Enlaces accesibilidad

El "suplicio" de buscar casa con más de 65 años: de las pensiones bajas a la trabas para entrar a un piso compartido

  • Llegar a la jubilación sin vivienda en propiedad es una realidad minoritaria en España, pero creciente
  • Entre quienes viven de alquiler, es el grupo de edad que más porcentaje de sus ingresos le dedica
Las dificultades de acceso a la vivienda en España para las personas mayores
Las personas mayores también atraviesan dificultades para el acceso a la vivienda en España. InfografíaRTVE

Siempre se habla de la jubilación como el momento en el que por fin pararse a descansar y gozar de los frutos. Luego, no siempre es así. "Está siendo un suplicio encontrar un lugar donde vivir (…) No es complicado, es imposible". La que habla es Llum. Tiene 71 años y, al jubilarse, decidió mudarse desde Barcelona, donde vivió durante décadas, a su isla natal, Mallorca. Los primeros años pudo vivir de alquiler, pero en julio de 2025 tuvo que dejar la casa porque la vendían. Entonces, comenzó el "suplicio".

"Tengo esta sensación patética… porque es patético: darte cuenta de que tú no tienes donde estar y Mallorca está llena de casas y apartamentos vacíos que solo se ocupan una pequeña parte del año", dice a un equipo de RTVE.

Las dificultades de acceso a la vivienda por la subida de los precios y la falta de oferta a menudo se tratan como un problema exclusivo de la población joven. Tampoco es siempre así. Es cierto que existe una realidad estadística: la mitad de quienes tienen entre 16 y 29 años vive de alquiler a precio de mercado frente al 5,5% de los mayores de 65, según los datos del Instituto Nacional de Estadística de 2025. Pero también es cierto que ese porcentaje, por pequeño que sea, se encuentra con dificultades particulares.

Buscar piso de alquiler con una pensión baja

La mitad de los pensionistas en España (48,5%) cobran menos del salario mínimo interprofesional, un porcentaje que se eleva al 60% para las mujeres. Sin posibilidad ya de pedir una hipoteca, quienes no tengan vivienda en propiedad ni ahorros cuantiosos dependerán de los precios del mercado del alquiler. Son el grupo de edad que más porcentaje de sus ingresos dedica a ello, según los datos de CaixaBank Research, con una media por encima del 30% que se recomienda como máximo.

Federico se encontró en esa situación en Palma de Mallorca tras romper con su pareja, a los 69 años y ya jubilado. "El mercado es una locura. Estaba buscando habitaciones y me pedían 500 o 600 euros para una habitación cutre, cutre: una cama, mesita de noche y poco más", expone. A esa renta, hay que sumar los distintos adelantos que se piden antes de entrar: mes corriente, fianzas y, aunque ahora sea ilegal, los honorarios a la agencia disfrazados de otros cargos.

Una ruptura dejó a Federico sin vivienda y tuvo que empezar de nuevo

Ahorrar 1.800 euros no era fácil para su pensión contributiva, pero desde los servicios sociales del Ayuntamiento de Palma le pusieron en contacto con el proyecto "Viure en companyia" ("Vivir en compañía"). Con subvenciones públicas y aportaciones privadas, la entidad Intress cuenta con cinco apartamentos en alquiler asequible por habitaciones en la ciudad. Ahora Federico paga 350 euros por la renta mensual y los suministros en una casa que comparte con otros tres hombres. Tiene su propia habitación, "un salón fantástico", una cocina y dos baños.

"Todos los medios al alcance para tener una vida digna", resume él, y subraya la buena convivencia con sus compañeros basada en el respeto mutuo.

No cumplir los requisitos de los anuncios

El encarecimiento del mercado de la vivienda es el principal problema, pero no es el único para las personas mayores de 65 años. "Desde que empecé a mirar habitaciones, me di cuenta de que por la edad no entraba en los requisitos de la gente que se anuncia a través de Idealista", cuenta Llum, que primero buscó apartamentos pequeños para ella sola, pero a la vista de los precios por encima de los 1.000 euros, intentó compartir piso.

