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La Guardia Civil estrecha su vigilancia contra la caza furtiva en los montes andaluces

  • El Instituto Armado alerta de que comer carne de caza sin control veterinario es peligroso para la salud
  • El Tribunal Supremo aumenta las penas contra la caza furtiva y las considera delito en vez de infracción administrativa

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La Guardia Civil estrecha su vigilancia contra la caza furtiva en los montes andaluces

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil alerta del aumento de casos de caza ilegal en el monte andaluz. por esa razón han intensificado la vigilancia contra los cazadores furtivos desde el verano pasado, sobre todo en caza mayor de venados, gamos y jabalíes. “La caza furtiva se realiza indiscriminadamente tanto en cotos privados como en espacios protegidos.

Los furtivos aprovechan la llegada del otoño en plena berrea

"Los furtivos aprovechan la llegada del otoño en plena berrea, al ser el periodo de apareamiento de los cérvidos, cuando se hacen más visibles y fáciles de abatir”, nos cuenta el Cabo José Manuel Gil responsable del SEPRONA en la Comandancia de Cazalla de la Sierra. Explica que en los últimos años la caza furtiva es una actividad que ha ido en descenso en nuestro país. “Antes el perfil mayoritario era el cazador que buscaba la carne de la pieza para su posterior venta, hoy en día, asegura, se busca más el trofeo. Se llevan la cabeza del venado o del jabalí y dejan el resto del cuerpo tirado”, asegura.

Consumir carne de caza sin control veterinario es peligroso 

Ahora en otoño con la veda abierta, la carne de caza se ha convertido en reclamo turístico y gastronómico para muchos municipios. A los cotos se les exige realizar sobre el terreno un primer análisis veterinario de la pieza abatida. Después, en el matadero, se repiten los análisis. Comer carne procedente de fauna silvestre tiene sus riesgos para la salud humana. Los controles tratan de evitar el contagio durante la ingesta de enfermedades bacterianas y víricas como la tuberculosis, la triquinosis, el botulismo o la turalemia.

Es un día cualquiera de otoño a primera hora de la mañana en el Cuartel de la Guardia Civil de Cazalla de la Sierra, Sevilla. Los primeros rayos del sol iluminan a un grupo de cuatro personas uniformadas con camisa beige y galón bordado con número identificativo de guarda de coto. Al tiempo que esperan ser atendidos por el oficial de guardia, relatan su caso de caza ilegal ocurrido el día anterior. “Fuimos capaces de retener a uno de los dos furtivos que acababan de abatir, delante de nuestras narices, un ciervo centro europeo valorado en 18.000 euros. La pieza ya la teníamos adjudicada a un cazador llegado desde Australia”, nos relatan.

Uno de los guardas lleva el brazo en cabestrillo con dos falanges entablillada por una aparatosa férula. La denuncia, dicen incluye parte médico con otras lesiones producidas durante detención.

Un encuentro con alguien armado cazando ilegalmente es peligroso

"Un encuentro con alguien armado cazando ilegalmente es peligroso. Va con la adrenalina a tope y no sabe cuanta gente hay en el momento del disparo, ni dónde. El furtivo no cumple con las estrictas normas de prevención de obligado cumplimiento en los cotos de caza. Además, la caza furtiva, suele estar relacionada también con el tráfico ilegal de armas y organizaciones criminales”, nos advierte el cabo Gil. 

Guardas de coto y Guardia Civil: una colaboración fundamental 

Para conocer mejor el trabajo que el SEPRONA y los guardas de cotos realizan contra furtivismo, acompañamos al cabo Gil y su compañero Ginés Díaz por un coto de caza situado en la triple frontera montañosa de Sevilla, Extremadura y Córdoba. Su propietario accede a permitirnos la entrada de nuestro camarógrafo con la condición de no citar la finca. “No hay que darle pistas a los furtivos de la cabaña cinegética que tenemos”, concluye. El temor a la caza ilegal hace que muchas fincas rechacen la grabación de imágenes para su difusión.

