Portugal exigirá el consentimiento parental para menores de entre 13 y 16 años en redes sociales
- La comprobación de la edad se realizará a través de una clave llamada Digital Mobile Key
- La ley es el primer paso para prevenir la adicción entre los menores de 16 años mediante la prohibición de funciones
El Parlamento de Portugal ha dado este jueves el primer paso para limitar el acceso de los menores a las plataformas digitales al aprobar en primera lectura una propuesta de ley presentada por el Partido Social Demócrata (PSD). La iniciativa estipula un aumento de la edad mínima para acceder de forma autónoma a las redes sociales, pasando de los 13 años actuales a los 16. Por debajo de este límite, todos los menores requerirán el consentimiento explícito de sus padres.
El texto ha sido aprobado con 148 votos a favor y 13 abstenciones, mientras que los votos en contra (69) corresponden al ultraderechista Chega e Iniciativa Liberal (IL). Tras este avance, la propuesta será debatida en comisión parlamentaria para posibles modificaciones antes de su votación final definitiva en la Asamblea de la República.
Medidas de control y régimen de sanciones
Para garantizar el cumplimiento de la norma, el proyecto propone que la comprobación de la edad se realice a través de una clave digital conocida como Digital Mobile Key (DMK), mediante "autenticación simple o reforzada". Los proveedores tecnológicos estarán obligados a implementar sistemas de verificación compatibles con esta herramienta pública.
Además, la ley busca prevenir la adicción entre los menores de 16 años mediante la prohibición de funciones como la reproducción automática, las notificaciones no esenciales y los sistemas de creación de imágenes o vídeos falsos.
El legislador del PSD, Paulo Marcelo, ha señalado antes de la votación que el objetivo no es "prohibir por prohibir", sino crear una norma para "dar más poder a los padres y familias, para acompañar y controlar". Marcelo ha advertido que las empresas que ignoren las restricciones podrían enfrentarse a multas de hasta el 2% de sus ingresos globales. El texto especifica que las sanciones económicas para las empresas propietarias pueden alcanzar los dos millones de euros, mientras que para personas físicas la multa oscilaría entre los 10.000 y los 250.000 euros.
Alcance del proyecto
La normativa afectará a plataformas de redes sociales, sitios de apuestas y juegos en línea, servicios para compartir imágenes y vídeos y prestadores de contenidos adictivos, violentos o sexuales. Quedarán excluidos, entre otros, los servicios de comunicaciones electrónicas interpersonales. Según el borrador, esta regulación busca llenar un vacío que ha permitido a las multinacionales "establecer reglas de manera unilateral", afectando el desarrollo cognitivo y emocional de los menores.
Este movimiento sitúa a Portugal en una tendencia global de mayor regulación digital. La medida coincide con el anuncio de España de prohibir el acceso a menores de 16 años, y se alinea con las acciones de otros gobiernos como Francia, donde la Cámara Baja respaldó vetar el acceso a menores de 15 años, y Australia, que en diciembre puso en vigor una prohibición para menores de 16 años en plataformas como Facebook, Snapchat, TikTok y YouTube. Otros países como Nueva Zelanda y Dinamarca también han mostrado preocupación por los riesgos inherentes a estas plataformas.