EE.UU. designa como "terroristas" a los Hermanos Musulmanes de Egipto, Líbano y Jordania
- Trump firmó un decreto en noviembre para catalogarlos como terroristas por sus contactos con Hamás
- La medida implicará sanciones para los miembros de la Hermandad que residan en Estados Unidos
El Gobierno de Estados Unidos ha designado este martes como "terroristas" a las facciones de los Hermanos Musulmanes en Egipto, Jordania y Líbano, según ha anunciado el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
La decisión se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmara el pasado noviembre un decreto que ordenaba a su Gobierno catalogar como terrorista a ese movimiento por sus vínculos con el grupo islamista Hamás, considerado organización terrorista por Washington. "Estados Unidos utilizará todos los recursos disponibles para privar a estas facciones de los Hermanos Musulmanes de los medios necesarios para participar o apoyar el terrorismo", reza el comunicado difundido por el Secretario de Estado norteamericano, donde se apunta especialmente a la filial de la mencionada organización en Líbano y a su secretario general, Muhammad Fawzi Taqqosh, por haberse "alineado con Hamás y Hizbulá".
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto ha celebrado este martes la adopción de dicha medida, que Washington puso en marcha formalmente en noviembre pasado cuando también señaló a la filial egipcia de la organización como "grupo terrorista global".
Beirut, Líbano: funeral de Haitham Ali Al Tabtabai, jefe de Estado Mayor de Hizbulá, asesinado por Israel el 24 de noviembre Marwan Naamani/ZUMA Press Wire
Washington sostiene que la facción libanesa reactivó sus Fuerzas al-Fajr lanzó cohetes contra el norte de Israel tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023. Asimismo, afirma que el Ejército libanés desmanteló en julio de 2025 un campo de entrenamiento militar encubierto en el que participaban militantes tanto de Hamás como de los Hermanos Musulmanes libaneses. Respecto a las filiales de Egipto y Jordania, la Casa Blanca también las sanciona por "brindar apoyo material a Hamás".
La designación implica el bloqueo de todos los bienes e intereses de las personas sancionadas que se encuentren en Estados Unidos, así como la prohibición a ciudadanos estadounidenses de realizar negocios con ellas.
El pasado 24 de noviembre, Trump firmó una orden ejecutiva que instruía a los secretarios de Estado, Marco Rubio, y del Tesoro, Scott Bessent, para que se elaborase un informe sobre la posible designación de los Hermanos Musulmanes y, de ser necesario, proceder con dicha clasificación.
Quiénes son los Hermanos Musulmanes
Fundada en 1928 por el erudito musulmán egipcio Hassan al-Banna, la Hermandad Musulmana tiene filiales y sucursales en todo Oriente Próximo, incluidos partidos políticos y organizaciones sociales. Afirman estar comprometidos con la participación política pacífica, base sobre la cual incluso ganaron las elecciones legislativas y presidenciales tras la Revolución en Egipto de 2011. Un año después, su líder político, Mohamed Mursi fue depuesto por un golpe militar (julio de 2013), comandado por el entonces general y hoy presidente Aldel Fatá al Sisi. Mursi murió en la cárcel en 2019.
Además, la filial de la Hermandad Musulmana en el Líbano, conocida como al-Jamaa al-Islamiya, está representada en el Parlamento libanés y en Jordania, el grupo ganó 31 escaños en la Cámara de Representantes en las elecciones de 2024 a través de su brazo político, el Frente de Acción Islámica, si bien Amán lo prohibió el año pasado, acusándolo de orquestar un "complot de sabotaje".
Por su parte, la Hermandad Musulmana egipcia ganó en 2012 las únicas elecciones presidenciales celebradas democráticamente en el país, si bien el nuevo presidente Al Sisi la ilegalizando según llegó al poder. Además, ha lanzado una amplia represión contra los líderes y miembros del grupo desde 2013, obligando a la organización a pasar a la clandestinidad y al exilio, donde ha vivido buena parte de su existencia.
Críticos con Israel
Las organizaciones de la Hermandad Musulmana han criticado abiertamente dentro de los países donde están presentes la ofensiva de Israel en la Franja de Gaza. En el Líbano, Al-Jamaa al-Islamiya, apoyó a Hizbulá en su “frente de apoyo” en solidaridad con Gaza, lo que culminó con una guerra total en septiembre de 2024.
Tras el decreto de Trump en noviembre, en el que la filial libanesa del movimiento ya estaba en el punto de mira, el miembro del Parlamento libanés Imad al-Hout destacó que al-Jamaa al-Islamiya era una organización política autorizada en el Líbano y que no tenía afiliación con fuerzas extranjeras. “La evaluación de cualquier fuerza política libanesa se rige exclusivamente por la constitución y las leyes libanesas, y no por clasificaciones políticas externas relacionadas con contextos vinculados a intereses y políticas estadounidenses que apoyan al enemigo israelí y no tienen relación con la realidad local”, dijo al-Hout en un comunicado.
Más al sur, la Hermandad Musulmana egipcia también rechazó la orden de Trump, señalando que las administraciones anteriores se habían negado a incluir al grupo en la lista negra. “Los hechos no han cambiado. Lo que sí ha cambiado es el nivel de presión extranjera sobre Estados Unidos, en particular de los Emiratos Árabes Unidos e Israel, para que adopte políticas que favorezcan agendas externas en lugar de los intereses del pueblo estadounidense”, declararon fuentes del grupo.
Después de que Trump emitiera su decreto el año pasado, los gobernadores republicanos de los estados de Texas y Florida tomaron medidas para reprimir al principal grupo musulmán de derechos civiles en Estados Unidos, el Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR), al que designaron, junto a la Hermandad Musulmana, como "grupo terrorista".
Tras el último movimiento de Trump en la arena internacional, la situación se complica para los musulmanes estadounidenses , que sienten que su espacio cívico y político se estrecha. Expresar solidaridad con la población palestina o criticar la política exterior de Estados Unidos o de Israel ha conllevado, en algunos casos, consecuencias laborales, académicas o sociales, lo que genera autocensura y miedo a represalias. Este clima no se vive de forma aislada: se inserta en una percepción más amplia de retroceso de derechos y de inseguridad compartida con otras minorías religiosas, raciales o con los propios migrantes.