Cuatro décadas de España en la Unión Europea: del aislamiento diplomático a la influencia
- España ha sido clave en mejorar las relaciones europeas con China y estrechar lazos con Latinoamérica
- El Ejecutivo español ha liderado las propuestas para reconocer el Estado de Palestina a nivel europeo e internacional
Hace cuatro décadas, España ingresó oficialmente en la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) después de un largo proceso de negociaciones. Unos meses antes, en junio de 1985, el Palacio Real de Madrid se convertía en testigo de la firma en un acto simbólico que pondría fin al aislamiento de España a nivel internacional y abrió una nueva etapa en la política española dentro de la “Europa de los doce”.
La entrada al club europeo se produjo medio siglo después de que nuestro país se enfrentase a una guerra civil, la antesala a una guerra mundial que dividiría por completo el continente europeo. Si el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 supuso el regreso de la democracia y la prosperidad económica en Europa Occidental, esa realidad fue bien distinta en España y Portugal, donde sus regímenes autoritarios se prolongaron hasta mediados de los años setenta.
A pesar de que la dictadura franquista se interesó por el proyecto europeo en 1962, la CEE cerró la puerta a cualquier aspiración española dentro de la institución. No fue hasta un mes después de la celebración de las primeras elecciones, en 1977, cuando el Ejecutivo liderado por Adolfo Suárez dio el primer paso para solicitar formalmente la adhesión de España a las instituciones europeas y se abrieron las negociaciones.
Europa es muy diferente desde 1986. La caída del telón de acero aceleró la adhesión a las instituciones europeas en los países de Europa Oriental que habían vivido bajo el sistema comunista desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Igualmente, Europa ha estrechado sus diferencias con un mercado común, una moneda única y una mayor integración como consecuencia de las sucesivas crisis que han ido afectando al viejo continente, y en la que España ha ido ganando peso como un actor político decisivo dentro de la UE.
China como alternativa al proteccionismo estadounidense
La política arancelaria impulsada por la Administración Trump ha generado una tensión arancelaria global en la que España ha optado por un enfoque pragmático para reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea. A pesar de las advertencias de Washington, España ha estrechado sus lazos con Pekín para reducir la dependencia de Estados Unidos.
Además, España se ha posicionado como un mediador estratégico entre la Unión Europea y China. En abril de 2025, en un contexto marcado por los aranceles contra los productos europeos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, subrayó la necesidad de considerar a China como un socio estratégico de la Unión Europea y de avanzar hacia una relación más equilibrada con el gigante asiático.
Xi Jinping se reúne con Pedro Sánchez en la Casa de Huéspedes Estatal Diaoyutai en Pekín, el 9 de septiembre de 2024. Huang Jingwen / Xinhua News
"El eje transatlántico está muy dañado. China es fundamental, pero América Latina y África también son fundamentales. Y en esa triangulación es donde Europa tendría que cooperar más fuerte", señala Ruth Ferrero, profesora de Ciencia Política y Estudios Europeos de la Universidad Complutense de Madrid. Además, Ferrero apunta que el papel España puede ejercer de puente al tener aventajadas sus relaciones entre estas tres regiones.
Una Europa más conectada a Latinoamérica
La entrada de España y Portugal en las instituciones comunitarias en 1986 supuso el catalizador definitivo en las relaciones con América Latina. Ambos países han priorizado a América Latina en la agenda exterior europea por cuestiones históricas y culturales. Esta relación entre la UE y América Latina se consolidó gracias a la cumbre de Río de Janeiro en 1999, que derivó en una asociación basada en el diálogo político, la cooperación económica y el comercio.
De esta primera reunión, nace la negociación de un acuerdo comercial con los países del Mercosur (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay). En 2024, la Comisión Europea anunció un acuerdo de libre comercio con Mercosur, pero los socios europeos se han mostrado divididos en su implementación. Mientras que España y Portugal han celebrado este pacto, Francia e Italia han pedido más tiempo por el impacto en su política agrícola. La firma del acuerdo, inicialmente prevista para mediados de diciembre, se ha pospuesto hasta enero de 2026.
En los últimos meses, Estados Unidos ha priorizado su influencia en América Latina, en contra de los intereses de Bruselas de reducir la dependencia de Washington. "En un contexto enrarecido desde que Trump es presidente, la Unión Europea se plantea que el mercado único europeo puede establecer acuerdos con otras zonas comerciales del mundo para hacer frente a la política que impone Washington", recoge Sergio Príncipe, profesor de Políticas de Información y Comunicación de la Unión Europea en la Universidad Complutense de Madrid.
