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Alemania, Francia o Reino Unido suspenden en la lucha contra la violencia de género en Europa

  • Este martes se reivindica el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
  • Si eres víctima puedes buscar ayuda llamando al 016 o escribiendo al 016-online@igualdad.gob.es
Alemania, Francia o Reino Unido suspenden en la lucha contra la violencia de género en Europa
Manifestación en el 25N por el Día contra la Violencia de Género EFE

Cada 25 de noviembre se reivindica el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Son más de dos décadas con este día marcado en el calendario; 26 años denunciando la violencia machista y recordando a sus víctimas. Sin embargo, "en la Unión Europea, la seguridad de las mujeres sigue sin estar garantizada", según declaró hace un año Sirpa Rautio, directora de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE (FRA, por sus siglas en inglés).

A nivel mundial, la Unión Europea es uno de los territorios más concienciados sobre la violencia machista: los crímenes llegan a los tribunales, las víctimas tienen acceso a ayuda específica y las voces de aquellas personas que denuncian y luchan en las calles son cada vez más escuchadas. Sin embargo, las cifras que registran delitos sexuales en la Unión Europea evidencian el gran trabajo que aún queda por hacer.

Dentro de la UE, cada país es un universo, y España resalta. Las políticas contra la violencia de género son pioneras y referentes para otros países como Francia o Alemania. El Índice de Igualdad de Género 2024 de la UE sitúa a España en el cuarto puesto, detrás de Suecia, Dinamarca y Países Bajos, y su posición "supera en 5,7 puntos la media de la UE", según el informe.

Algo que sí es común en varios países de Europa occidental es el aumento de los delitos sexuales: esto no quiere decir solamente que se cometan más, sino que cada vez más mujeres denuncian y dichos delitos quedan registrados ante las autoridades, según explican las fuentes consultadas por este medio. Las cifras reflejan esta tendencia. Los datos recopilados por la FRA y Eurostat, señalan que el 52,5% de las mujeres de Suecia, país que encabeza el Índice de Igualdad de Género de la UE, "ha sufrido violencia física, amenazas o violencia sexual a lo largo de su vida". En España, ese porcentaje es del 28,2%.

El Dato: Violencia sexual

Alemania: una llamada cada 10 minutos

En Alemania, la ley para proteger a las mujeres ante la violencia de género apenas tiene un año de existencia. En noviembre de 2024, la ministra germana de Familia, Tercera Edad, Mujeres y Juventud, Lisa Paus, (Alemania no cuenta con un Ministerio de Igualdad), aseguró que este proyecto de ley ayudaría a "combatir la violencia contra las mujeres". "La Ley de Asistencia contra la Violencia salvará vidas (...) Los derechos de la mujer son derechos humanos", declaró Paus tras la aprobación de la norma.

En 2024, se recibieron 61.000 llamadas al teléfono oficial para pedir ayuda, 116016, la cifra más alta registrada desde 2014 (año en que se creó la línea telefónica). Es decir, durante el 2024, cada 10 minutos, una mujer llamó al 116016 para pedir ayuda por violencia de género en Alemania. En España se recibieron casi la misma cantidad de consultas en el 016 (59.317), pero en la mitad de tiempo (de enero a junio de 2024), según los últimos datos proporcionados por el Ministerio de Igualdad.

Los términos que se usan en Alemania para referirse a la violencia que sufren las mujeres relegan el problema a un segundo plano, según explica a RTVE.es la corresponsal en España para la televisión pública alemana, ARD, Kristina Böker. "Se habla de violencia doméstica, pero desde mi punto de vista, esta expresión minimiza el problema", señala la periodista. Böker añade que hay un movimiento entre activistas de la izquierda y jóvenes para empezar a usar la palabra 'feminicidio', pero lamenta que "en la prensa todavía se usan muchas palabras como crimen pasional, violencia de pareja o drama familiar".

