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El 80% de la infancia sufre un fenómeno climático al año en España y más de medio millón vive en zonas inundables

  • Son datos del informe de UNICEF 'Contar con la infancia es una emergencia'
  • El 52,4% de las familias afectadas por la dana ve un retraso en el aprendizaje de los niños
Más del 30% de los niños afectados por la dana siente aún miedo a las lluvias y tormentas
Más del 30% de los niños afectados por la dana siente aún miedo a las lluvias y tormentas GETTYIMAGES

Un total de 6,4 millones de niños y niñas de España viven en áreas donde se han duplicado las olas de calor en las últimas décadas y 3,3 millones en zonas donde se han triplicado. Todo ello en un país que sufre 30 días más de calor extremo al año y con más de medio millón de niños que vive en zonas inundables.

Son datos de UNICEF, que cita además a Save the children para asegurar que un 80% de los niños y niñas que sufren al menos un fenómeno climático extremo al año, como sequías, olas de calor e inundaciones.

La organización alerta así de que las emergencias climáticas han dejado de ser hechos excepcionales en España para convertirse en una realidad constante que afecta especialmente a niños, niñas y adolescentes y por este motivo, ha elaborado el informe 'Contar con la infancia es una emergencia', que afirma que España ocupa el octavo puesto a nivel mundial entre los países más afectados por la crisis climática en las últimas tres décadas, según el Climate Risk Index 2025 de Germanwatch1.

Cree UNICEF que la infancia sigue "invisibilizada" y "no aparece de forma expresa en los planes de gestión del riesgo" y se refiere a la dana de Valencia o a los incendios de 2025 para explicar que estas catástrofes "dejaron en evidencia que la prevención, protección y respuesta ante emergencias en nuestro país está fallando a la infancia".

El informe pone de manifiesto que a pesar de que los niños y niñas "viven interrupciones educativas y de sus espacios de socialización, el deterioro de su salud física y mental, la pérdida de redes de apoyo, la desprotección", sus necesidades específicas "siguen sin ocupar un lugar prioritario en la agenda de emergencias" de las Administraciones.

Retraso en el aprendizaje de los niños de la dana

El informe asegura que el calentamiento global ha duplicado la probabilidad de que ocurran catástrofes como la dana, cuando 48.000 alumnos y alumnas estuvieron semanas sin ir a clase.

Barracones en vez de aulas para miles de niños afectados por la dana

"Esto no puede volver a ocurrir. Los sistemas de gestión no tienen en cuenta a la infancia y la adolescencia ni en la normativa ni en la práctica. No hay protocolos específicos y el entorno escolar no está preparado", ha asegurado José María Vera, director ejecutivo de UNICEF España.

El informe revela que el 52,4% de las familias afectadas por la dana indica que sus hijos e hijas han sufrido un retraso en el aprendizaje.

UNICEF cita a Save the Children para recordar que en los municipios afectados por la dana, 18.000 niños y niñas que percibían la beca comedor perdieron la garantía de una comida equilibrada al día con el cierre temporal de los centros educativos.

Consecuencias emocionales en los niños

UNICEF hace referencia en el informe a las "consecuencias emocionales profundas" cuando se dan este tipo de desastres climáticos y la necesidad de una actuación "rápida y eficaz" para que los niños y niñas vuelvan a la normalidad de ir al colegio y recuperar su vida.

Así UNICEF ha recogido, a través de su Grupo Asesor de Infancia y Adolescencia (Paivoz), la opinión de los protagonistas- los propios niños y adolescentes- que han pedido formar parte de la gestión de las emergencias y ser escuchados, además de prestar más atención a la infancia con discapacidad.

UNICEF España propone así que Protección Civil asegure que la infancia está presente en todas las fases de la emergencia, desde la prevención y preparación, hasta la respuesta y recuperación, y que la gestión de emergencias implique también a los sectores de educación, infancia, servicios sociales, salud, vivienda y urbanismo.

La organización hace hincapié en que la participación infantil sea real en todas las fases y ligada a decisiones operativas, y que la salud mental sea un pilar estructural en todo momento.

Refugios temporales seguros y espacios de juego

El informe aporta medidas concretas como garantizar refugios temporales seguros y espacios de juego, actividades educativas o apoyo psicosocial.

En la fase de prevención de la emergencia, la organización infantil pide el establecimiento de un sistema de análisis de riesgos que localice centros educativos y otras infraestructuras clave; y en la fase de preparación, llama a las comunidades y ayuntamientos a integrar al sistema educativo en los planes territoriales y municipales de emergencia, con protocolos específicos por centro: rutas seguras, puntos de encuentro, reunificación familiar, comunicación por edades y apoyos emocionales.

Todo ello, alerta UNICEF, en el marco de un modelo de crecimiento urbano que no ha tenido en cuenta los riesgos y se expande en zonas de gran exposición a amenazas climáticas y ambientales. "La forma en que están construidos y distribuidos los espacios donde viven, estudian y juegan los niños, niñas y adolescentes multiplica la exposición al peligro (zonas inundables, plantas bajas, plazas duras, crecimiento disperso y segregado, etc.)", denuncia.

En la fase de respuesta, UNICEF España reclama la aprobación de un protocolo estatal específico de atención a niños, niñas y adolescentes en situaciones de emergencia, que constituya un marco común vinculante y que adapte las alertas tempranas al lenguaje y canales de la infancia. En esta fase, también hay que establecer mecanismos para mantener la continuidad educativa.

Y finalmente, en los trabajos de recuperación se debe priorizar la reconstrucción de entornos infantiles protectores, como parques, espacios deportivos, actividades extraescolares y redes comunitarias.

La infancia, en el centro de la emergencia en el mundo

UNICEF estima que casi la mitad de los niños y niñas del mundo (1.000 millones), viven en países extremadamente vulnerables al cambio climático y que, cada día, 20.000 niños y niñas tienen que huir de sus hogares para protegerse de los efectos climáticos adversos (como inundaciones, sequías, tormentas). Además, uno de cada seis niños y niñas viven en un contexto de conflicto.

Esta situación se ve agravada por la ausencia de un enfoque específico de infancia en la adaptación a la crisis climática y por una fuerte desigualdad socioespacial: los niños y niñas en situación de pobreza, migración o viviendo en barrios con menor inversión pública suelen concentrarse en las zonas más expuestas y con menos infraestructuras de adaptación, lo que provoca impactos repetidos.