Educadores, alquileres o material escolar: desglosamos el coste de atender a un menor inmigrante solo
En redes sociales comparten de manera recurrente mensajes que engañan sobre el coste de acoger a los menores no acompañados que llegan a España. Se propaga con ello la narrativa desinformativa de que el país gasta grandes cantidades en estos niños mientras otros colectivos, como los jubilados, cobran poco. También se difunde la falsa idea de que el gasto es una asignación directa que reciben los niños.
En VerificaRTVE te explicamos con cinco ejemplos de contratos en qué se invierte el dinero público destinado a estos menores. Además, hablamos con Jennifer Zuppiroli, especialista en migraciones de Save The Children; con Víctor Paz, responsable de menores en Castilla-La Mancha de la organización Accem y con la Plataforma de Infancia y nos dan una conclusión: cuesta lo mismo cuidarlos que al resto de niños tutelados por las administraciones.
El coste de la infancia migrante es igual que el de cualquier menor tutelado
Antes de entrar en otras reflexiones, Jennifer Zuppiroli y Víctor Paz subrayan un dato: "El coste de la infancia migrante es el de cualquier otra persona menor tutelada por las administraciones. La diferencia no es el gasto, sino el prejuicio que hay", afirma la portavoz de Save the Children. Recalca la idea de que la nacionalidad del niño acogido no supone un coste extra, se trata del coste general "de proteger a la infancia".
"No es que sean costes parecidos, es que son los mismos. No hay distinción por la procedencia del chaval", insiste Víctor Paz. Nos explica que en Castilla-La Mancha, como en otras autonomías, se integra a los niños extranjeros en pisos con el resto de menores tutelados, y "pasan a formar parte del sistema de protección de menores". En momentos de picos de llegadas de migrantes, añade, es posible que los niños pasen por centros de primera acogida específicamente para ellos. "Es más fácil gestionar esas llegadas, pero son un primer paso para que sean trasladados a otros centros en igualdad de condiciones que el resto", apunta Zuppiroli.
Desde la Plataforma de Infancia, Sara Toledano, responsable de desinstitucionalización, critica que estos menores estén en grandes centros para ellos. "Nos preocupa. Si entendemos que son niños por encima de todo, tienen que tener los mismos derechos y ser tratados en igualdad de condiciones", denuncia. La Plataforma defiende que los pisos deben parecerse a una familia, con un máximo de seis u ocho niños acogidos y con profesionales especializados en migración.
Alquiler, alimentación, material escolar...y una paga semanal de 12 euros
El coste de una plaza es la suma de muchos costes, empezando por el laboral. Es el gasto más elevado porque es necesario atender a las niñas y niños todos los días con educadores, mediadores interculturales, auxiliares educativos o cocineros, además de directores de estos centros. Para un piso con 10 niños, Madrid estima en su último Acuerdo Marco que son necesarios 14,5 trabajadores (páginas 4 y 5). Andalucía prevé para un centro con 16 plazas, como mínimo, doce trabajadores o de 23 profesionales para centros de recepción de 32 plazas (página 67).
Se suman los alquileres, mantenimiento, suministros y seguros, menaje, ropa y calzado, farmacia, transporte, alimentación, libros o material escolar, entre otros (página 6), además de gastos generales o de estructura. Todos ellos varían según de qué autonomía se trate. Los gastos están detallados, se calcula todo, incluida una asignación semanal a modo de paga. "Es lo que recibe cualquier chaval en casa. En nuestro caso, dependiendo de la edad, va de 12 a 16 euros a la semana. Les invitamos a ahorrarlo, organizarlo, estructurarlo. También esto es educativo, hablamos con ellos en qué se van a gastar el dinero. Les ayudamos a gestionarlo", explica Víctor Paz.
Para Jennifer Zuppiroli se da "una confusión sobre el coste por plaza y las ayudas semanales que reciben los niños". "Sería la paga que le daría cualquier adulto a su hijo, y es poco", recalca. "No es un gasto, es una inversión en nuestros ciudadanos del futuro, y no es perpetuo, es hasta los 18 años o máximo los 23, pero es una inversión en futuros ciudadanos", defiende.
El portavoz de Accem nos cuenta que en Castilla-La Mancha gestionan "hogares" de ocho niños -"porque para empezar son niños, a veces se nos olvida"- en las principales ciudades de la región y en barrios donde puedan estar integrados. "Buscamos una normalización de la vida, crear un lugar familiar. Muchas veces son chalés porque somos muchos y requiere un sitio grande, pero que también sea accesible e integrado en la comunidad", dice.
Gastos por plaza y diferencias autonómicas
Buscamos casos concretos. El acuerdo marco 2026-2028 de la Comunidad de Madrid contratará 250 plazas de "menores llegados a la comunidad sin referente familiar", con edades entre 12 y 17 años, lo que incluye a los niños migrantes no acompañados. El coste por plaza ocupada y día previsto es de 186 euros sin IVA y 204,6 con IVA (página 3). El acuerdo marco de esta misma comunidad de 2025 a 2027 para menores de 0 a 18 años establece un precio por plaza al día de 163,11 euros sin IVA (páginas 4 y 5).
La Junta de Andalucía ha sacado a concurso la cobertura de 440 plazas de acogimiento residencial para "menores migrantes no acompañados". El coste por plaza ocupada según el centro oscila entre los 109,63 euros este año y los 125,48 en 2028, ambas con IVA incluido (página 74). En el caso del resto de menores, este contrato para residencias en la provincia de Huelva sitúa el precio en los centros residenciales básicos (CRB) entre los 125,93 incluido el IVA en 2025 y los 145,52 en 2027 (página 63). Y en Castilla-La Mancha existe un concierto social para acoger a menores, sin distinción de su origen, con un coste por plaza que va de los 122 euros al día a los 124,92 (página 10).
¿A qué se deben las diferencias entre comunidades? "No es tanto por los sueldos, porque generalmente hay convenios nacionales", responde Víctor Paz. Son el resto de gastos los que cambian el precio, como los alquileres de las viviendas y el coste de la vida, la ropa, la comida, los transportes o el mantenimiento, "gastos donde sí hay disparidad". "Además, hay distintas maneras de organizar el servicio: cada comunidad decide el ratio de chavales por piso o el de profesionales que tiene que haber", concluye Víctor Paz.