La colaboración entre los guardas de cotos y la guardia civil se hace obligada

Los prismáticos y las motos de campo son las herramientas imprescindibles, pero sobre todo, una gran destreza en la conducción motorizada para patrullar lo escarpado del terreno montañoso. “La colaboración entre los guardas de cotos y la guardia civil se hace obligada. Son los guardas quienes nos hacen el primer aviso, lo más habitual es detener al infractor durante el desplazamiento con la pieza en el vehículo”, nos comenta el cabo Gil.

El monte no ofrece muchas salidas laborales y el furtivo pone en riesgo nuestro trabajo

“Utilizan lo mejor del mercado visores nocturnos térmicos o infrarrojos, GPS, camuflaje, material de primera que a veces dejan escondidos entre la maleza por si les pillan, al no ir armados la multa es menor”, nos cuenta Antonio Álvarez quien agradece poder tener un sueldo como guarda de coto. “El monte no ofrece muchas salidas laborales y el furtivo pone en riesgo nuestro trabajo”, se lamenta.

Sin presumir de ello, Antonio desvela un conocimiento del entorno serrano muy detallado. Capaz de reconocer a simple vista un muflón escondido a más de 300 metros entre la maleza y que a nosotros nos cuesta ver con la ventaja del prismático y sus instrucciones localizadoras. “Allí lo tienes debajo de la sombra de la última encina”, advierte. Antonio Álvarez destaca a los furtivos por su astucia a la hora de burlar la vigilancia. “El furtivo juega con la ventaja del enorme terreno boscoso donde puede apostarse sin ser detectado”, afirma.

Daños a la economía y al medio ambiente de la caza furtiva

El cabo José Manuel Gil explica que, además del perjuicio económico al propietario de una finca, está el daño medioambiental. La caza es una actividad legal que responde a unas normas de protección ecológica con la fauna y la flora. Junto con los guardas, nos lleva un cerro desde el que observamos el plano general del imponente paisaje de Sierra Morena.

Los cepos y los lazos son otras formas de muerte muy crueles

En el horizonte, un enjambre de buitres negros y leonado aprovechan las primeras luces de la mañana para alzar su vuelo. Son más de un centenar de majestuosos planeos. Antonio Álvarez comenta que también tienen águilas imperiales dentro del coto. El uso de venenos es otra técnica de caza habitual del furtivo y con consecuencias muy peligrosas para toda la fauna, ya que también mata al animal que se alimenta del envenenado. "Los cepos y los lazos son otras formas de muerte muy crueles", nos explica. “Los guardas colaboramos con los agentes del medio ambiente y el SEPRONA velando por estas especies protegidas incluso en la prevención de incendios. Avisamos a la primera que vemos", relata este guarda de coto que lamenta que estos criterios de sostenibilidad que se realizan dentro de los cotos se desconozcan tanto en la ciudad.

Mejorar la vigilancia de nuestros montes contra el furtivismo es cuidar también de su fauna y flora más sensible. Una sentencia del Tribunal Supremo en noviembre de 2020 sentó jurisprudencia pionera contra un cazador furtivo que, en época de veda, había abatido cuatro ciervos y un muflón dentro de un coto de caza en Córdoba. La caza es una actividad regulada y su ejercicio, desde el punto de vista social, debe responder a un modelo de gestión sostenible en consonancia con la protección del medio ambiente y la conservación de las especies, para lo cual resulta fundamental garantizar el cumplimiento de las leyes y disposiciones que la regulan y perseguir las actividades ilícitas que se cometen con ocasión del incumplimiento de las mismas, ha informado el Instituto Armado.

España Directo - Patrullas contra furtivos

En este sentido, el furtivismo se configura como un problema de primer orden por los múltiples efectos negativos que genera. Van desde importantes pérdidas económicas para los propietarios de los derechos cinegéticos, que redundan en el empobrecimiento de las áreas rurales, hasta el incremento de una sensación de inseguridad en las zonas más afectadas.

También crea desequilibrios en los ecosistemas, en el caso de acciones masivas e indiscriminadas de especies cinegéticas, cuyo papel resulta muy importante para el resto de las especies, o cuando las mismas van directamente dirigidas hacia especímenes que gozan de una especial protección por encontrarse su supervivencia amenazada o en situación crítica. La Guardia Civil recuerda la importancia de denunciar cualquier actividad ilegal relacionada con la caza llamando al 062, en cualquier comandancia o a través de la APP ALERTCOPS.

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