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Coronavirus

Ómicron no acabará con la pandemia en Europa pero aliviará la presión: "Habrá inmunidad algunos meses"

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Una mujer con mascarilla pasea junto a la Torre Eiffel de Paris.
Una mujer con mascarilla pasea junto a la Torre Eiffel de Paris. EFE/EPA/M. BADRA

Europa podría vislumbrar el "final de la fase aguda" de la pandemia de COVID-19 gracias a la variante ómicron, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que cree que el continente estaría cerca de alcanzar en los próximos meses una fase de estabilización sanitaria. Sin embargo, el organismo internacional recuerda que existen "enormes desigualdades" en el acceso a las vacunas, un hecho que ayuda a impulsar la transmisión a nivel mundial y aumenta la posibilidad de que aparezcan nuevas variantes que pueden poner en peligro los avances conseguidos.

"Es plausible que la región se esté acercando al final de la pandemia", ha declarado el director de la OMS en Europa, Hans Kluge, quien prevé que “una vez que la ola de ómicron disminuya, habrá una inmunidad general durante algunas semanas y meses, ya sea por la vacuna o porque las personas serán inmunes debido a la infección", a lo que se suma la llegada de meses más cálidos, con una mayor vida social en exteriores. La OMS espera entonces “un período de calma antes quizás del regreso de COVID-19 hacia fines de año, pero no necesariamente el regreso de la pandemia”.

La irrupción de la variante ómicron no deja de ser una consecuencia de esa desigualdad en el acceso a las vacunas. El 60,5% de la población mundial ha recibido al menos una dosis, aunque mientras los países ricos tienen coberturas muy altas, o están desechando viales porque una parte de su población se niega a inmunizarse, los más pobres apenas disponen de este recurso. El ejemplo más patente, una vez más, es África, donde un 85% de su población aún no está vacunada contra la COVID; y hay países como Burundi o República Democrática del Congo en los que la inmunización no llega ni al 1%.

La baja vacunación, un peligro potencial

Este peligro potencial es algo de lo que epidemiólogos y virólogos han advertido en innumerables ocasiones desde el comienzo de la pandemia. Por mucho que se vacune a la población de los países más ricos, si en los pobres la transmisión del virus sigue sin freno, aumenta considerablemente la probabilidad de mutaciones que pueden poner en peligro la inmunidad conseguida. Por esta razón principalmente, aunque no es la única, los especialistas consultados por RTVE.es coinciden en que después de la oleada de ómicron se iniciará un periodo de cierta estabilidad, aunque ninguno de ellos se plantea ese escenario como el final de la pandemia.

Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria de la OMS, opina que "profetizar el fin de la pandemia pasada esta ola de ómicron es prematuro", al mismo tiempo que apunta a que "esa no era exactamente la afirmación de Hans Kluge, que se ha contextualizado mal". "Una pandemia no se acaba en un continente mientras siga viva en los demás continentes", aclara, y cree que sería mucho más apropiado decir que "si Europa prosigue con una vacunación sostenida, y logra buenos niveles de cobertura vacunal, y logra controlar la presión asistencial, podrá superar la fase de emergencia sanitaria, pero no considerar que la pandemia ha terminado".

"Mientras el virus esté circulando, las incidencias sigan siendo altas, las coberturas vacunales bajas y exista el riesgo de que aparezcan variantes a nivel mundial, no habremos acabado con la pandemia", declara a RTVE.es este epidemiólogo, quien califica como una "figura ilusoria" el pensar que "podemos terminar con la pandemia en una comunidad autónoma, o en un país, o en una región como Europa, cuando las cosas prosiguen a nivel mundial como pandemia".

"La principal receta para controlar la pandemia es reducir el número de contagios, y eso implica medidas no farmacológicas y vacunación; además de vacunar en forma suficiente y equitativa en el mundo, para que no tengamos las disparidades que tenemos actualmente, con 30 países que no alcanzan ni el 10% de su población vacunada", asegura.

Aparición de variantes

La inmunóloga Matilde Cañellas cree que "en los próximos meses, después de la ola ómicron vamos a estar relativamente tranquilos porque ha habido vacunaciones masivas y quien no se ha vacunado lo ha pasado, y vamos a tener un poco de protección inmunológica", aunque en su caso se muestra "convencida de que dentro de cuatro o cinco meses aparecerá otra variante". Entonces, dependerá de "cómo nos pille: hasta qué punto nos hayamos relajado, si nos hemos puesto dosis de refuerzo, hasta qué punto sea diferente la variante y consiga evadir la respuesta inmunológica....". "Yo no pienso que esto se ha acabado", expresa esta científica del CSIC. 

El también inmunólogo Alfredo Corell cree que "el gran problema en los próximos meses es que aparezca otra variante", y por eso insiste en dedicar todos los esfuerzos a aumentar la cobertura de vacunación a nivel mundial, antes que seguir reforzando con dosis adicionales la inmunidad de la población que no es de riesgo en los países más ricos. "Esas dosis valen muy caras, y lo que se debería es haber hecho el esfuerzo de dedicar ese dinero a llevarlas a otro sitio. No vale de nada que vayamos a la cuarta, quinta o sexta dosis para subir anticuerpos, mientras tengamos a más de medio planeta sin vacunar. No tiene ningún sentido", opina.

Juan Antonio Sanz, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), asegura que el objetivo prioritario para reducir el número de contagios a largo plazo es, además de buscar una vacuna que limite mucho la transmisión, "vacunar más a nivel mundial, que es lo que olvidamos en todo momento", y advierte de que "si en un país en vías de desarrollo surge una variante nueva, es muy difícil frenarla en este mundo globalizado".

Para Jonay Ojeda, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), la evolución de la variante ómicron hace pensar en que la COVID-19 se convierta en "una enfermedad epidémica cuyo impacto sea mucho más leve", pero avisa de que "nosotros podemos llegar a esa fase de la pandemia, pero otros países no, con lo cual siempre vamos a tener el riesgo de que aparezcan nuevas variantes".

"Ómicron tiene los días contados"

El director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza. Juan José Badiola, opina por su parte que "ómicron tiene los días contados, como lo han tenido todas las variantes". Este catedrático de Patología Animal considera que "desgraciadamente, la llamada 'gripalización' no va a ocurrir en este mundo globalizado como el que tenemos, con la mayoría de los países con tasas verdaderamente bajas de inmunización vacunal".

"Lo que va a pasar es que aquí en Europa cederán los contagios, pero en otros muchos países el virus seguirá trabajando como hasta ahora, porque allí no hay barrera, y en esos procesos de contagio permanente es donde surgirán las variantes", pronostica, y apunta a que la única salida es "ayudar a estos países a incrementar sus porcentajes de vacunación".

Finalmente, Salvador Peiró, investigador de la Fundación de Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio), prevé que "lo normal es que tengamos una primavera y unos cuantos meses bastante tranquilos", aunque a partir de entonces, si la inmunidad decae con la tercera dosis como lo ha hecho tras la segunda dosis; y aparecen nuevas variantes, podríamos tener complicaciones otra vez durante el verano o un poco más tarde".

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