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Guercino, el bizco más famoso, convierte a Dalila en una heroína en el Thyssen

  • Guercino y sus heroínas bíblicas puede verse del 16 de marzo al 14 de junio
  • La exposición exhibe seis lienzos del pintor italiano en el Thyssen-Bornemisza
Guercino, el bizco más famoso, convierte a Dalila en una heroína en el Thyssen
Detalle de 'Sansón y Dalila', Guercino, 1654. " " Museo de Bellas Artes de Estrasburgo

Giovanni Francesco Barbieri nació en una familia campesina en Cento en 1591, una localidad del norte de Italia a medio camino entre Ferrara y Bolonia, pintor barroco autodidacta, era estrábico y ha pasado a la historia del arte como Il Guercino (el bizco).

El Museo Thyssen-Bornemisza le dedica la exposición de pequeño formato Guercino y sus heroínas biblícas, con seis cuadros protagonizados por mujeres, que pueden verse del 16 de marzo al 14 de junio en Madrid.

Guercino era un artista "muy prolífico, que realizó muchas palas de altar (retablos), pinturas de caballete y muchísimos dibujos. Era un gran dibujante", destaca la comisaria de la muestra María Eugenia Alonso, que ha escogido otras cinco pinturas para acompañar a Jesús y la samaritana en el pozo, que forma parte de su colección.

Jesus y la samaritana

'Jesus y la samaritana en el pozo', Guercino, 1640-1641. © Museo Thyssen-Bornemisza

El Museo del Prado ha prestado Susana y los viejos y el Louvre, Salomé recibe la cabeza de San Juan Bautista. Desde el Museo de Bellas Artes de Estrasburgo llega Sansón y Dalila, la londinense Dulwich Picture Gallery aporta Jesús y la mujer adúltera y la Pinacoteca di Breca de Milán, Abraham repudia a Agar e Ismael.

La selección muestra la capacidad narrativa del artista y su dominio del lenguaje gestual. Las mujeres retratadas encarnan tres arquetipos reconocibles: la víctima inocente del patriarcado (Susana y Agar), la ambivalente pecadora arrepentida (la samaritana y la adúltera) y la mujer fatal (Salomé y Dalila).

Guercino dota a sus figuras de gestos espontáneos que humanizan los relatos biblícos. De un claroscuro inicial con encuadres más cerrados pasa a unas composiciones con más aire, colores más serenos y simetría más clásica, tras su paso por Roma, al ser llamado por el Papa Gregorio XV.

Guercino en el Thyssen

'Abraham repudia a Agar e Ismael, Guercino, 1657. © Pinacoteca di Brera

Así el óleo sobre lienzo más tardío que se muestra es Abraham repudia a Agar e Ismael, 1657, en el que Sara aparece casi de espaldas, el patriarca expulsa a su propio hijo, que llora desconsolado, y Agar mira con pena al anciano, en unos gestos codificados en "la poética de los afectos" de aquel tiempo y lugar.

La conservadora de pintura antigua del Thyssen aprecia "cierta intención moralizante", antes ausente del trabajo de Guercino, que moriría nueve años después de concluir este cuadro.

Voyerismo

La obra más temprana del pintor italiano es Susana y los viejos, 1617, en la que transmite la inocencia de una víctima. La joven es sorprendida mientras se baña por dos viejos jueces, ellos le reclaman favores sexuales y cuando se niega la acusan de adulterio, que conllevaba pena de muerte según la ley hebrea.

El director del Thyssen, Guillermo Solana, destaca el "cuerpo escultórico" de Susana, casi aislado en un marco, y los gestos de los jueces que interpelan al espectador, le invitan a mirar y le hacen cómplice de voyerismo, en un recurso emocional propio del Barroco.

Exposición de Guecino

'Susana y los viejos', Guercino, 1617. Jose Baztan Lacasa MUSEO DEL PRADO

Durante la última etapa de su carrera, gozó de un gran reconocimiento y de fama internacional, la comisaria ha señalado que Velázquez visitó a Guercino en 1629, en su primer viaje para captar artistas italianos. Más tarde, en 1655, recibió la visita de la reina Cristina de Suecia, gran coleccionista y mecenas.

Mujeres no tan fatales

Dos cuadros retratan a las consideradas femme fatale por la iconografía cristiana tradicional, y a las que Guercino ilumina con nuevos matices y mayor complejidad psicológica.

Salomé con la cabeza inclinada, no encarna a la joven seductora, sino a una hija sometida a los deseos de su madre, Herodías, según el relato bíblico. La cabeza inclinada y la actitud corporal de la protagonista la acercan más a las pecadoras arrepentidas que a la figura voluble y voluptuosa tradicional.

Guercino en el Thyssen

'Salomé recibe la cabeza de San Juan Bautista', Guercino, 1637. MUSEO DEL LOUVRE

Entre los clientes del pintor se encontraban algunos de los más influyentes mecenas de Italia, como Cosimo II, duque de Toscana, el cardenal Alessandro Ludovisi, el cardenal Jacopo Serra y Ferdinando Gonzaga, duque de Mantua.

Los dos años que pasó en Roma al servicio del Papa sirvieron para transformar su pintura: su estilo naturalista dejó paso a un lenguaje clasicista basado en la forma, y a una paleta más clara que muestra influencias de Guido Reni.

Guercino también dota de una mayor dignidad a Dalila, retratada como una heroína clásica que libera a su pueblo, los filisteos (ver arriba). Dalila empuña las tijeras, como si fueran una espada, para cortar los cabellos de Sansón dormido, mientras que hombres armados esperan para irrumpir y apresarlo.

Exposición de Guercino

'Jesús y la mujer adúltera', Guercino, hacia 1621. Dulwich Picture Gallery

El talento de Guercino para la expresión de los sentimientos queda patente en Jesús y la adúltera, un encuadre casi fotográfico en el que las miradas y las manos hablan por los personajes. Alonso subraya que "las protagonistas femeninas son personajes complejos, a veces ambiguos y que están viviendo un dilema moral".

La exposición Guercino y sus heroínas biblícas se exhibe en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza del 16 de marzo al 14 de junio.