Divorciarse después de los 70 años: "Mis amigas me dijeron que había hecho lo que ellas no se habían atrevido a hacer"
- Los divorcios en personas de más de 70 años aumentaron un 27,1% en 2024
- Pilar (nombre ficticio), tiene 82 años y se casó a los 25 con un hombre al que dice que "casi no conocía"
Pilar (nombre ficticio), tiene 82 años y se casó a los 25 con un hombre al que dice que "casi no conocía". Tuvieron hijos y después nietos, sin embargo, cuando cumplió 71 años decidió tomar la decisión de divorciarse de su marido.
La semana pasada, el INE publicó los nuevos datos de divorcios, separaciones y nulidades en España del año 2025, en los que se reflejan 84.424 demandas de disolución matrimonial, lo que representa un descenso del 11,7% respecto a las cifras de 2024. Sin embargo, los datos históricos reflejan que uno de los grupos de edad en los que más aumentan las separaciones conyugales es en el de los mayores de 70 años, pasando de 1.091 divorcios en 2023 a 1.387 en 2024, lo que representa un aumento del 27,1%. Esta tendencia ha ido aumentando con los años desde que se comenzaron a registrar estos datos.
La jubilación como punto de inflexión
Pilar conoció al padre de sus hijas en Melilla, pero ya desde los primeros años se dio cuenta de que no eran compatibles, "ni yo pensaba como él, ni él pensaba como yo". Su marido solía salir de viaje por trabajo y no estaba en casa, por lo que Pilar afirma que tuvo que "ejercer de padre y de madre a la vez". Apenas convivieron como matrimonio, sin embargo, tras la jubilación, la vida en común se volvió irrealizable.
Esta decisión supuso un antes y un después para Pilar, quien intentó "tres o cuatro veces separarse" durante décadas, pero siempre se echaba atrás. Tras el divorcio, con 71 años, comenzó a ir a la universidad y siguió con una pasión que había tenido desde siempre, la de escribir. "Mis amigas me dijeron que había hecho lo que ellas no se habían atrevido a hacer", dice Pilar, quien asegura estar convencida de que "la gente no se divorcia antes porque no se atreve".
Los hijos son un freno para dar el paso
El motivo por el que ella tardó tantos años en tomar la decisión de separarse, dice, fueron sus hijas, "no quería que afectara a la vida que ellas tenían". Sin embargo, una vez que fueron mayores, Pilar habló con su marido y acordaron divorciarse, aunque con ello la melillense tuviera que dejar atrás muchos bienes materiales. "Renuncié a mi casa, a mis cosas, y lo preferí".
Marcelo Cornellá, presidente de la Federación Española de la Defensa del Mayor, afirma que uno de los mayores motivos por los que las personas de más de 70 años deciden no divorciarse es por motivos económicos, sobre todo por la dificultad de encontrar piso o de que les concedan una hipoteca.
El factor social no es tan influyente, sin embargo, sí que en muchos casos la crítica viene del entorno familiar ya que entran en conflicto con los hijos por el tema de la herencia en el caso de haber nuevas parejas o en el de tener que alojar a sus padres en sus casas.
Cambio de mentalidad
La asociación Acumafu, de la que Cornellá también es presidente, tiene sede en Fuenlabrada y en el Barrio del Pilar, y "sirve como refugio para aquellos mayores que deciden divorciarse y tienen esa sensación de soledad". Incluso, Marcelo afirma que muchos de los mayores que acuden a ellos, lo hacen para "buscar nuevas parejas sentimentales".
Por otro lado, Diego Rodríguez, abogado y tesorero de la Asociación Española de Padres Divorciados (Asepedi), afirma haber notado el aumento de casos de divorcio en personas mayores de 70 años que acuden a su entidad para asesoramiento legal y psicológico. Rodríguez relaciona este fenómeno con el aumento de la esperanza de vida ya que "sienten que tienen 15 o 20 años más de bienestar".
El abogado también coincide en que los hijos suelen ser una traba para el proceso de divorcio ya que puede poner en peligro el tema de la herencia patrimonial. Además, siguiendo con los obstáculos económicos, Diego Rodríguez afirma que estos son, muchas veces, un freno para dar el paso de solicitar el divorcio, por si compromete la jubilación.
A pesar de las dificultades, Pilar anima a aquellas personas entradas en la tercera edad a que "sean valientes y que si están convencidas, que lo hagan". Pilar afirma que "los tiempos han cambiado" y que ya nada es suficiente obstáculo como para no elegir la felicidad. "Yo ahora soy una mujer feliz", asegura.
*Estela Andrés es alumna del Máster de Reporterismo Internacional de la Universidad de Alcalá y RTVE. Este artículo ha sido supervisado por los editores Daniel Rivas y Carmen Campos.