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Población, esperanza de vida o analfabetismo: así ha cambiado la sociedad española desde el fin del franquismo

  • La España de hace 50 años tenía casi 34 millones de habitantes y 2,7 hijos por mujer
  • La mujer da un salto social y laboral y se erradican enfermedades como la polio
Así ha cambiado España desde que murió Franco

La España de 1975 tenía aún retazos de una sociedad en blanco y negro. La foto fija que arrojan las estadísticas muestra la evolución social desde un país que en cinco décadas ha ganado no solo población, sino también esperanza de vida o nivel de estudios, al tiempo que ha terminado de pasar página a la época del conocido como ‘baby boom’.

El año en que murió el dictador Francisco Franco, España tenía cerca de 34 millones de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), que atisba en cambio ahora el horizonte de los 50 millones para una sociedad cada vez más plural.

Las plazas y calles de pueblos y ciudades daban buena muestra de un país de juegos en la calle, más joven. La España de las familias numerosas y las habitaciones compartidas rondaba los 33 años en media de edad, once menos que en la actualidad, y por cada mujer había 2,7 hijos, más del doble que los 1,1 niños actuales.

España era más joven por el peso de la población infantil, pero también porque sus ciudadanos vivían menos. La esperanza de vida en 1975 se situaba en los 73,44 años, mientras que ahora alcanza los 83,77 en un país que debate cómo sostener el sistema público de pensiones y que busca no solo envejecer más, sino mejor, con calidad de vida.

Un grupo de niñas posa para una foto en El Pardo el 25 de octubre de 1975

Decenas de curiosos se acercan a la localidad de El Pardo expectantes por el estado de salud del dictador Francisco Franco el 25 de octubre de 1975 Europa Press

La mujer salta al mercado laboral

El peso que se concedía a la familia añadía una carga adicional sobre la espalda de las mujeres, para las que el sistema dictatorial reservaba un papel limitado a las paredes del hogar. La década de los setenta, sin embargo, fue la de la gran incorporación de la mujer al mercado laboral.

El censo de 1970 muestra que únicamente trabajaban el 23,3 por ciento en edad activa, entendiendo como tal a las mayores de 14 años, frente a una tasa de actividad actual que es más del doble, del 54, 71 por ciento. El rol de la mujer ya no venía marcado por la ideología ultraconservadora y España comenzó a aprovechar a una mitad de la población relegada en términos sociales y productivos.

Una mujer pide un periódico en un quiosco de Las Ramblas de Barcelona el día después de la muerte del dictador Francisco Franco

Transeúntes en un quiosco de Las Ramblas de Barcelona el día después de la muerte de Franco Europa Press

El mercado laboral se ha hecho más igualitario a medida que se ha ido reconfigurando para apostar por el sector terciario. En la España de lo setenta gran parte del peso recaía en lo que se venía a describir como "trabajadores de la producción y asimilados, conductores de equipos de transportes y peones”, que sumaban 4,7 de los 11,8 millones de empleados registrados en el censo de 1970, mientras que la agricultura daba empleo a otros 2,8 millones.

El sector primario se ha desplomado en estas cinco décadas (ya solo representa el 3,5 por ciento de la fuerza laboral) y el de servicios acapara, por otro lado, el 72,2 por ciento, según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada en octubre de 2025.

Desaparecen enfermedades de la sociedad y las estadísticas

La salud puede servir también de termómetro del desarrollo de un país. La comparativa estadística dibuja un escenario similar a grandes rasgos, puesto que ya en 1975 los problemas cardiacos destacaban como principal causa de mortalidad, con un total de 57.184 fallecidos en los dos conceptos que contemplaba el INE entonces, por delante de los “tumores malignos” (52.553) y las enfermedades cerebrovasculares (50.114).

Los tumores se mantienen en 2025 como la principal causa de muerte, con 54.653 casos si se suma los cinco tipos de cáncer más frecuentes, seguidos de las enfermedades isquémicas de corazón, con 26.581 fallecidos, y los accidentes cerebrovasculares, categoría en la que se incluyen 22.786 defunciones.

La letra pequeña dibuja para 1975 una España que se acercaría más a la de un país aún por desarrollar en términos sanitarios. Así, si en los datos actuales el INE considera conveniente introducir variables por alzhéimer (13.095 fallecidos en 2024) y demencia (21.962), en 1975 aparecen otras causas de fallecimiento como complicaciones en el parto, embarazo o puerperio (133), meningitis (436), o enfermedades ya erradicadas como la poliomielitis (15), la tos ferina (3) o la disentería (1).

Suministros básicos y electrodomésticos en los hogares

En el hogar, el siglo XX fue para el común de familias españolas la del lavadero común, la cocina de carbón o el entusiasmo por la televisión en blanco y negro. Los suministros y servicios básicos ya habían llegado en 1975 a la amplia mayoría de las casas, pero no a todas, especialmente si se tiene en cuenta que el desarrollo rural avanzaba más lento que en los núcleos urbanos.

De hecho, un 13,2 por ciento de las casas no tenían siquiera agua corriente y un 17,6 por ciento carecía del más mínimo servicio de aseo, incluido un retrete, aspectos ambos que ni siquiera quedan recogidos en los informes actuales de la principal agencia estadística ni de otros organismos de análisis.

Tampoco el de analfabetismo, una lacra que tanto las instituciones nacionales como internacionales dan ya por erradicada en España. En 1975, España aún seguía intentando reducirla y, descartados los niños, todavía quedaba un porcentaje relativamente relevante de españoles que no sabían leer ni escribir (el censo de 1970 lo situaba en el 8,8 por ciento).

Más coches, menos fallecidos

Leemos, escribimos y también conducimos más y mejor. El vehículo a motor, ese en el que generaciones enteras se pasaron horas sin aire acondicionado y con mecanismos de seguridad ahora cuestionables, se ha generalizado. Si en 1975 sólo uno de cada tres hogares tenía coche, en la actualidad disponen de él más de ocho de cada diez.

Empresas y conductores brindan ahora más importancia a la seguridad, lo que sumado a una mayor concienciación social del peligro de las carreteras se deja notar en los datos. La cifra anual de fallecidos ha caído de los 5.833 de 1975 a los 1.154 de 2024, según la Dirección General de Tráfico (DGT).