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50 años del gran cambio

Del eslogan franquista 'Spain is different' a rozar los 100 millones de visitantes: el turismo como motor de la economía

Evolución del turismo, el motor del crecimiento económico español
BLANCA PASCUAL (RNE)

Desde el 'Spain is different' hasta rozar casi los cien millones de turistas. La historia del turismo de nuestro país ha ido creciendo año tras año. Su climatología, sus playas kilométricas, su patrimonio cultural e histórico ha sido el imán para los extranjeros desde los años 60, década en la que vivimos el primer boom. Europa se recupera de la Segunda Guerra Mundial. Nuestros vecinos de la Europa del Norte y de Gran Bretaña vienen en busca del sol, de la playa y de precios económicos. España se coloca en el mapa con sus flamencas, sus chiringuitos y su sol.

"Aquí lo que conviene es que entren dólares a la mayor brevedad posible, y la única forma posible, valga la redundancia, es dando entrada al turismo y abriendo las fronteras para que los europeos pudiesen disfrutar de unas vacaciones después de 10 años o doce sin poder salir". Así lo señala Juan Molas, presidente de la Mesa del turismo, y profesional del sector desde hace más de 50 años. Pero no es un fenómeno aislado de nuestro país. Se extiende por entre nuestros vecinos del mar Mediterráneo. Portugal, Grecia e Italia

11 millones de turistas, a finales de la década de los 60

A finales de la década de los 60, ya llegaban a España más de 11 millones de turistas. En los llamados destinos maduros, los turistas podían llegar a multiplicar por diez a la población residente. La oferta hotelera no daba de sí y se desató una fiebre constructora, y desordenada, que en localidades como Málaga, Nerja o Estepona provocó que se levantaran apartamentos con una capacidad para diez mil camas. "¿Esto qué supuso? Pues supuso un boom, en cuanto a un crecimiento desordenado absolutamente, pero que proporcionaba mano de obra, puestos de trabajo y sobre todo entrada de divisas" explica Molas.

En la década de los 70 se intensifican las conexiones aéreas y las campañas de publicidad. Más allá de las playas, se promociona el patrimonio histórico y cultural. Entran en el circuito ciudades como Granada, Sevilla, Barcelona. Grandes cadenas hoteleras ponen sus ojos en nuestro país. Hasta la muerte de Franco, los ingresos turísticos financiaban el 70 por ciento del déficit comercial y superaban el valor de las exportaciones.

Los 90, época dorada para el turismo

En los años 80 España es ya uno de los destinos turísticos más populares del mundo y la década siguiente nuestro país conoce una época dorada. La devaluación de la peseta aumenta el atractivo del país para pasar las vacaciones, sobre todo económico. "Hubo devaluación, y claro, las fortaleza de la libra esterlina, del franco frances y del marco alemán nos favoreció muchísimo" Los ingresos por turismo se multiplicaron por dos. En 1999 el peso del sector en la riqueza del país era del 12 por ciento

Pero en 2009, llegaron los tiempos de las vacas flacas. La aportación de la industria turística al producto interior bruto se hundió hasta su mínimo histórico, situándose en el 10,3%. Nuestro modelo de turismo, de masas y de bajos precios, encontró un fuerte rival en los países árabes del Mediterráneo. Marruecos, Turquía, Túnez, Egipto, que ofrecen un producto similar, un 30% más barato. Se impone un cambio de modelo que apueste más por la calidad que en el precio, pero España hace valer su etiqueta de país seguro y eso se nota tras la llamada Primavera Arabe.

Nuestro país recibe hasta el 2015 cerca de ocho millones de turistas prestados. "Hay que vigilar a estos países, porque van creciendo y van aprendiendo naturalmente", añade Molas. "Nosotros hemos sido un espejo para ellos en muchos casos, pero alguno de ellos atraviesan circunstancias que les han frenado, caso del islamismo que puntualmente afecto la industria turística en Egipto o Túnez", apunta.

El 2020 supuso un antes y un después

Pero si hay una fecha que supuso un antes y un después en la industria turística fue 2020. La pandemia del covid deja un sector turístico desolado. España registra solo 19 millones de llegadas internacionales, un 77% que los 83,5 millones de 2019. En el peor año de la historia del sector, su aportación a la economía se hundió del 12% al 4%, con unas pérdidas de 106 millones de euros. Tendremos que esperar hasta 2023 para recuperar las cifras prepandémicas.

Y ahora parece que estamos al borde de morir de éxito. Tras el covid se desataron las ganas de viajar. Aumentan los destinos masificados, muchos a golpes de redes sociales, las viviendas turísticas invaden las ciudades, y presionan sus precios al alza, se dispara la demanda de recursos hídricos, en un país en el que la falta de lluvias y periodos de sequía comienzan a ser recurrentes. Surge la turismofobia. Pero desde el sector, el presidente de la Mesa del turismo hace una reflexión " pregunte usted a los taxistas, a los comerciantes, a los distribuidores de alimentación, a las bodegas y un largo etc, que representó el confinamiento en la pandemia, cuánto dinero llegaron a perder por la falta de turismo"

En esos años el sector ha mostrado su resiliencia y que ahora busca el equilibrio entre turistas y residentes. El turismo representa el 13% del producto interior bruto y genera tres millones de empleos. En los años 50 solo viajaron por turismo 25 millones de personas en el mundo. En el año 2000 fueron 1.000 millones y en 2050 serán cerca de 2500 millones de personas viajando por el mundo.