Argentina consuma su salida de la OMS un año después de pedirlo
- Sigue la línea de Estados Unidos, que también rompió con la OMS tras la llegada de Trump
- Argentina alega que cualquier futuro acuerdo debe respetar la soberanía y la "capacidad de decisión" nacional
Argentina ya no forma parte, desde este martes, de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un año después de que el Gobierno de Javier Milei anunciase la ruptura con esta organización aludiendo a discrepancias en la respuesta a la pandemia de COVID-19, los trámites han quedado completos y el país sudamericano sigue la línea rupturista marcada por los Estados Unidos de Donald Trump.
Fue en febrero de 2025 cuando el Gobierno argentino anunció la futura salida, que no notificaría por escrito a la ONU hasta el 17 de marzo de ese mismo año. "Hoy se hace efectivo el retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al cumplirse un año de la notificación formal realizada por nuestro país", ha anunciado en redes sociales el ministro de Exteriores, Pablo Quirno.
La salida de la OMS lleva además aparejada una nueva reivindicación en materia de soberanía y una critica velada al multilateralismo. Según Quirno, el país "continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales, resguardando plenamente su soberanía y su capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias", aunque no ha aclarado cómo ni con quiénes.
Argentina sigue a Estados Unidos
Milei y Trump comparten este recelo hacia los actuales organismos multilaterales y, de hecho, el anuncio de salida de la OMS por parte de Argentina llegó apenas dos semanas después de que Estados Unidos hiciese lo propio. Buenos Aires dejó a un lado el supuesto papel de China en la organización, como sí planteó Washington, pero las principales discrepancias esgrimidas tienen que ver con la pandemia, que coincidió con la Presidencia de Alberto Fernández.
En particular, ha cuestionado el modelo de confinamientos promovido desde la OMS, calificándolo incluso de un crimen contra la humanidad. El Gobierno de Fernández sí apostó por estos encierros y cuarentenas, de forma estricta entre marzo y noviembre de 2020 y con ciertos alivios, aunque con restricciones, durante el año siguiente.