"La ley no distingue si el crimen se ha cometido contra una mujer o un hombre. En muchos países de Europa, [las asociaciones] feministas están pidiendo que se empiecen a llamar 'feminicidios', pero este término todavía no aparece en ninguna ley existente, aunque las mujeres sean quienes sufren, en un porcentaje muy superior, la violencia doméstica", explica a RTVE Noticias, la vicepresidenta de la Asociación Europea de Abogadas (EWLA, por sus siglas en inglés), Susanne Hirschberg.

En Alemania, las agresiones sexuales, violaciones o asesinatos machistas no suelen ocupar las portadas de los periódicos ni abrir los informativos. "Se reporta más que hace unos años, pero se dan en la sección 'panorama' de los periódicos o al final de los programas regionales de la televisión", explica Böker. "No existen minutos de silencio en Parlamentos y casi no hay manifestaciones, si lo comparamos con España. Además, muchas mujeres señalan que es difícil hacer una denuncia porque existe poca sensibilidad dentro de la Policía", añade.

En este sentido, la abogada alemana Hirschberg señala que los países "tienen que educar a sus fuerzas de seguridad", especialmente a la Policía, porque "es la primera toma de contacto para una mujer que ha sufrido violencia cuando va a denunciar". La abogada añade que varios estudios sociológicos demuestran que si una mujer, cuando va a denunciar, es atendida por una mujer agente de Policía "se nota una gran diferencia".

Francia: hacia la cultura del consentimiento

En Francia, no existen registros oficiales de víctimas de violencia de género como en España. Tampoco se usa esta nomenclatura. "El término oficial es 'Violencia Sexista y Sexual'. Sí que hay conciencia de que existe más violencia del varón hacia la mujer, pero está politizado", señala a RTVE.es Marie, militante del colectivo feminista francés #NousToutes. La mujer explica que al estar la política de por medio "nunca se va a apuntar a los varones como clase social o educativa [como los] perpetradores de esta violencia".

Según el Ministerio del Interior de Francia, en 2024 se produjeron "138 muertes violentas dentro de la pareja", lo que se denominan "feminicidios conyugales". La cifra incluye mujeres (107) y hombres (31). Marie, que rehúsa dar su apellido, lamenta que "no hay una ley global para luchar contra la violencia de género" y señala que en Francia "se empezó a hablar de todo esto no hace tanto tiempo, en el 2017". "Entonces aumentaron las denuncias. Pero el propio Ministerio reconoce que no sabe si aumentó la violencia o las denuncias", señala la activista.

El año pasado, el caso Pelicot conmocionó a Francia. Dominique Pelicot, el hombre que drogó, violó e hizo que otros hombres también violasen a su ahora exmujer, Gisèle Pelicot, fue condenado a la pena máxima (20 años de prisión). El caso fue muy mediático, cruzó fronteras y miles de personas salieron a las calles de Francia en apoyo a Gisèle. Pero Marie señala que fue algo puntual. "La idea que quedó en la mente de la mayoría es que Dominique Pelicot era un monstruo. Fue muy difícil para las organizaciones difundir el mensaje de que es un problema sistemático. De que todos los varones de toda clase social pueden llegar a ser agresores, porque es un tema de dominación, de poder. Y no de ser un monstruo o no", señala Marie.

La vicepresidenta de EWLA coincide en este razonamiento: "La mayoría de los crímenes contra mujeres se cometen porque un hombre necesita defender su honor, y la única manera para hacerlo es cuando hiere a una mujer".

No recomendado para menores de 7 años Informe semanal - Gisèle P., la vergüenza de otros | Ver
Transcripción completa

Puntual a la cita, todos los días,

desde el 2 de septiembre cuando empezó el juicio,

Giséle llega al tribunal de Aviñón.

Con paso firme, pero tranquilo,

y sin las gafas de sol que usaba al principio,

su mirada es serena.

