Israel anuncia oficialmente una operación terrestre en el sur del Líbano y veta el regreso de los civiles
- Líbano eleva este lunes una enérgica protesta por los ataques sufridos por la misión de paz de la ONU (FINUL)
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La tensión en la frontera entre Israel y el Líbano alcanza un nuevo punto crítico este lunes. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha anunciado oficialemnte una operación terrestre del Ejército israelí en el sur de Líbano, según un comunicado publicado en los canales oficiales de su Ministerio. "Las Fuerzas de Defensa de Israel han iniciado una operación terrestre en el Líbano para eliminar amenazas y proteger a los residentes de Galilea y del norte del país", ha dicho Katz tras una evaluación de la situación con altos mandos militares.
Katz ha afirmado que "cientos de miles de residentes chiíes del sur de Líbano", que han evacuado o están abandonando sus hogares en esa región tras los avisos israelíes, "no podrán regresar a sus casas al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad" de las comunidades israelíes cercanas a la frontera. El ministro de Defensa ha indicado que tanto él como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenaron al Ejército destruir la infraestructura de Hizbulá en las aldeas fronterizas libanesas para evitar que ese grupo chií vuelva a operar desde esas zonas.
Planes de "invasión masiva"
Según una información publicada el sábado por el portal Axios, que citaba a fuentes estadounidenses e israelíes, Israel planea llevar a cabo una "invasión masiva" en el sur del Líbano para acabar con la presencia de la milicia chií proiraní Hizbulá. Israel habría tomado esta decisión, según señala Axios, después de que la milicia libanesa, apoyada y financiada por Irán, lanzara durante la noche del pasado miércoles más de 200 proyectiles contra el norte de Israel, que no dejaron víctimas mortales pero sí algunos daños en zonas residenciales.
Además, el Ejército israelí ha confirmado que mantiene y expande sus operaciones terrestres "limitadas y selectivas" contra posiciones estratégicas del grupo chií Hizbulá en el sur del territorio libanés. Según el último comunicado castrense, tropas de la 91.ª División de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lideran estas incursiones en bastiones clave, con el objetivo declarado de "reforzar la defensa avanzada" y neutralizar la capacidad operativa de la milicia proiraní.
Las operaciones en curso se centran en el desmantelamiento sistemático de infraestructura calificada como "terrorista" y en la eliminación de combatientes que operan en la franja fronteriza. Israel sostiene que estas acciones son indispensables para "eliminar amenazas y crear una capa adicional de seguridad" que permita el regreso de los residentes del norte de Israel a sus hogares.
Como antesala a cada movimiento de infantería, las fuerzas israelíes ejecutan una maniobra de "ablandamiento" del terreno mediante ataques combinados de artillería pesada y bombardeos de la Fuerza Aérea. Estos ataques buscan reducir al máximo los riesgos para los soldados en el entorno operativo, golpeando almacenes de armas y centros de mando vinculados a Hizbulá.
Hacia una "invasión masiva"
Pese al calificativo de "limitadas" que emplea el mando militar, la envergadura de la movilización sugiere un escenario mucho más amplio. Fuentes citadas por el portal estadounidense Axios indican que Israel planea una "invasión masiva" en el sur del Líbano para erradicar definitivamente la presencia de Hizbulá. Esta decisión se habría precipitado tras el lanzamiento, el pasado miércoles, de más de 200 proyectiles contra territorio israelí por parte de la milicia, en una jornada que causó graves daños en zonas residenciales.
Desde el pasado viernes, el flujo de refuerzos hacia la frontera norte es constante y el Gobierno israelí continúa movilizando a un número creciente de reservistas. La actual escalada, que comenzó formalmente el 2 de marzo, se desató tras un ataque de Hizbulá en represalia por el asesinato del entonces líder supremo iraní, Ali Jameneí.
Condena libanesa y ataques a la FINUL
En el plano diplomático, el Ministerio de Exteriores del Líbano eleva este lunes una enérgica protesta por los ataques sufridos por la misión de paz de la ONU (FINUL). Los "cascos azules" denuncian haber sido blanco de disparos en las localidades de Yater, Deir Kifa y Qallawiyah, atribuidos a "probables actores armados no estatales". En uno de los incidentes, el fuego impactó a tan solo cinco metros de las patrullas internacionales.
Beirut califica estas acciones de "inaceptables" y violatorias del derecho internacional. En un movimiento político de gran calado, el Gobierno libanés se distancia públicamente de la milicia chií, recordando que, según el decreto del pasado 2 de marzo, las actividades militares de Hizbulá son "ilegales". "Ningún grupo armado que opere fuera del marco del Estado podrá hundir al Líbano en el caos al servicio de programas cuestionables", sentencia la nota oficial.
Emergencia humanitaria
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha alertado este lunes de que la situación en el Líbano, "es una vergüenza para la humanidad" con "casi un millón de desplazados y el riesgo de una invasión terrestre por parte de Israel en un país soberano", que sería "un enorme error".
"Tenemos ataques sobre una fuerza de Naciones Unidas, una fuerza de paz en la que hay un contingente español importante como es (la misión de la ONU) FINUL y una violación sistemática del Derecho internacional y humanitario", ha apuntado. "Me gustaría una voz más fuerte de Europa. Sí, sin duda alguna, en defensa del Derecho internacional de los civiles que necesitan protección del Derecho internacional humanitario", ha dicho.
Mientras los combates arrecian, las cifras de la guerra son devastadoras. El balance de víctimas en el Líbano asciende ya a más de 830 muertos y 2.000 heridos. En el ámbito humanitario, la situación es desesperante: la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) cifra en casi un millón el número de desplazados internos desde el inicio de las hostilidades. La organización ha solicitado urgentemente 19 millones de dólares para intentar paliar un éxodo que amenaza con desbordar por completo las capacidades del Estado libanés.