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El Alcázar de Toledo, el Palacio Real de El Pardo y el Valle de Cuelgamuros: los tres símbolos clave del franquismo

  • Cada uno tuvo un significado en las diferentes etapas de la dictadura
  • Un especial de 'La Noche en 24 horas' por los 50 años de la muerte de Francisco Franco hace un recorrido por ellos
El Alcázar de Toledo, el Palacio Real de El Pardo y el Valle de Cuelgamuros: los tres símbolos clave del franquismo
RTVE.es

A lo largo de la dictadura de Francisco Franco, ha habido varios lugares que se han convertido en símbolos del franquismo. Recorremos tres de ellos en el programa especial de 'La Noche en 24 Horas' por los 50 años de su muerte.

El primero es el Alcázar de Toledo que, al comienzo de la Guerra Civil, sufrió un asedio de más de dos meses por parte de las tropas republicanas y se convirtió en un elemento propagandístico utilizado por ambos bandos. Franco convirtió este suceso y la toma de este lugar por parte del general José Enrique Varela un símbolo del heroísmo durante la guerra.

Lo hizo a través de una "operación de propaganda muy bien manejada con los medios de la época" y "muy relacionada con la liberación, el desvío de las tropas y el interés de Franco de manejarlo propagandísticamente para conseguir ser elegido jefe del mando único", algo que ocurrió a los pocos días de ser tomado por los golpistas. Así lo explica Lorenzo Fernández Prieto, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago de Compostela.

Pero la utilización de este enclave con fines de propaganda también la llevó a cabo el bando republicano y, como recuerda el catedrático, Francisco Largo Caballero "llegó aquí para intentar sacar la fotografía de la liberación del Alcázar, pero no lo consiguió y eso se volvió en contra del Gobierno de la II República". La evolución de la situación de este lugar, de hecho, no solo se siguió en España, sino también en Europa, a través de la radio y los periódicos.

El Palacio Real de El Pardo, su residencia como jefe de Estado

En las décadas posteriores pasó a ser protagonista otro lugar, el Palacio Real de El Pardo, que se convirtió en su residencia como jefe del Estado. Desde allí gobernaba, celebraba las reuniones de los consejos de ministros, recibía a autoridades extranjeras y firmaba las penas de muerte.

¿Y por qué eligió Franco este lugar? Como explica el historiador, detrás hubo varias razones: porque estaba lejos de Madrid y bien protegido, por ser un espacio rural que le resultaba más "acogedor" y porque le producía cierta "añoranza" a una aristocracia a la que él no pertenecía, pero "soñaba con que su madre tenía un apellido hidalgo". Aparte de eventos estrictamente políticos, también se produjeron otros acontecimientos en el palacio, como la boda de su hija Carmen Franco Polo y el nacimiento de sus nietos.

El Valle de Cuelgamuros, un "campo de concentración"

El Valle de Cuelgamuros, con su cruz de 150 metros, es uno de los principales símbolos del franquismo. Aunque no hay datos exactos, se estima que entre 3.000 y 4.000 personas murieron trabajando en las tareas de construcción que realizaban en condiciones de esclavitud.

"Esto es un campo de concentración", cuenta el catedrático, para quien el significado de este monumento responde a "una estética propia del fascismo y una lógica totalitaria" para evidenciar la victoria sobre los que lo estaban construyendo y "demostrar la victoria de unos sobre los otros".

Franco estuvo enterrado 44 años en este lugar desde su muerte el 20 de noviembre de 1975. No fue hasta 2019 cuando exhumaron su cuerpo y lo trasladaron al cementerio de El Pardo-Mingorrubio, por la aplicación de la Ley de Memoria Histórica.