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20N: La transformación económica tras la dictadura franquista

La transformación económica tras la dictadura franquista
CRISTINA GANUZA (RNE)

El final de la dictadura trajo consigo la apertura de la economía, que vivió su propia su transición. Durante el franquismo, en 1959, se aprobó el Plan de Estabilización, que acabó con la autarquía. Pero el gran cambio llegó tras la muerte del dictador, de la mano de las reformas políticas y la adhesión a la Comunidad Económica Europea. Mar Rubio-Varas y Joseba de la Torre, catedráticos de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad Pública de Navarra y autores del libro "Economía en Transición. Del tardofranquismo a la democracia", defienden que solo entonces se pudo empezar a desmontar el marco del intervencionismo desarrollista.

En ese desmantelamiento participaron grupos de poder y ministros del propio franquismo junto a nuevos actores. "Esos grupos de interés industrial y financiero tenían su mirada sobre lo que había que hacer, pero se encontraron con la mirada de nuevos agentes democráticos que dijeron 'por ahí no', y eso es un choque de trenes y exige tiempo", explica Joseba de la Torre.

Un desmontaje "ordenado, sangrante, doloroso y costoso"

Tras el fin del franquismo, ya a partir de 1985, se vendieron alrededor de 120 empresas que tenían participación pública. Según la SEPI, el Estado ingresó más de 13.200 millones de euros hasta 1996. En total, esas ventas han proporcionado unos ingresos aproximados de 45.000 millones de euros. La primera de ellas fue Textil Tarazona, en 1985. Muchas eran pequeñas compañías deficitarias que no tenían capacidad de competir en un mercado abierto, pero otras pertenecían a sectores como la siderurgia y los astilleros que se vieron golpeados por la crisis del petróleo y la inacción de la dictadura.

Según Mar Rubio-Varas, "la reconversión industrial fue más dura en España en los años 80 porque llegamos tarde a ella, no fue una adaptación lenta al cambio de circunstancia del precio del petróleo internacional". "Seguíamos consumiendo más petróleo y engordábamos sectores que en el resto del mundo ya estaban adelgazando, así que luego hubo que hacer un desmontaje ordenado, sangrante, doloroso y costoso, pero ya en democracia", añade.

También hubo empresas que se vendieron a grupos extranjeros, como Seat, que en 1986 acabó en manos de Volkswagen. En esa década comenzó la venta de compañías rentables, pero muchas privatizaciones se completaron durante los gobiernos de José María Aznar. Es el caso de Endesa, Repsol, Iberia, Tabacalera y Telefónica, en la que recientemente ha vuelto a entrar el Estado ante la llegada de inversores saudíes. Esas privatizaciones se hicieron con varios propósitos. Por un lado, el Estado necesitaba hacer frente al déficit que iba acumulándose para implementar el estado del bienestar, pero también influyeron las exigencias que llegaban desde Europa.

La Comunidad Económica Europea, clave para la transición económica

La solicitud de adhesión a la Comunidad Económica Europea fue clave para avanzar en la transición económica. "La promesa de entrar en Europa actúa como una zanahoria bestial para todos los agentes económicos. El horizonte era brillante y eso es lo que le permite, más allá de la mayoría absoluta, al PSOE llevar a cabo los cambios económicos que se había propuesto", señala Mar Rubio-Varas. Pero también supuso un cambio de mentalidad: "Se fue formando y capacitando a la sociedad en general y a los empresarios y directivos, que fueron incorporando la dimensión europeísta en su forma de gestionar, tratando en lo posible de aplicarlo en la propia estrategia de la empresa", asegura Raúl Mínguez, director del servicio de estudios de la Cámara de Comercio de España.

La economía se transformó, con la industria y la agricultura cediendo peso a favor de los servicios, aumentó la inversión en investigación y desarrollo y la adhesión a la CEE permitió avanzar en la internacionalización de las empresas. "Se abrió para España un grandísimo mercado, en el que pudimos vender nuestros productos al mercado comunitario libres de aranceles. Fue la gran espoleta a la internacionalización de la empresa y la economía española", dice Raúl Mínguez.

Desde entonces, el valor de las exportaciones ha aumentado más de 100 veces y su peso en el PIB "ha pasado del 11'3% en 1975 al 40% que suponen hoy en día", añade. Según un estudio de la Cámara de Comercio de España y el Consejo General de Economistas, en este medio siglo el PIB se ha multiplicado por 40 y las diferencias de PIB per cápita entre las Comunidades Autónomas se han reducido 30 puntos. Todos esos cambios llegaron, además, de la mano de la incorporación de la mujer al trabajo y de una profunda reforma fiscal y del sistema financiero.