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Trabajar en Ramadán: un vacío legal que obliga a empresas y empleados a pactar horarios y permisos

  • La legislación laboral española no contempla periodos de descanso o vacaciones durante esta festividad
  • Los acuerdos entre empresa y trabajador son la única opción para conciliar las obligaciones religiosas y profesionales
Trabajar durante el Ramadán: una cuestión de flexibilidad ante la falta de legislación
Dos personas musulmanas, en una imagen de archivo EFE/Marcial Guillén

El mes sagrado del Ramadán arranca este miércoles para los más de 2,5 millones de musulmanes que viven en España. Hasta el próximo 19 de marzo, la comunidad musulmana afronta un mes de ayuno y oración que convive con la jornada laboral. Ante este escenario, surge un debate recurrente en los centros de trabajo: ¿Hasta dónde llega el deber de las empresas para facilitar la conciliación de la vida profesional y religiosa?

Aunque la diversidad religiosa ha crecido exponencialmente en las últimas décadas, la normativa no ha seguido el mismo ritmo. A día de hoy, la legislación laboral española no contempla permisos retribuidos durante esta festividad ni la posibilidad de adaptar las jornadas a las necesidades religiosas de sus empleados.

Sin embargo, la Constitución Española sí establece la libertad religiosa y de culto como un derecho fundamental, así como la obligación de garantizar la protección de los trabajadores.

Bajo este principio, y ante la obligación de velar por el bienestar de sus empleados, la flexibilidad durante el Ramadán se presenta como la única opción para conciliar las obligaciones religiosas, la organización del trabajo y la prevención de riesgos laborales.

El acuerdo entre el trabajador y la empresa, siempre obligatorio

Cabe recordar que, durante el Ramadán, los musulmanes se abstienen de comer y beber desde el amanecer hasta la puesta de sol. Se trata de un periodo de ayuno que generalmente coincide con la jornada de trabajo y, en ocasiones, con meses del año muy calurosos, lo que puede afectar a las condiciones laborales.

Los acuerdos suscritos entre el Estado y la Comisión Islámica Española contemplan que los musulmanes podrán solicitar la interrupción de su trabajo los viernes de cada semana (día de rezo obligatorio) desde las 13:30 hasta las 16:30 horas, así como acabar la jornada una hora antes de la puesta del sol. En ambos casos, estas horas deben recuperarse.

El texto también establece la posibilidad de sustituir los festivos generales contemplados en el Estatuto de los Trabajadores por alguna de las festividades islámicas, incluido el Ramadán, con carácter retribuido y no recuperable.

Eso sí, optar por cualquiera de estos escenarios no es automático: será necesario el previo acuerdo entre el trabajador y la empresa, con el fin de evitar perjuicios tanto para la cadena de producción como para el resto de la plantilla.

La Agricultura, uno de los sectores más afectados

Hay sectores más expuestos que otros, sobre todo aquellos cuya labor se realiza al aire libre. Es el caso de la Agricultura, donde la combinación del ayuno y un trabajo físico exigente puede provocar golpes de calor, cuadros de deshidratación o desmayos.

Este año, sin embargo, se espera un Ramadán "más tranquilo en ese sentido", apunta a RTVE.es el responsable del sector agrario en CC.OO. Aragón, Rachid El Jazouli, debido a que las temperaturas no son tan altas como en el verano, cuando se superan los 40 grados en la región.

"Ahora sí, las empresas deben respetar la jornada laboral de los trabajadores, que es de ocho horas, y el descanso de los fines de semana", advierte, ya que un exceso de horas en situación de ayuno podría afectar a la salud y elevar el riesgo de accidentes laborales. "Eso no lo vamos a permitir y lo vamos a denunciar a la Inspección de Trabajo si ocurre", añade.

Aragón se sitúa como uno de los epicentros de esta realidad. El responsable de CC.OO. calcula que hay entre 6.000 y 7.000 musulmanes trabajando en el campo, aproximadamente un tercio del personal durante la campaña de recolección de fruta, una cifra importante que a su juicio hace "imprescindible" regular esta situación. "Sobre todo el día del fin de Ramadán", una jornada festiva que se prolonga durante todo el día y que es de gran importancia para los musulmanes, señala El Jazouli,

Según explica, algunos convenios ya reconocen la posibilidad de sustituir festivos de Navidad por la celebración de fin de Ramadán y la intención es ampliarlo al resto de España.

Facilidades para realizar exámenes y oposiciones

También en Ceuta, donde el 90% de la mano de obra en la Construcción son musulmanes, se ha alcanzado un acuerdo entre empresas y trabajadores para implantar la jornada intensiva durante este mes y que los empleados puedan finalizar su labor antes del ocaso. "En vez de salir a las 20:00 horas, se van a las 17:00 horas", explica a RTVE.es el secretario general de UGT FICA en la ciudad autónoma, Liasin Ahmed.

La seguridad es el principal motor de este cambio. Según recuerda, el año pasado uno de los trabajadores de este sector sufrió una bajada de tensión durante su jornada laboral, por lo que los empresarios están "concienciados" y buscan facilidades para conciliar la vida profesional y religiosa de sus empleados. "Hay poca mano de obra y los empresarios miman más a los trabajadores que en otros lugares", afirma.

El ámbito educativo también cuenta con garantías específicas. Gracias a los acuerdos entre el Estado y la Comisión Islámica Española, los estudiantes de centros públicos y concertados disponen de una dispensa de asistencia y celebración de exámenes los viernes de cada semana (día de rezo obligatorio) desde las 13:30 hasta las 16:30 horas, así como en las festividades y conmemoraciones religiosas.

A su vez, los exámenes, oposiciones o pruebas selectivas convocadas para el ingreso en las Administraciones Públicas en dichos periodos deberán ser trasladados a una fecha alternativa, cuando no haya causa motivada que lo impida, subraya la norma.

La principal batalla, la cultural

Pese a todos estos avances, los sindicatos insisten en que la batalla principal es la cultural. "Eso de que trabajamos menos o sacamos menos producción es falso", sentencia El Jazouli.

Todos coinciden en que el Ramadán es una práctica integrada en su ADN desde la infancia que viven con absoluta normalidad y que no afecta a su desempeño profesional. Por eso ahora el objetivo es desterrar el estigma de que el ayuno merma la productividad, a la espera de la aprobación de un marco normativo a nivel nacional que les ofrezca seguridad jurídica y garantías reales.