Trump promete 10.000 millones para la Junta de Paz de Gaza: "Juntos podemos construir un futuro mejor"
- Washington acoge la ceremonia inaugural de la Junta de la Paz con representantes de unos 40 países, como Orbán o Milei
- Nueve naciones de mayoría musulmana han comprometido otros 7.000 millones de dólares
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha comprometido a destinar 10.000 millones de dólares a la Junta de la Paz para la reconstrucción de la Franja de Gaza, asolada tras dos años de ofensiva militar de Israel en el enclave. "Parece mucho, pero es una cifra pequeña comparada con lo que cuesta una guerra. Dos semanas de combates cuestan mucho más dinero", ha afirmado el mandatario.
Unos 40 países, en calidad de miembros o de observadores, se han reunido este jueves en Washington para la cumbre inaugural de la Junta de Paz impulsada por Donald Trump, el órgano concebido para pilotar la Gaza de la posguerra, aunque el presidente quiere ampliar sus funciones a otros conflictos. Una intención que colisionaría directamente con el papel de las Naciones Unidas, aunque hoy ha mandado un mensaje más conciliador de lo habitual hacia el organismo.
"Somos un modelo de cómo las naciones soberanas y responsables pueden cooperar para asumir la responsabilidad de afrontar problemas de sus propias regiones. La Junta de la Paz demuestra cómo juntos podemos construir un futuro mejor", ha subrayado el presidente en su intervención en el acto inaugural, celebrado en el Instituto de la Paz de Washington, recientemente bautizado con el nombre de Donald Trump.
Los presidentes de Argentina, Javier Milei, y Paraguay, Santiago Peña, y el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, asisten a la reunión, además del mandatario indonesio, Prabowo Subianto, y los líderes de Camboya, Hun Manet; o Vietnam, To Lam, así como representantes de Arabia Saudí, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Israel, Uzbekistán, Catar, Pakistán, Marruecos, Kuwait, Jordania, Bielorrusia, Bulgaria y Kosovo. "Es la junta directiva más importante, sin duda, en términos de poder y prestigio. Nunca ha habido nada parecido, porque estos son los líderes mundiales más importantes", ha destacado Trump al abrir la cita. Representantes de Palestina son los grandes ausentes de esta reunión.
Trump ha insistido en que su administración ha resuelto ocho conflictos en poco más de un año de funcionamiento —aunque su recuento no encaja con la realidad— y ha destacado que todavía hay muchos conflictos que se pueden resolver. "Hemos resuelto ocho conflictos que muchos nos decían que no se podían solucionar; los hemos resuelto en nada, en unos días. Y podremos resolver problemas más imposibles si vamos juntos en este camino tan bonito. La paz de Gaza es un ejemplo de que heridas muy antiguas se pueden curar", ha afirmado.
Reconstrucción de Gaza
Además de la promesa de financiación estadounidense, Trump ha avanzado que la Junta de la Paz ya ha recaudado 7.000 millones de dólares para el paquete de ayudas destinado a la reconstrucción de la Franja de Gaza, donde más de 71.000 palestinos murieron en la guerra de dos años librada entre Israel y Hamás desde el 7 de octubre de 2023. Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, Catar, Arabia Saudí, Uzbekistán y Kuwait son las nueve naciones —todas de mayoría musulmana— que han contribuido a este fondo.
"Muchos más contribuyen a estas cifras. Esto acaba de empezar. Es nuestra primera reunión, pero cada dólar invertido es una inversión en estabilidad y la esperanza de un futuro nuevo y armonioso", ha celebrado Trump. Además, el presidente ha señalado que la FIFA —entidad que en diciembre le entregó el premio FIFA de la Paz creado ad hoc para él, enfadado al no haber recibido el Nobel— va a recaudar 75 millones de dólares para proyectos relacionados con el fútbol en Gaza; y que las Naciones Unidas aportarán 2.000 millones para asistencia humanitaria.
"Me dieron su primer premio de la paz. Creo que vieron que Noruega me había estafado, y dijeron: 'Démosle un premio de la paz'. Gracias, Gianni", ha indicado Trump, dirigiéndose a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, sentado en las primeras filas del evento, incluso por delante de dignatarios internacionales. Trump no oculta su molestia por no haber sido galardonado con el Nobel de la Paz, que recayó en la líder opositora venezolana Maria Corina Machado.
También ha adelantado que este fin de semana se anunciarán compromisos de otros 5.000 millones de dólares para esta entidad, que aspira a supervisar la implantación de los 20 puntos del plan de paz para Gaza, ideado por EE.UU. y al que Israel y Hamás se comprometieron el pasado octubre, poniendo fin a dos años de guerra con un frágil alto el fuego. "Las naciones representadas hoy aquí no solo están contribuyendo con dinero, algunas también han prometido personal para ayudar a preservar el alto el fuego y asegurar una paz duradera. Necesitamos una paz duradera", ha señalado. Trump también ha subrayado la necesidad de asentar una fuerza internacional para crear una Franja de Gaza "segura, próspera y en paz".
En este sentido, el comandante de la Fuerza de Estabilización Internacional (FEI) que se desplegará en el enclave palestino, Jasper Jeffers, ha informado de que cinco países han confirmado su participación en esta fuerza de seguridad. "Me complace enormemente anunciar que los primeros cinco países han comprometido tropas para servir en la FEI: Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania; y dos países se han comprometido a entrenar a la policía: Egipto y Jordania", ha declarado este general de división del Ejército estadounidense.