Más allá de este acuerdo, las relaciones entre la Unión Europea y América Latina se han ido intensificando gracias a la creación de la CELAC, el principal foro de diálogo que reúne a una treintena de países latinoamericanos desde 2010. Sin embargo, sus cumbres no tienen una periodicidad establecida y tan solo se han celebrado cuatro cumbres en 15 años. La última de ellas, en noviembre de 2025 en Colombia, estuvo marcada por las numerosas ausencias europeas a la cita y las críticas al despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe.
Defensa europea: críticos con la OTAN, proactivos en la UE
La invasión rusa a Ucrania ha supuesto un cambio radical en la concepción de la seguridad y la defensa europea. A pesar de que la OTAN venía exigiendo mayor inversión en defensa desde 2014 por la anexión de Crimea, los diferentes Gobiernos españoles se han mostrado reticentes a este aumento. De hecho, Pedro Sánchez ha mostrado su rechazo a las nuevas exigencias de ampliar el gasto de defensa hasta el 5% del PIB, compromiso que sí han adquirido el resto de aliados euroatlánticos.
En cambio, el Ejecutivo español sí es partidario de compras conjuntas de armas para enviar a Ucrania y utilizar el presupuesto comunitario para mejoras en la industria militar europea. España es el tercer país que más aporta al Fondo Europeo de Defensa (FED), que financia proyectos de investigación y desarrollo de tecnologías militares avanzadas.
Como consecuencia de la guerra en Ucrania, España consiguió adoptar durante un año y medio la "excepción ibérica" por el aumento de los precios, un mecanismo que permitió a España salir del sistema marginalista europeo de electricidad y contener los precios de la electricidad y el gas en España y Portugal.
Referencia europea en el conflicto palestino-israelí
Aunque Madrid acogió una conferencia de paz sobre el conflicto palestino-israelí en 1991, España ha asumido en los últimos años un papel relevante en Europa y en el ámbito internacional en el impulso al reconocimiento del Estado de Palestina como vía hacia la solución de los dos Estados.
En 2014, el Congreso de los Diputados pidió al Gobierno español reconocer al Estado de Palestina con el apoyo de todos los grupos políticos. Sin embargo, este reconocimiento no se alcanzó hasta una década después, cuando España reconoce a Palestina en mayo de 2024, de forma simultánea junto a otros países europeos como Eslovenia, Irlanda y Noruega.
Sin embargo, la mitad de los Estados miembros de la Unión Europea siguen sin reconocer el Estado de Palestina. "Hay unas fracturas muy difícilmente solventables entre los distintos Estados de la Unión Europea en relación con Palestina. España ha sido ese punto de lanza en este ámbito que refuerza los procesos de coherencia y política exterior", sentencia Ruth Ferrero.
Desde entonces y ante el recrudecimiento de la guerra en Gaza, el Gobierno español ha liderado en 2025 la iniciativa de suspender el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea e Israel por la ofensiva israelí en Gaza. En septiembre, la Comisión Europea aprobó una suspensión parcial tras detectar "indicios" de vulneración de derechos humanos en la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.
A pesar de la firma de un acuerdo de paz impulsado por Trump el pasado octubre, acto celebrado en Egipto al que España fue invitado, las fuerzas israelíes no se han retirado de la Franja de Gaza. Los militares israelíes se han replegado sobre una “línea amarilla” desde la cual se han asesinado a 400 palestinos desde el alto el fuego, según el Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza.
Donald Trump y Pedro Sánchez se estrechan la mano mientras posan para una foto en la Cubre de Paz en Egipto. Suzanne Plunkett
En la última visita oficial del presidente palestino, Mahmud Abás, a España, Pedro Sánchez denunció la vulneración de los derechos humanos de los palestinos después de la firma del acuerdo y exigió "una paz de verdad" en el país.
40 años de integración europea
En estas cuatro décadas, España ha pasado de ser un país receptor de políticas comunitarias a desempeñar un rol activo en la definición de las prioridades y concreción de los objetivos de la Unión Europea. El camino de España en la institución refleja la transformación política y económica de un país y sitúa a España como un actor comprometido con el proyecto europeo.
El último Eurobarómetro apunta a que el 74% de los españoles considera que España puede afrontar el futuro de mejor manera estando dentro de la Unión Europea que fuera de ella, un dato que se sitúan seis puntos por encima de la media europea.