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El Banco de España no cree que retrasar la edad de jubilación sea suficiente para sostener las pensiones

  • Además, señala que incrementar los ingresos aumentando cotizaciones sociales podría perjudicar al empleo
  • España necesitará 25 millones de trabajadores extranjeros en los próximos 30 años para compensar el alza de jubilados

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El Banco de España señala que retrasar la edad de jubilación no es suficiente para sostener las pensiones

El Banco de España cree que retrasar la edad de jubilación no frenará el gasto en pensiones y no será una medida suficiente para sostener un sistema que actualmente supone "una de las partidas de gasto estructural más relevantes" y que, de cara a las próximas décadas, muestra una clara tendencia al alza.

Así lo indica el Banco de España en su Informe Anual 2023, publicado este martes, donde expone una serie de retos de la economía española y asegura que el sistema de pensiones necesita cambios. Así, indica que la efectividad de los incentivos para posponer la edad de jubilación está sujeta a "a una incertidumbre muy elevada" y será necesario un horizonte temporal amplio para calibrar sus efectos. "Los análisis del Banco de España sugieren que es necesario que un porcentaje muy notable de trabajadores decidan posponer su edad de jubilación para lograr una contención significativa del gasto en pensiones", señala el informe.

En concreto, la entidad estima que un retraso de un año en la edad de jubilación de todas las altas ordinarias entre 2022 y 2050 se traduciría en una reducción media de gasto en pensiones y PIB de entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales en dicho período.

El gasto en pensiones en 2023 alcanzó el 13,1% del PIB y se espera "un incremento sustancial" teniendo en cuenta la evolución demográfica de España, con un notable aumento del peso poblacional de las personas de mayor edad.

Además, alerta de los riesgos que puede suponer incrementar los ingresos aumentando cotizaciones sociales, como fija el sistema actual, y señala que se pueden perder 50.000 empleos por cada punto de subida.

El peso de las jubilaciones demoradas sobre el total de altas de jubilación ha aumentado del 4,8% en 2021 al 8,1% en 2023, cuando superaron las 26.000, aunque Gavilán ha explicado que es imposible saber cuántas personas se van a acoger a esta modalidad y cuánto tiempo.

Más trabajadores extranjeros para compensar el alza de jubilados

En esta cuestión entra en juego un reto demográfico de cara a las próximas décadas: el impacto del envejecimiento de la población en el mercado laboral, un problema que se ve compensado por el fenómeno de la inmigración.

Según los cálculos de la entidad, España necesitaría cerca de 25 millones de trabajadores extranjeros más en las próximas tres décadas, hasta 2053, para evitar que se dispare la proporción de jubilados sobre la de personas que están en edad de trabajar.

Gavilán ha detallado que los flujos migratorios pueden incrementar la población en unos 10 millones de personas hasta 2053, de los que el 70% está en edad de trabajar (unos 7 millones), una cifra que habría que multiplicar por tres para que la tasa de dependencia en España se mantuviese constante.

A pesar de esta "intensidad" en los flujos migratorios, el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Ángel Gavilán, ha hecho hincapié en que no va a ser suficiente para atajar el problema, teniendo en cuenta el perfil de los inmigrantes (el 80% no tiene estudios universitarios) y las necesidades de las empresas, con una economía en plena transformación verde y tecnológica, un desajuste que también se aprecia en trabajadores nacidos en España.

Ajustes en el IRPF

El informe habla del incremento de gastos, pero también del de ingresos a través de impuestos. Además, el organismo calcula que Hacienda, solamente en IRPF, ha disparado sus ingresos en un 44% desde 2019, por la inflación y las subidas salariales. ¿La razón? Que Hacienda no ha ajustado los tramos a esos ingresos, lo que se conoce como deflactar.

Algunos ciudadanos se ven más penalizados que otros, como aquellos con rentas de 16.400 a 19.800 euros al año. Un aumento de un punto en su renta ha supuesto que hayan tenido que pagar en IRPF 10 puntos más.

