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Abogada con recursos que no puede comprar o compartir piso: la vivienda ya asfixia pasados los 45

  • Disponer de ingresos estables ya no garantiza poder adquirir o vivir solo tras una separación
  • El alza de precios cada vez dificulta más el acceso a personas con edades entre los 45 y los 65 años
La vivienda ya asfixia pasados los 45 | Testimonio de una abogada
Cada vez hay más personas de más de 45 años que no tienen resuelto el acceso a la vivienda en España. InfografíaRTVE
CARMEN MORALES

¿Cómo debe estar montada la vida de alguien con una edad entre los 45 y los 65 años? Ante la duda, recurrimos a la inteligencia artificial, que, en pocos segundos y todavía menos reflexión, responde. Una vez pasados los 45, sentencia la tecnología que amenaza con cambiar el rumbo de la humanidad, uno entra en la "adultez media", un "periodo clave" para "consolidar la estabilidad financiera, priorizar la salud preventiva y preparar la transición hacia la jubilación". Por supuesto, que no falte la alusión al "autocuidado".

Por tanto, pasados los 45 años, siempre ajustados al cliché, la mitad del pescado existencial está vendido y solo queda prepararse para un plácido ocaso. Pero, ¿puede esto ocurrir sin tener un hogar propio?

Acercarse a la quinta década de la vida se asocia a una vivienda ya en propiedad. Los datos, sin embargo, desmontan esta creencia. En España, existen unos 18,5 millones de hogares, de los que unos 6,5 los ocupan personas de 45 a 65 años, según el Instituto Nacional de Estadística. En 2024, el 14,9% de esos hogares correspondía al régimen del alquiler. En 2004, eran un 6,5%. Por tanto, en dos décadas se ha más que duplicado la cantidad y unos dos millones de personas en la mediana edad arriendan una casa. Estos datos, los últimos disponibles del INE, son de 2024.

El aumento de los precios y los cambios sociales —divorcios, más personas solteras, llegada de inmigración, por citar algunas causas— explican esta tendencia. RTVE.es ha recabado testimonios de personas en esta franja de edad que, ya sea para comprar o alquilar, sufren el problema de acceso a la vivienda.

Abogada con recursos: imposible comprar

"No es un problema que afecta a los jóvenes que se quieren independizar. Las personas con medios adquisitivos también se ven en la tesitura de decir: 'Mira, o lo tomas o lo dejas", afirma rotunda María Pérez Ramos. Abogada especializada en temas inmobiliarios, en estos momentos intenta comprar un piso en Las Palmas de Gran Canaria.

Pérez se reserva su edad, pero tiene los dos pies entre los 45 y los 65 años. De entrada, su perfil pasaría el control de riesgos de cualquier banco. Dispone de ingresos y ahorros; sin duda, haría falta mucha imaginación para catalogarla en una situación de vulnerabilidad.

Sin embargo, la búsqueda de María Pérez enfilaba ya este invierno el noveno mes sin éxito alguno. Canarias "tiene un exceso de compradores y una carencia de vendedores", explica. Los anuncios piden sumas disparadas, en consonancia con lo que ocurre en la península. En el archipiélago canario, el precio medio del metro cuadrado fue de 2.146,1 euros en el cuarto trimestre de 2025, según el gobierno autonómico. Esto supone un aumento del 13,48% respecto al mismo periodo de 2024. Tinsa by Accumin afirmó en un estudio que, en el primer trimestre de 2026, Canarias ya había superado los máximos de la burbuja de 2007.

Pérez relata una sucesión de visitas fallidas porque siempre parece anticiparse otro comprador. Si logra esa visita, descarta la operación porque son pisos que, a su juicio, no merecen el dinero que el propietario pide.

Compartir piso a los 47 años

La llegada de extranjeros es una de las causas que asfixia el mercado inmobiliario en el archipiélago canario y el resto de España. La proliferación de viviendas turísticas es otro de los factores que ha encarecido los precios tanto de alquiler como de compra. Bien lo sabe Cristina Guerrero, de 47 años.

Me da miedo porque digo, ¿cómo me voy a meter ahora en una hipoteca con 47 años?

Cristina Guerrero Mallorca

Se instaló en Mallorca hace 23 años desde su Badajoz natal y ha presenciado la evolución de precios en Sa Roqueta. "Antes podías alquilar un estudio por 400 euros o, incluso, menos", recuerda. Ahora, "por esa cantidad, puedes alquilar una habitación".

Por eso, ya acercándose a los 50, se plantea compartir piso con alguien. Con un contrato de interina desde hace una década en el hospital de Son Espases en Palma (Mallorca), su situación dista de considerarse vulnerable. Complementa la nómina con el ingreso de un alquiler de un piso en propiedad en la ciudad de Badajoz. Pero la subida de la vivienda y de la vida en general le dificulta llegar a fin de mes. "Al final, todo lo que podía ahorrar antes o tenía un poquito más para mí, ya no es tan fácil", reflexiona.

Incluso se planteó vender su propiedad en Extremadura para comprar otra en Mallorca, pero los elevados precios de la isla hubiesen convertido ese importe en una mera entrada para una hipoteca. "Me da miedo porque digo, ¿cómo me voy a meter ahora en una hipoteca con 47 años?", se pregunta. Otra alternativa: marcharse de la isla, como tantos otros. "Una muy buena amiga también se fue a Valencia aunque no se quería ir", lamenta.