A sus 72 años y, como ella dijo, totalmente en ruinas por dentro,

ha abierto de par en par las puertas

de su terrible experiencia como víctima sexual,

con un juicio público.

Tiene un objetivo,

pero quizá nunca imaginó que éste fuese el proceso del siglo

en Francia,

o convertirse para muchos en icono de la lucha

contra la violencia sexual.

"Cómo es posible que como sociedad

lleguemos a que una mujer sea violada por decenas de hombres

que no conocía

después de que la drogase su esposo".

"Creo que tendremos, efectivamente, un antes y un después

de Gisele Pelicot, por supuesto".

"Es una mujer que tiene un coraje increíble.

Todos los días debe soportar estar al lado de sus violadores

porque han estado en la misma sala durante tres meses.

Ella lo ha aceptado pero, sobre todo,

ella reivindica que la vergüenza cambie de bando".

En medio de la campiña provenzal estas mujeres asisten a terapia.

A través del contacto con los caballos

intentan recuperar la confianza en los demás y en sí mismas.

Son ejercicios para superar el miedo y la vergüenza

con la que llegan como víctimas de las agresiones de sus parejas.

"Tienen dificultades para soportar las miradas

de los demás, problemas para hablar, para expresarse,

para volver a conectar con el mundo exterior.

Después de varias semanas, Latika consigue ponerse de pie

encima del caballo.

Poco a poco se recompone de su pesadilla.

A los meses de casarse,

su marido la forzaba a tener relaciones sexuales,

incluso la drogaba para consumarlas.

Cuando lo denunció a la policía, nos dice, no la tuvieron en cuenta.

Para ella, Gisele es una figura que le da fuerza y esperanza.

"A pesar de todo lo que ha pasado mantiene la cabeza erguida,

es joven de mente, y me digo, si ella lo ha conseguido,

si ella puede, yo también lograré hacerlo algún día".

La terapia se realiza en el mismo pueblo

donde durante la pasada década, violaron a Gisele.

A Mazan, un pequeño pueblo medieval de unos cinco mil habitantes,

rodeado de viñas y a unos 40 kilómetros de Aviñon,

se mudaron los Pelicot cuando él se jubiló.

Querían algo más tranquilo, lejos del ruido de París.

Casi nadie quiere hablar, y los que lo hacen,

nos dicen que no podían imaginar siquiera que en su casa,

alejada del centro, Dominique Pelicot,

drogaba a su mujer, hasta dejarla profundamente dormida

antes de ofrecérsela a otros hombres.

"Es increíble lo que ha pasado, y es bien que la gente vea ahora

que puede pasar eso".

La propia alcaldía ha aconsejado no hablar del tema a la prensa,

aunque se cree que solo dos o tres de los acusados son de allí.

"Nos gustaría que las cosas se calmaran.

Queremos que se convierta en el caso Pelicot y que se deje de hablar

de las violaciones de Mazan;

es un poco complicado para los vecinos ahora".

En Mazan, ironías de la Historia, se conserva la mansión

donde en el siglo XVIII, el Marqués de Sade,

condenado por delitos sexuales,

se refugió tras fugarse de la cárcel.

Pero Dominique Pelicot podría superar

cualquier personaje ficticio de las novelas

del creador del sadismo.

Su cara oculta a la de buen padre y esposo,

se desveló hace cuatro años.

Dos mujeres le denuncian cuando una vigilante de seguridad

de este supermercado, les avisa de que Pelicot

les ha grabado con el móvil por debajo de la falda.

La policía encuentra el horror en su teléfono y en su ordenador:

decenas de vídeos sexuales grabados por él mismo con una misma víctima;

su esposa Gisele.

"Dominique Pelicot

desde el principio ha hablado de esos vídeos

en los que se ve que estos hombres venían a tener contacto con su mujer

que estaba inconsciente,

dormida y que no daba su consentimiento

para estos actos sexuales.

Y por eso, él ha reconocido que es un violador

y que los demás también lo eran".