La entidad tiene un apartado dedicado a estudiar el impacto de lo que se denomina como progresividad en frío, que es el efecto que se produce cuando la cuota tributaria crece más que el incremento de la renta por la no actualización de la tarifa del IRPF.

Los contribuyentes españoles pagaron 11.000 millones de euros de IRPF más de lo que les hubiera correspondido entre 2019 y 2023 si la tarifa del impuesto se hubiera ajustado a la inflación. De acuerdo con sus cálculos, el IRPF pasó de recaudar 86.000 millones en 2019 a 124.000 millones en 2023, un incremento de 38.000 millones que está relacionado con el mayor número de contribuyentes y con el crecimiento de salarios y prestaciones.

Este incremento de recaudación, puntualiza el Banco de España, habría sido 11.000 millones de euros inferior si los distintos componentes del impuesto se hubieran ajustado a la inflación de esos años y, por lo tanto, se hubiera evitado la progresividad en frío.

Como explica el informe, la progresividad en frío funciona a través de dos mecanismos: en primer lugar, los beneficios fiscales con cuantías fijas, como reducciones o deducciones, pierden valor relativo; y, en segundo lugar, los incrementos de renta se gravan con un tipo marginal superior al tipo medio, lo que eleva ese tipo medio.

Es decir, un contribuyente que disfrute de un aumento de renta en línea con la inflación (y que, por tanto, no ha mejorado su capacidad adquisitiva) verá incrementado su tipo medio de IRPF, ya que tendrá un mayor porcentaje de renta que exceda a los beneficios fiscales (como el mínimo personal y familiar) y toda la nueva renta se enmarcará en tramos altos del impuesto.

En términos teóricos, un aumento de renta de los hogares del 1% daría lugar a un aumento de la recaudación del 1,85%, pero el Banco de España puntualiza que el impacto es desigual en función del nivel de renta.

Así, mientras los contribuyentes con rentas inferiores a 16.385 euros apenas se verían afectados por la progresividad en frío, quienes se encuentren entre esa renta y los 19.873 euros verían "aumentos relativos muy elevados en su cuota tributaria", superiores al 10%, debido al menor efecto de los beneficios. A partir de ese nivel, el efecto se diluye progresivamente.

Perspectivas económicas "favorables"

En el informe también se hace referencia a las perspectivas de crecimiento de la economía española, que se mantienen "relativamente favorables a lo largo del horizonte 2024-2026", debido al fin del endurecimiento de la política monetaria, la moderación de la inflación y el impulso fiscal proveniente del programa Next Generation EU (NGEU).

Respecto a la inflación, se espera que reanude su senda descendente en los próximos meses, como reflejo de una moderación gradual en el componente de alimentos y en la inflación subyacente, que compensaría la estabilización que mostrará la contribución del componente energético.

Además, el Banco de España insiste en que persisten algunos retos estructurales, como el escaso dinamismo de la productividad, los elevados niveles de deuda y déficit públicos, la alta tasa de desempleo estructural y las dificultades crecientes de acceso a la vivienda, entre otros.

Los tipos medios seguirán subiendo

Más allá de este efecto teórico, el informe analiza el impacto real en la economía española, donde las rentas de los hogares crecen con fuerza y el IRPF no ha actualizado sus parámetros (como los mínimos o los tramos) a la inflación, más allá de la deflactación de la parte autonómica en algunas regiones y otros pequeños ajustes.

En este entorno, la progresividad en frío explica la mitad del aumento de la ratio de recaudación de IRPF sobre el PIB (que pasó del 6,9% en 2019 al 8,5% en 2023) y el 70% del aumento de los tipos medios (que pasó del 12,8% en 2019 al 14,7% en 2023).

De cara el futuro, si los parámetros del IRPF no se actualizan, la progresividad en frío "continuará teniendo un impacto significativo en la recaudación", que podría alcanzar el 9% del PIB en 2025, al tiempo que el tipo medio escalaría al 15,3%.