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El número de hogares que posee una vivienda cae un 22% y los grandes propietarios cuadruplican su patrimonio

  • Los hogares sin ningún inmueble han aumentado un 63% en 14 años
  • Las familias que viven de alquiler han pasado del 11,9% al 19%
Caen un 22% los hogares sin vivienda propia
Imagen de archivo de bloques de edificios en España. Vicente Mendez Vicente Mendez /GETTY IMAGES
RTVE.es

La polarización marca el paso al mercado de la vivienda. En catorce años (2008-2022), han crecido dos grupos en los extremos: por un lado, los hogares sin propiedades, que aumentaron un 63%; y por otro, los hogares con dos o más inmuebles, que crecieron un 54%. Mientras tanto, los hogares con una sola propiedad —la base histórica del modelo residencial español— se ha reducido un 22%.

Así lo revela el informe El problema de la concentración inmobiliaria en España, del Ministerio de Consumo en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC), que apunta, además a que los hogares que viven de alquiler han aumentado del 11,9% al 19,2% en este mismo periodo.

Paralelamente, los hogares de caseros han pasado de representar el 3% al 9,8% del total, lo que se traduce en que cada vez menos propietarios se reparten más viviendas.

Tabla de distribución de hogares entre 2008-2022 en España. Estudio Ministerio Consumo y CSIC

Grandes propietarios: más viviendas y más riqueza

Sobre el parque inmobiliario entre el 2008 y el 2025, el informe pone el acento en que creció en torno a dos millones, pero su reparto no fue equilibrado.

La escalada es clara a partir de los propietarios con tres bienes, que crecieron un 22,5%. Los que poseían cuatro, subieron un 32,2%; los de cinco, un 43,1%; y aquellos con entre seis y diez bienes, un 51,6%.

Incluso los grandes tenedores, con más de diez propiedades, han incrementado su peso un 35,3%. En este último grupo destaca, a su vez, que han cuadruplicado su patrimonio: han pasado de 138.000 a 626.00 inmuebles.

Crisis de vivienda y desigualdad patrimonial

El estudio apunta, por tanto, a que, aunque España tiene más inmuebles que hace quince años, "ese aumento no ha servido para incorporar a más hogares a la propiedad, sino para reforzar la posición de quienes ya estaban dentro del mercado".

Concluye así que "la crisis de la vivienda es también una crisis de desigualdad patrimonial" y que, de continuar esta tendencia, la vivienda dejará de funcionar como "un mecanismo de seguridad, de integración social y de acceso al bienestar" para convertirse "en una fuente de desigualdad persistente".