El presidente indonesio, Prabowo Subianto, también ha tomado la palabra para anunciar que su país aportará hasta 8.000 soldados "para que esta paz funcione". El comandante adjunto a Jeffers será un militar indonesio. Marruecos también ha prometido el despliegue de oficiales de policía para entrenar a nuevos agentes, además de instalar un hospital militar de campaña para atender heridos.
Esta fuerza internacional operará inicialmente en las zonas que están ya bajo control israelí, mientras el grupo islamista Hamás lleva a cabo su desarme y desmovilización, que contempla el plan de paz de Trump. Su misión comenzará en la ciudad de Rafah, en la frontera con Egipto, con el objetivo de preparar a 12.000 policías y aglutinar hasta a 20.000 soldados. Según Nickolay Mladenov, un búlgaro que dirigirá la Junta de Paz, 2.000 palestinos ya han solicitado unirse a una nueva fuerza policial palestina de transición.
En esta transición, supervisada directamente por EE.UU., un comité de tecnócratas palestinos asumió el gobierno civil del enclave el pasado 14 de enero, cuando el plan de paz entró en su segunda fase. Lo conforman 14 palestinos con rango de ministros de facto, y el comité está presidido por Ali Shaath, ex viceministro de la Autoridad Palestina —entidad que gobierna solo en partes reducidas de Cisjordania tras ser expulsada por Hamás de Gaza en 2007, y que cuenta con el respaldo de Occidente a pesar de su desprestigio entre los palestinos que le acusan de nepotismo y corrupción—.
El desarme de Hamás
El desarme de Hamás es el asunto más peliagudo de la segunda fase del plan de paz, ya que Hamás, que teme futuras represalias militares de Israel, se ha mostrado reacio a entregar su armamento directamente, aunque sí han dicho estar dispuestos a discutir el asunto. "Cualquier discusión sobre Gaza o el futuro del pueblo palestino debe contemplar el fin de la agresión israelí y el levantamiento del asedio a la franja; y garantizar los derechos legítimos de nuestro pueblo, sobre todo, a la libertad y a la libre determinación", ha indicado Hamás sobre la reunión de la Junta de Paz sin presencia palestin.
Según el grupo islamista, que ha eludido cualquier mención a su desarme, "cualquier esfuerzo internacional genuino para lograr la estabilidad de Gaza debe encarar la raíz del problema, que es la ocupación y las políticas de agresión" de Israel. Para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu —quien no ha acudido a la cita, pero sí su ministro de Exteriores, Gideon Saar—, el desarme del partido-milicia islamista, que gobernó Gaza de facto desde 2007, es condición indispensable y se hará "pacíficamente o por la fuerza".
Sin embargo, Trump ha descartado este jueves que el uso de la fuerza vaya a ser necesario. "Se han comprometido a desarmarse, parece que lo van a hacer, pero tendremos que averiguarlo", ha señalado al respecto.
"Tenemos que hacerlo bien. No hay un plan B para Gaza. El plan B es volver a la guerra y nadie aquí quiere eso", ha declarado el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en el acto, en el que se han mostrado planos y proyectos para la construcción de hoteles y proyectos de vivienda en el enclave mediterráneo. Todo ello, en un ambiente de mitin de campaña de Trump, con música a todo volumen de Elvis Presley o The Beach Boys; o el reparto de gorras rojas para los asistentes.
Trabajar junto a la ONU
En el anuncio formal de la Junta de Paz, durante el Foro de Davos en enero, Trump sugirió que las funciones de esta entidad podrían extenderse más allá de la estabilización de Gaza y ocuparse de la mediación y resolución de otros conflictos globales, usurpando el rol tradicional de las Naciones Unidas en la diplomacia global. Sin embargo, en la cita de hoy, Trump se ha mostrado dispuesto a trabajar de forma conjunta con la ONU y a reforzar su financiación para que recupere "todo su potencial, que ha estado desaprovechado por años".
"Vamos a trabajar muy de cerca con las Naciones Unidas. Vamos a recuperarlas", ha subrayado Trump, en un intento de apaciguar a los críticos al papel de la Junta de Paz, que se ocupará de "supervisar" la labor de la ONU sobre el terreno, según sus palabras. "Pero vamos a fortalecer las Naciones Unidas. Nos aseguraremos de que sus instalaciones sean buenas. Necesitan ayuda financiera y se la vamos a dar. Nos aseguraremos de que las Naciones Unidas sean viables", ha explicado.
La ONU no ha tardado en replicar a Trump y a su intención de "supervisar" la labor del organismo. El portavoz del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha subrayado que corresponde a los Estados miembros revisar el funcionamiento de la organización.
Estrechos aliados de Trump en la esfera de la extrema derecha global, como Orbán, Milei o Peña, se han unido a la Junta de Paz, así como países socios de EE.UU. en Oriente Medio, que también integran este polémico organismo, cuestionado por no contar con los propios palestinos o por querer fagocitar a la ONU.
Por ello, algunos países se han unido a la Junta, pero solo en calidad de observadores. Es el caso de Italia, gobernada por Giorgia Meloni, que mantiene una estrecha sintonía con Trump; o de la propia Unión Europea, que ha enviado a la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica, algo que han criticado países del bloque comunitario como Francia o Eslovenia.
Francia, Alemania, España o Reino Unido, países de peso en Europa, se han negado a participar en la entidad. Tampoco lo han hecho Canadá, México o Rusia.