Andalucía, el porcentaje de voto registrado en la comunidad se queda a una distancia considerable de los datos que ha ido cosechando en las autonomías que han celebrado comicios en este ciclo electoral. El 13,8% logrado este 17-M supone 3,1 puntos menos que en Extremadura (16,9%), donde dobló su resultado, cuatro puntos menos que en Aragón (17,88%) y cinco menos que en Castilla y León (18,92%).

Tras las subidas espectaculares de Extremadura y Aragón, si bien en ambas comunidades partía de un suelo más bajo, Vox registró un frenazo en Castilla y León, aunque paradójicamente es la comunidad en la que más fuerza tiene. Allí, la formación de extrema derecha consiguió 14 escaños y el 18,92% de los votos, pero se quedó a más de un punto de distancia de la barrera psicológica del 20% y el pinchazo en las expectativas, no tanto por no haber alcanzado dicha cifra, sino por no haber recortado mayores distancias con el PP, ha hecho que la formación haya sido mucho más prudente a la hora de pronosticar escenarios este 17-M.

De hecho, en Vox eran conscientes de que Moreno, estandarte del PP más moderado, estaba cerca de reeditar su mayoría absoluta, pero aun así decidió fiar su suerte a la bandera de la prioridad nacional. Y la apuesta ha salido bien. También ha jugado en favor de Vox que algunos de los factores que habían llevado a las encuestas a dibujar un estancamiento del partido en la campaña se han diluido. Entre ellas, la gestión de los pactos en Extremadura y Aragón o el ruido interno desatado por los enfrentamientos que la dirección ha mantenido con grandes nombres del partido, como Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega Smith o José Ángel Antelo. Tampoco parece haber pesado el contexto internacional, que Donald Trump agita a su antojo y con el que Santiago Abascal, a diferencia de los partidos de ultraderecha europeos, no ha sabido o no ha querido marcar distancias en temas tan espinosos como las críticas del presidente de EE.UU. al papa León XIV.