"Normalmente, la edad más alta con la que puedes intentarlo era de 50 años", explica. "De hecho, ni siquiera me contestan (…) Les parece que una persona mayor va a estar todo el día delante de la televisión sin moverse. No tengo ni la oportunidad de explicar que no, que soy una persona activa".

Llum (Mallorca): "La edad te identifica como una persona no apta para compartir vivienda"

Llum cuenta apenada que se ha encontrado hasta ahora con "todas las puertas cerradas" y se le quiebra la voz al reconocer que "no es fácil". Ha tenido que recurrir a amigos que la acojan temporalmente y, si no encuentra una solución definitiva, se plantea dejar la isla.

Más vulnerables a los abusos del mercado

La población mayor puede ser, además, más vulnerable a los abusos en el mercado. Un equipo de RTVE conversó con Arturo y Asunción, quienes viven en la calle Concordia del barrio de Poble Sec de Barcelona. Antes, el bloque de viviendas formaba parte de la bolsa de alquiler municipal, pero hace un año el ayuntamiento renunció a su derecho de tanteo y retracto y fue adquirido por un fondo, según informan el Sindicat de Llogateres y el Col·lectiu Ronda. Junto con los vecinos, estas organizaciones han impulsado una demanda colectiva contra el propietario por un presunto acoso inmobiliario que, juzgan, tiene como objetivo expulsar a los inquilinos.

El ascensor del edificio, por ejemplo, estuvo 50 días inutilizado y Asunción, que tiene problemas de salud y movilidad reducida, tuvo que quedarse recluida en casa. "Cada vez que se marchaba él, me ponía a llorar yo. ¿Por qué no puedo bajar?, ¿por qué no puedo bajar?", rememora.

La abogada del Col·lectiu Ronda, Paula Cardona, subraya que la "omisión y falta de cuidado" de las fincas tiene importantes consecuencias para comunidades envejecidas y económicamente vulnerables. "Algunas personas incluso han tenido que saltarse intervenciones quirúrgicas que tenían programadas o las vacunaciones de la gripe", ejemplifica, después de que el juez admitiera a trámite su demanda.

El caso balear, ¿el futuro de otras regiones?

El caso de Baleares o el del conflicto con un fondo inmobiliario en Barcelona pueden parecer extremos, pero son realidades de hoy y al mismo tiempo esbozan el futuro para otras regiones de España si no se revierte la tendencia. La turistificación del mercado ya se nota en lugares como Cantabria.

Mercedes, de 64 años, busca vivienda de alquiler en Noja. Es una situación permanente en los últimos ocho años, desde que tuvo que mudarse a esta comunidad autónoma. "El mercado está muy difícil. El [piso] en el que he estado más tiempo ha sido en Astillero, dos años", apunta.

Esta mujer, que ahora comparte piso en Santander y ha vuelto a la búsqueda porque el dueño les ha informado de que necesita el piso, se encuentra con dos dificultades que reducen sus posibilidades: tiene una mascota y la mayoría de los pisos con los que contacta solo ofrecen un alquiler temporal, no de largo plazo. Todo ello, de nuevo, se suma al precio del mercado y a la cuantía necesaria al inicio del contrato.

"De junio a agosto normalmente te las alquilan para el veraneo", explica. "En junio puedes pagar hasta 1.300 euros la quincena. Y de febrero a junio puedes pagar hasta 900, pero te tienes que ir".

La última reforma de la legislación de vivienda obliga a demostrar que los contratos de corta estancia tienen una causa justificada: por estudios, tratamientos, rotaciones de personal médico… Por eso, Mercedes se encuentra a menudo con anuncios que solo alquilan el piso a estudiantes, docentes o personal sanitario. Así, el inmueble puede seguir sirviendo como alojamiento turístico durante el verano. Ella se pregunta qué hay disponible entonces para que puedan vivir los ciudadanos y por qué no existen ayudas para revertir la situación.

Lo veíamos al inicio: sí, solo el 5,5% de los mayores de 65 años vive de alquiler a precios de mercado en la actualidad, pero el porcentaje se triplica hasta el 15% entre los 45 y los 64 años. ¿Qué mercado inmobiliario encontrarán esos futuros pensionistas en tres años? ¿Y en 20?