Alvise niega ante el Supremo haber acosado a los dos eurodiputados que fueron en su lista en SALF
- La Sala de lo Penal entendió que su conducta podría enmarcarse en presuntos delitos de acoso y revelación de secretos
- Los querellantes denunciaron una "campaña de hostigamiento" por redes sociales a raíz de los mensajes de Alvise
El eurodiputado Luis Pérez Fernández, conocido como Alvise, líder de la formación política Se Acabó la Fiesta (SALF) ha negado este lunes en su declaración ante el Tribunal Supremo las acusaciones de acoso de dos eurodiputados que se querellaron y abandonaron su formación política por considerarse víctimas de acoso tras ser elegidos junto a él en los pasados comicios europeos.
Según ha asegurado en declaraciones a la prensa el abogado de los denunciantes, Guillermo Ruiz, Alvise ha reconocido ante el juez Manuel Marchena que son suyos los mensajes sobre sus dos excompañeros de SALF pero ha asegurado que se trata de amigos, ha negado el acoso y ha dicho que no difundió nada que no estuviese ya en las redes sociales. Además, ha declarado que se fueron de SALF porque cambiaron de orientación.
A su salida del Supremo, Alvise, no ha querido hablar a los medios de comunicación sobre su declaración de este lunes, pero ha asegurado que está "súper convencido" de su "inocencia" porque es él mismo quien sabe todo lo que pasó y se ha mostrado convencido de que "va a archivarse", según recoge Europa Press.
Su citación por el magistrado instructor se produjo después de que mostrara disposición a comparecer voluntariamente tras la querella de Diego Solier y Nora Junco. Marchena preguntó a Alvise si estaba dispuesto a declarar antes de que el Parlamento Europeo pueda conceder la correspondiente autorización para levantar su inmunidad parlamentaria.
El TS decidió admitir a trámite la querella contra el líder de SALF interpuesta el pasado junio por los dos eurodiputados, que el pasado lunes se ratificaron ante el instructor en lo denunciado.
Además de esta, Alvise tiene abiertas otras tres causas contra él en el Supremo: por difundir una PCR falsa del exministro de Sanidad y actual presidente de Cataluña, Salvador Illa; por el presunto acoso en redes sociales a la fiscal coordinadora de delitos de odio, Susana Gisbert, y por la financiación ilegal de SALF, por los 100.000 euros que recibió del empresario Álvaro Romillo, alias 'CryptoSpain'.
Los querellantes se pasaron al grupo de Meloni
Los eurodiputados querellantes terminaron por dejar el partido de Alvise y se integraron en el grupo parlamentario de Conservadores y Reformistas Europeos que encabeza el partido Hermanos de Italia de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Solier y Junco, que secundaron al exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros en la presentación de su Fundación Atenea, denunciaban que no solo venían siendo víctimas de una "continua campaña de hostigamiento" a través de las redes sociales como consecuencia de los mensajes que Alvise había publicado sobre ellos —en un podcast y en un canal de Telegram—, sino que, incluso, habían llegado a "temer por su integridad física" al revelar también el lugar en el que se encontraban o al que se dirigían.
Ambos denunciaron y acreditaron que, tras filtrarse sus direcciones de correo electrónico, sus números de teléfono y sus redes sociales, recibieron una "ingente" cantidad de mensajes ofensivos y/o amenazantes, hasta el punto de que les generaron "una continua sensación de inseguridad", llegando a modificar "sus hábitos o rutinas".
El Supremo detalla que cerraron algunas de sus redes sociales, en otras limitaron a terceros la posibilidad de comentarios, dejaron de atender llamadas telefónicas de números desconocidos y empezaron a recibir "miles" de correos electrónicos con insultos y amenazas.
Los eurodiputados expusieron que todo ello impedía "significativamente" su "labor parlamentaria y la propia de su ordinaria vida familiar", al margen "del constante miedo o intranquilidad que les generaba el poder ser abordados en ese contexto por la calle por cualquier desconocido".
La Sala de lo Penal ve indicios de acoso y revelación de secretos
La Sala de lo Penal del Supremo entendió que la conducta de Alvise podría enmarcarse en presuntos delitos de acoso y revelación de secretos, "habida cuenta de las explícitas llamadas del mismo --ya personalmente en el mencionado 'podcast', ya a través del canal de la aplicación Telegram que lleva su nombre y que, indiciariamente, él mismo gestiona o dirige-- a que un grupo muy numeroso de seguidores expresara y desarrollara una actitud repetidamente hostil" hacia los eurodiputados.
Para el Supremo, "aparece indiciariamente justificado que a través de los mencionados canales, y para llevar a término su inicial propósito", 'Alvise' "pudo haber facilitado y hecho público aspectos personales e identificativos concernientes a dichas personas".
Y todo ello, subrayó, "sin que cesara en su actitud después de que muchos de sus seguidores hubieran reflejado explícitamente la intención de alterar el normal desarrollo de vida de los querellados, reiterando sus llamamientos a que resultaran hostigados como reacción a su posición política".
El TS apreció "una intención voluntaria y consciente de comprometer, de manera significativa, el normal desarrollo de la vida cotidiana de sus víctimas, a partir de la persecución que pudieran desplegar las numerosas personas que llegaran a sentirse concernidas por su llamamiento público".
"Perseguidles y pedidles explicaciones. Y si tenéis que gritarle en un bar que eres un criminal, que eres un corrupto y que has votado a favor del rearme, tenéis que hacerlo vosotros, porque no lo puedo hacer yo, lo tiene que hacer la gente que nos ha votado", dijo Alvise el pasado 20 de abril en un 'podcast'.