Cristina, por el momento, resiste en su piso en Lloret de Vistalegre, en el corazón de la isla. Ni siquiera vive en la capital, Palma, que es aún más cara. En Baleares, el precio medio de una vivienda de 80 m² ha pasado de 387.066 euros en 2025 a 425.378 en febrero de 2026; un 10% más. En marzo de 2026, alquilar un piso en Baleares cuesta 18.94 euros/m², según datos de pisos.com. El archipiélago es la segunda región más cara para arrendar una vivienda, después de Madrid.

Mientras Cristina sopesa si incorporar una compañera de piso a su vida con 47 años, Mercedes Calvo, a sus 64, lo hace desde hace un tiempo. Cuenta que busca piso para alquilar desde hace ocho años en Noja, un municipio costero de Cantabria. Ahora mismo vive en una habitación en Santander, pero "le hace falta al dueño y me tengo que ir".

Sola, mayor y con mascota: "No te dan ninguna oportunidad"

La presión turística también altera los precios en esta ciudad del norte de España. "En junio puedes pagar hasta 1.300 euros la quincena. De febrero a junio, entre 900 euros", explica, pero hay que marcharse cuando empieza el verano. Además, en su caso, tiene una mascota que le veta el acceso a muchas viviendas. "Siempre te ponen el mismo pretexto", explica.

"No te dan ninguna oportunidad. Si eres mujer, menos. Si estás sola, menos todavía. Y con cierta edad, no te digo nada", se queja.

Si aterrizas en España para construir una nueva vida desde otro país, el camino a recorrer tampoco se antoja fácil. Milton Ballesteros, de 48 años, llegó el 8 de octubre de 2024 a Paiporta (Valencia). Se empadronó el 23 de octubre y, seis días más tarde, vivió la dana junto a su familia numerosa. Presenció cómo el agua arrasaba con el pueblo, inclusive vidas humanas. Su mujer estaba junto a él, embarazada de sus hijas gemelas que nacieron, prematuras, meses después en el Hospital de la Fe en Valencia.

Sin pisos para las familias numerosas

La Cruz Roja les ofreció un piso sin ascensor en una segunda planta en Castellón. Milton y su familia aceptaron para arrancar de nuevo en este lugar. En estos momentos, él se confiesa muy feliz con su trabajo en una empresa de distribución de alimentos.

Las búsquedas de piso han sido complicadas para Milton. Le han solicitado nóminas con antigüedad de un año con ingresos mensuales superiores a los 2.500 euros para un alquiler de entre 800 y 900 euros, por ejemplo. También se ha enfrentado a la negativa de aceptar menores, él que tiene tres hijas. "Cero niños", resume Milton.

A pesar de todo, en estos momentos ha logrado un alquiler por el que paga 675 euros "más los servicios" tras llegar a un acuerdo con el dueño. Milton se siente agradecido. Cuenta que su mujer empezó a trabajar de nuevo, para sumar más ingresos a su sueldo de entre 1.200 y 1.400 euros. Su próximo objetivo: ahorrar. "Nosotros no malgastamos el dinero", recuerda, porque quiere quedarse en España y comprar un piso. "Estoy aquí, con mi familia, lo más querido", remarca. Con eso, por el momento, basta.

El dinero no basta si tu nombre es árabe

Hamid lleva desde 2022 buscando piso tras quedarse pequeño en el que reside en Mataró (Cataluña) al nacer su tercer hijo. Cumple todos los requisitos de "solvencia económica que piden las inmobiliarias". ¿Entonces, cuál es el problema? "Oyen mi nombre, Hamid, y ya te ponen una barrera", asegura. Él, de hecho, ha conseguido que se aplique la primera sanción contra una agencia inmobiliaria por racismo. Tras constatar que todo eran negativas cuando llamaba interesado por algún piso, empezó a registrarlas con grabaciones.

Primera multa per "racisme immobiliari" a una agència de Mataró

A día de hoy, tiene 26 casos documentados; dos denuncias en la Administración y hay tres inmobiliarias que ya están casi multadas. "Hay miles de personas que sufren esto", lamenta Hamid.

Vivienda pública alquilada a precios de mercado

No solo los lugares de costa acusan la presión turística en la vivienda. María Arnal tiene 60 años y se instaló hace más de dos décadas en Jaca (Huesca), en el corazón del Pirineo aragonés. Trabaja de funcionaria y, desde hace 13 años, reside "en una vivienda de protección oficial" por la que "pagaba un alquiler asequible".

Denuncia que el "promotor privado" que las gestiona decidió rescindirle el contrato a ella y otros residentes. "Quiere hacer uno nuevo con un 60% o 70% más del precio de alquiler", lamenta. Por el momento, a 11 vecinos ya les ha llegado la carta que les avisa de su situación.

Arnal señala el turismo como la causa de volver inhabitables Jaca y las inmediaciones. "Casi todo es vivienda turística y temporal", subraya. Apela a "herramientas legales que no se están aplicando", como la calificación de "zonas tensionadas" o "regular la vivienda turística". Al final, se trata de que "la gente trabajadora podamos vivir con dignidad, no solo para pagar un alquiler caro", puntualiza. Sea cual sea la edad, diga lo que diga la Inteligencia Artificial.