El proceso es también el dolor de una familia que,

según el hijo mayor del matrimonio, está aniquilada.

"Sabemos las atrocidades que vivi ó mi madre,

es obvio que no podemos perdonar.

El 2 de noviembre de 2020 perdí a mi padre,

el 2 de septiembre de 2024 me encontré con un monstruo".

Con doble personalidad, según los sicólogos,

Pelicot explica en el juicio que era adicto al sexo

y que necesitaba someter a Gisele, porque era una mujer indómita.

Para que no sufriera,

la dormía con altas, pero calculadas dosis de somníferos.

Con el tiempo, Giséle,

no solo tiene problemas ginecológicos,

sino que decide hacerse pruebas neurológicas

porque sufre faltas de memoria.

"Vuestra madre no sabe dosificarse, ella está todo el tiempo moviéndose,

es una hiperactiva,

de esta forma ella se genera su estrés

Es lo que le dijo Pelicot a su hija Caroline Darian,

como ella refleja en su libro

"Y ya he dejado de llamarte papá".

La policía también encuentra en los archivos de Pelicot,

dos fotos de ella en ropa interior.

"¿De dónde ha salido esa braga que llevo en la foto? ¿

También me drogó?

Peor.

¿Abusó de mi, aparte de esas dos fotos?

"Por el momento sigo la lógica de la ley, es decir la instrucción

no pudo demostrar nada.

El señor Pelito me dice que no lo hizo.

No tengo ningún motivo para dudar de él".

"Sé que Dominique Pelicot nunca dirá la verdad sobre mí

hasta que no haya pruebas tangibles y fácticas"

Pelicót incrimina a los otros 50 acusados.

En su primera declaración en el juicio afirmó

que todos sabían a lo que iban.

Pelicot graba a cada uno de ellos con Gisele.

Por primera vez en la historia judicial francesa,

los vídeos con toda su crudeza se han proyectado en la sala

para que los viese público y prensa.

"Creo que lo que ha sido más difícil

es elegir qué decir y qué no.

Hemos visto imágenes extremadamente duras.

También escuchamos cosas terribles cuando el presidente del tribunal

lee el informe de los hechos de los acusados

con los detalles de cada violación, de cada agresión"

Fue Giséle quien quiso enseñar estos vídeos.

Al principio el tribunal se opuso porque le parecía indigno.

"Lo que es indigno es la violación, es la violación en si misma,

no es la representación de la violación.

¿Cómo se le puede decir a las mujeres

que no tienen que tener vergüenza de lo que se hace

cuando son víctimas de una violación,

pero al mismo tiempo, que un video de una violación

es tan indigno,

que no se puede mostrar públicamente".

Los videos grabados por Pelicot han sido además la prueba principal.

Los investigadores creen que hay unos 30 hombres más

que fueron a la casa, pero a día de hoy

no se les ha podido identificar; de los 51 procesados,

uno está huido, y los otros 50 se enfrentan a penas

de entre 4 y 17 años de prisión.

Casi todos, excepto dos condenados por delitos contra las mujeres,

llevaban una vida aparentemente normal, incluso, los 5

que también tenían pornografía infantil.

Y a la mayoría, sus mujeres los defienden como buenos maridos,

o padres.

Esa idea de que el violador no puede ser por otro lado

un buen hombre, un buen padre, un buen amigo, un buen colega,

es algo que sabemos desde hace mucho tiempo,

pero que queda muy fijado en la sociedad de hoy en día".

"El violador por desgracia, ojalá fueran agresores violentos

que tienen maneras de actuar siempre rígidas, la misma,

porque entonces se le detectarían muy rápido

y podríamos protegernos fácilmente".

La sociedad Sería mucho más fácil".

Todos los acusados tienen un nexo común,

eran grandes consumidores de pornografía.

Pelicot les contacta

por uno de estos portales de internet para

ofrecerles a Gisele de manera gratuita.

