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Sufrir la guerra en la distancia: la otra cara del conflicto en Oriente Medio

  • El padecimiento de quienes un día dejaron su país y su familia por huir de la represión
  • Irán ha cortado el acceso a internet desde el ataque
Maryam Harandi, cineasta iraní en Asturias
Lucía Gandía Pérez | Pedro Díaz Comes | RTVE Asturias

“En Irán tienes dos opciones: o te quedas y mueres o sales”. Lo dice Maryam Harandi. Ella tenía 18 años cuando dejó Isfahán, su ciudad. Aterrizó en Barcelona en busca de la libertad que, como mujer, nunca había conocido en su país. Después, residió en Granada y, desde 2020, vive en Asturias, donde ha producido sus primeros cortometrajes como cineasta y ha trabajado en centros de refugiados y menores inmigrantes.

Desde la distancia, la guerra en Oriente Medio se sufre de otra forma. La falta de comunicaciones le impide saber si su familia sigue viva. La última vez que tuvo noticias de su madre fue el sábado 28 de febrero por la mañana, tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. Desde entonces, silencio y otra guerra: la psicológica.

La agresión a su país, reconoce Harandi, le provoca sentimientos encontrados: la felicidad por saber que han matado al líder supremo y, a su vez, la tristeza de una guerra que no sabe cuánto durará. No obstante, el sufrimiento Iraní, recuerda, empezó mucho antes de la ofensiva, cuando miles de civiles fueron asesinados el 8 de enero por protestar contra el régimen. Lamenta que apenas se hablara de aquella masacre.

Hasta que huyó de la represión, Maryam Harandi no supo lo que era cantar, bailar o querer en público. Sin embargo, una parte suya se quedó en Irán. Hoy, alza la voz por impotencia. La de no entender “por qué los europeos han abandonado la revolución del pueblo iraní”.