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Asia, la más expuesta al cierre del estrecho de Ormuz: falta gas licuado mientras el barril de petróleo se dispara

Usuarios de gas hacen cola en la provincia de Tamil Nadu, India, tras la interrupción del suministro por el cierre de Ormuz
Usuarios de gas hacen cola en la provincia de Tamil Nadu, India, tras la interrupción del suministro por el cierre de Ormuz AFP

La crisis en el estrecho de Ormuz empieza a sentirse con fuerza en Asia, el continente más afectado por el bloqueo de la vía marítima por parte de Irán cuando se cumplen dos semanas del inicio de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel.

El cierre de este paso comercial - por el que circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo— ha disparado los precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril y amenaza con retirar millones de barriles diarios del mercado global, obligando a los países asiáticos, destinatarios del 80% del petróleo que pasa por Ormuz, según estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), a activar reservas estratégicas, buscar suministros alternativos y ajustar su consumo energético.

Así está sucediendo en China, Japón, Corea del Sur y, Pakistán o India, donde esta semana ya se producían las primeras protestas tras las primeras restricciones por la escasez de suministro de gas licuado de petróleo (GLP), vital para el funcionamiento de comercios, cocinas y restaurantes.

Una protesta en Nueva Delhi muestra a manifestantes con pancartas y un gran cartel en forma de bombona de gas roja, protestando contra el aumento de precio y la escasez de gas licuado de petróleo.

Miembros de partidos de la oposición protestan en Nueva Delhi contra el aumento de precio y la escasez de gas licuado de petróleo (GLP) AFP'

India: restaurantes sin gas

En algunas ciudades indias el impacto ya es visible en la vida cotidiana. En Bombay y otras grandes ciudades, restaurantes y hoteles advierten de que la escasez de gas licuado de petróleo (GLP), esencial para cocinar, está provocando una crisis en el sector.

La Asociación Nacional del país, que representa a más de 500.000 establecimientos, asegura que muchos negocios están al borde del cierre por la dificultad para conseguir bombonas de gas. En algunos casos, los restaurantes han reducido sus menús o eliminado platos que requieren más tiempo de cocción, mientras que otros - en Nueva Delhi se calcula que hasta un 20% - se han visto obligados a cerrar temporalmente.

El problema tiene una explicación estructural: India importa cerca del 60% del gas de cocina que consume y alrededor del 90% procede de Oriente Medio, una región directamente afectada por el conflicto. El país consumió más de 33 millones de toneladas de GLP el último año, lo que hace extremadamente sensible su economía a cualquier interrupción en el suministro, según datos de la agencia Reuters.

En Nueva Delhi las autoridades intentan transmitir calma. Sostienen que alrededor del 70% de las importaciones de crudo del país llegan ahora por rutas que no pasan por Ormuz y que las petroleras han asegurado cargamentos procedentes de unos 40 países, incluido petróleo ruso.

Pero el Gobierno también se prepara para un escenario regional más complicado. India confirmó esta semana que está evaluando solicitudes de combustible de países vecinos preocupados por posibles interrupciones del suministro. Bangladés, por ejemplo, ha solicitado 50.000 toneladas adicionales de diésel para los próximos meses.

“Hemos recibido una solicitud del Gobierno de Bangladés para el suministro de diésel (…) y también peticiones de otros países, incluidos Sri Lanka y Maldivas, que estamos examinando teniendo en cuenta nuestros propios requisitos energéticos y la disponibilidad”, dijo esta semana Randhir Jaiswal, portavoz del Ministerio de Exteriores de India.

Una mano sostiene un fajo de billetes con la imagen de una figura y texto. Se distingue el número de serie de uno de los billetes.

Billetes de rupias, moneda nacional de India Getty Images

La presión también empieza a sentirse en los mercados financieros. La rupia india ha caído a mínimos históricos, reflejando la preocupación de los inversores por el impacto del encarecimiento del petróleo sobre el déficit comercial del país.

En paralelo, el ministro de Exteriores indio, Subrahmanyam Jaishankar, ha mantenido en los últimos días varias conversaciones con su homólogo iraní, Abás Araqchí, en medio de la escalada en Oriente Medio y la preocupación por la seguridad de las rutas energéticas.

China: giro hacia Rusia

En China, la segunda economía mundial, la respuesta combina medidas de emergencia y cambios estratégicos. La petrolera estatal Sinopec, la mayor refinería del mundo, planea reducir más del 10% su procesamiento de crudo, lo que equivale a entre 600.000 y 700.000 barriles diarios, ante la incertidumbre sobre los suministros procedentes del golfo Pérsico.

El impacto de la crisis también se está extendiendo a otras cadenas de suministro. Pekín ha comenzado a liberar reservas estatales de fertilizantes antes de lo habitual para garantizar el abastecimiento agrícola, después de que el cierre de Ormuz afectara al comercio internacional de productos petroquímicos y a las rutas marítimas, según informó Reuters.

Un petrolero es guiado hacia un muelle en una terminal petrolera, con varios barcos pequeños asistiendo en la maniobra. Se aprecia una ciudad al fondo y diversas estructuras portuarias.