Alguno incluso va más allá, como el acusado Merechal,

apodado "el discípulo",

porque drogó y violó a su propia mujer

siguiendo los consejos directos de Pelicot.

"Como es un foro de discusión se da cuenta de que no es el único

que tiene este tipo de fantasías.

Así que el hecho de que varias personas participen en estos foros,

desdiaboliza la acción, y se dice voy a hacer

lo que hicieron ellos".

"En las páginas pornográficas existe un tipo de vídeo

que se llama Sleeping girl,

es decir chica inconsciente y dormida

que es masivamente buscada y consumida en la pornografía.

y ¿por qué me podrían preguntar?

Pues en estos vídeos,

la mujer que no puede expresar su consentimiento

la dominación es absoluta.

La posibilidad de hacer con la mujer lo que el quiera es absoluta

y al hombre le da sensación de poder, de dominación

que le excita y lo busca ¿no?

Solo uno de los acusados ha pedido perdón.

Para el resto no hubo violación por diferentes razones,

la mas escuchada; Pelicot les manipuló, y les engaño,

les dijo que Giséle estaba de acuerdo

y que era el juego de una pareja libertina,

a pesar de que la veían inerte, e incluso, roncando.

"El problema es la impunidad.

Es el hecho de que los hombres sabían que no arriesgaban nada,

o casi nada, de lo contrario no lo habrían hecho.

Y por cierto todos lo dicen:

Oh mi vida ha cambiado desde que me atraparon.

No, el problema para ellos no es la violación,

sino el hecho de que les hayan atrapado".

Gisele se ha referido al juicio

como el de la cobardía de los acusados,

y ha dicho sentirse cuestionada en la sala

por algunos abogados defensores.

La abogada que se grabó este vídeo en las redes

con la canción titulada "Despietame ante de irte"

y que causó gran polémica, le preguntó también

si había tenido tendencias exhibicionistas,

o si seguía manipulada por Dominique Pelicot.

"Que ella Fue víctima de violaciones reiteradas,

eso no es discutible",

"pero Gisele se ha convertido en un icono, lo que significa

que no podemos trabajar de manera concreta

porque desde el momento en que le hablas,

cuando discutes con ella,

es como cuestionar a este personaje irónico,

y esto es algo que no es posible en un juicio penal".

Un juicio que también ha puesto sobre la mesa este debate social,

¿qué es la cultura de la violación

y si está mas arraigada de lo que se cree?

"Creo que este caso es probablemente

en gran parte el resultado de lo que se le puede llamar

una cultura de la violación,

y que entiendo como una cierta visión de la mujer, de su cuerpo,

de las relaciones entre los hombres y las mujeres".

"En el mito de la violación lo que se hace creer

es que el agresor no es agresor, no es responsable

de esta violencia sexual y que a la víctima en realidad

le gusta esta violencia sexual, espera la violencia sexual".

Todavía es pronto para saber el impacto del caso Pelicot

en la sociedad francesa.

Si habrá cambios en la ley para introducir expresamente

el consentimiento, algo que en Francia

divide a juristas, magistrados y asociaciones de mujeres.

De momento a Gisele, como explicó en la sala del juicio,

le sigue moviendo, la voluntad de ayudar

a cualquier víctima sexual a no encerrarse en el silencio,

a hablar y a señalar sin vergüenza

a los que son los verdaderos culpables,

los que a diferencia de ella, esconden su rostro.

Informe semanal - Gisèle P., la vergüenza de otros

Según la militante de #NousToutes, la gran inestabilidad política por la que está pasando Francia no ayuda a esta situación y denuncia que los recortes presupuestarios también afectan a las organizaciones feministas: "No hay dinero para proteger a las mujeres. Por más que los discursos políticos hacen como si hubieran tenido en cuenta la gravedad de la situación, las decisiones [que toman] no siguen eso".

Hace unas semanas, el Parlamento francés incluyó el consentimiento en la definición penal de violación, tema que se volvió central durante los meses de audiencias del juicio del caso Pelicot. Con este cambio, el Código Penal francés define ahora las agresiones sexuales como todo acto sexual "no consentido". Una "victoria histórica", según lo definieron las dos parlamentarias impulsoras del proyecto de ley, y "un gran paso adelante en la lucha contra la violencia sexual".

Las víctimas de violencia de género en Francia pueden pedir ayuda en el teléfono oficial 3919, dirigido por la asociación Solidarité Femmes.

Reino Unido: más de 205.000 delitos sexuales

Los datos sobre violencia machista en Reino Unido son alarmantes. En 2024, la Policía registró 205.465 delitos sexuales (un 8% más que el año anterior), de los cuales 71.227 fueron violaciones. En las islas británicas no se refieren a estos delitos como violencia de género, sino que usan el término 'violencia contra las mujeres y las niñas' (VAWG, por sus siglas en inglés), un paraguas que incluye diferentes delitos desde violación, mutilación genital femenina, acoso sexual o abuso doméstico, entre otros.

Este último es el que representa el mayor porcentaje de los delitos VAWG, aunque las cifras por abuso doméstico en Reino Unido incluyen a mujeres y hombres. "Los crímenes relacionados con la violencia doméstica representan el 15,8% de todas las denuncias registradas por la Policía [británica] en 2024", señala la Oficina Nacional de Estadística. En su informe, añade que "las mujeres están representadas de manera desproporcionada entre las víctimas de delitos relacionados con la violencia doméstica, con un 72,5% de todas las víctimas siendo mujeres el año pasado".

Letonia: lucha por mantener el Convenio de Estambul

Uno de los instrumentos clave para luchar contra todo tipo de violencia contra las mujeres es el Convenio de Estambul. Este tratado, impulsado por Turquía en 2011 y ratificado por 37 países europeos, incluida la UE, es el marco jurídico por el que se guían la gran mayoría de países.

Pero en 2021, y a pesar de haber sido su impulsor, Turquía firmó la salida del Convenio. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se desdijo de lo aprobado 10 años antes y argumentó que el Convenio destruía los valores de familia y promovía la homosexualidad.

Este mes, Letonia casi se convierte en el segundo país miembro del Consejo de Europa (y primer Estado miembro de la UE) en desvincularse de este tratado internacional de Derechos Humanos. A finales de octubre, el Saeima (el Parlamento letón) aprobó una ley para retirar al país del Convenio de Estambul, pero una semana más tarde, el presidente, Edgars Rinkēvičs, la vetó.

“Ratificar el Convenio fue una de las primeras tareas del actual Gobierno. Los tres partidos que forman la coalición estaban de acuerdo con ello (...) Y ahora que el Convenio ya había sido ratificado, la oposición ha vuelto a jugar esta carta y, esta vez, el partido ZZS [miembro de la coalición, que al principio se opuso públicamente a la ratificación del tratado, pero acabó aprobándola] decidió apoyar la propuesta presentada por la oposición”, explica a RTVE Noticias la periodista letona Zanda Ozola-Balode. Una decisión, que según sostiene Ozola-Balode, tenga que ver con las próximas elecciones parlamentarias “y el partido ZZS decidió que podría atraer votantes”.

La periodista lamenta que en Letonia “se está difundiendo desinformación sobre esta convención” y señala que las investigaciones que denuncian la violencia machista (la cual se sigue denominando en su gran mayoría como violencia doméstica) “no son algo cotidiano en los medios públicos” del país.

En el país no hay registros públicos de crímenes por violencia machista (las estadísticas tienen que ser solicitadas a la Policía) y tampoco se distingue “la violencia doméstica contra la mujer de otras disputas o conflictos, por lo que estos casos no se analizan por separado, y por consiguiente, tampoco los problemas asociados a ellos”, según explica Ozola-Balode.