Un petrolero es guiado a un muelle en la terminal petrolera del puerto de Qingdao, en la provincia de Shandong, el 7 de marzo de 2026 AFP

Al mismo tiempo, el gobierno liderado por Xi Jinping, que recibirá en su país al presidente norteamericano, Donald Trump, entre el 31 de marzo y el 2 de abril - ha reforzado su apuesta por diversificar sus fuentes de energía. El Parlamento chino aprobó esta semana el XV Plan Quinquenal (2026-2030), que contempla nuevas infraestructuras para aumentar las importaciones de gas desde Rusia.

Entre ellas figura el gasoducto del Lejano Oriente y los trabajos preparatorios para la llamada "ruta central", vinculada al futuro gasoducto Fuerza de Siberia 2, que podría transportar hasta 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año durante varias décadas.

“China es un actor clave en la evolución del conflicto porque depende del petróleo de Oriente Próximo y puede actuar como factor moderador para evitar una crisis energética prolongada", apuntaba en el programa "La Hora de la 1" el analista hispano-iraní Daniel Bashandeh. "Aquí la jugada también pasa por saber hasta qué punto Xi Jinping va a seguir un liderazgo pragmático”, remarcó.

Corea del Sur y Japón tiran de reservas

Otros grandes importadores energéticos de Asia también han activado medidas de emergencia. Corea del Sur, que importa alrededor del 70% de su petróleo y el 20% de su gas natural licuado de Oriente Medio, anunció la liberación de 22,46 millones de barriles de crudo de sus reservas estratégicas, la mayor en su historia.

Japón también ha activado medidas de emergencia para amortiguar el impacto de la crisis energética. Tokio anunció que liberará parte de sus reservas estratégicas de petróleo en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), dentro del plan conjunto para poner en el mercado hasta 400 millones de barriles de crudo con el objetivo de estabilizar los precios y garantizar el suministro. La medida busca aliviar la presión sobre la economía japonesa, altamente dependiente de las importaciones energéticas procedentes de Oriente Medio.

En este plan, coordinado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), también participa Estados Unidos que, por su parte, pondrá en el mercado 172 millones de barriles de su Reserva Estratégica de Petróleo para ayudar a estabilizar el suministro a refinerías asiáticas en países como India, Corea del Sur, Japón y Tailandia.

Volatilidad en los precios del petróleo por el conflicto en Oriente Medio

Bolsas en caída y temor a inflación

El impacto también se refleja en los mercados financieros asiáticos. Las principales bolsas del continente han registrado caídas generalizadas a medida que subían los precios del petróleo. En Tokio, el índice Nikkei perdió más de un 1%, mientras que los parqués de Hong Kong, Shanghái y Shenzhen también cerraron en negativo. En India, el índice Sensex cayó alrededor de un 1%, con fuertes descensos en valores industriales y automovilísticos.

Los inversores temen que un petróleo por encima de los 100 dólares por barril vuelva a impulsar la inflación y ralentice el crecimiento económico en una región que depende en gran medida de las importaciones energéticas.

Además, aunque Irán no haya decretado oficialmente un bloqueo total del estrecho, el tráfico se ha reducido de forma significativa, si bien Teherán está permitiendo el acceso limitado a buques con bandera turca, india o china. El resto sufre el aumento de los riesgos de seguridad y de las primas de seguro marítimo, lo que ha llevado a muchas navieras a evitar la zona. En la práctica, la principal ruta energética del mundo está casi paralizada.

Lo peor es que las tensiones podrían prolongarse. El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, afirmó el jueves, en el primer mensaje transmitido desde que asumiera el cargo como líder supremo de Irán, que el estrecho de Ormuz debe permanecer cerrado, lo que alimenta los temores de una interrupción prolongada del comercio energético mundial.

Washington gana: venderá más gas

La crisis energética también abre oportunidades para Estados Unidos, que busca consolidarse como proveedor alternativo de hidrocarburos para Asia mientras se gastó más de 11.300 millones de dólares en los primeros seis días de la guerra, de acuerdo a datos distribuidos por el Pentágono.

El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, ya ha anunciado la liberación de millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica estadounidense para garantizar el suministro a refinerías asiáticas. “Si tienen preocupación por sus suministros de petróleo a corto plazo, ya les dijimos que teníamos una solución: para eso existe la Reserva Estratégica de Petróleo”, afirmó Wright en una entrevista con la cadena Fox News.

Al mismo tiempo, varios países de Asia-Pacífico preparan acuerdos energéticos con empresas estadounidenses por más de 30.000 millones de dólares, que incluirían compras de carbón, petróleo, gas natural licuado y energía nuclear, según informaciones adelantadas por Bloomberg.

En paralelo, Trump afirmó en otra entrevista con Fox News que Estados Unidos podría escoltar buques petroleros a través del estrecho de Ormuz si fuera necesario para garantizar el comercio energético, lo que por el momento no parece haberse producido, especialmente cuando las fuerzas militares del régimen iraní podrían haber inundado de minas las aguas de esta vía marítima.

El reforzamiento de los vínculos energéticos entre Washington y Asia coincide, además, con la agenda diplomática de la Casa Blanca. La seguridad energética y las rutas comerciales figuran entre los asuntos a abordar durante la visita prevista de Trump a China, en un momento en el que la crisis en Oriente Medio está reconfigurando los flujos energéticos globales en favor de Estados Unidos y Rusia, dos grandes exportadores que ya están obteniendo pingües beneficios de la guerra.