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Elecciones en Irán

Los iraníes eligen nuevo presidente: ¿quién ganará y qué está en juego?

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Una pancarta del candidato presidencial iraní ultraconservador, Ebrahim Raisí, en Teherán
Una pancarta del candidato presidencial iraní ultraconservador, Ebrahim Raisí, en Teherán

Los ciudadanos iraníes están llamados a las urnas este viernes para elegir a un nuevo presidente que sustituya a Hasán Rohani, en unas elecciones marcadas por la crisis que vive Irán como consecuencia de las sanciones impuestas por Estados Unidos, así como por la pandemia.

La situación política en el país es de incertidumbre, ya que, según ha afirmado en declaraciones a RTVE.es el investigador principal de Mediterráneo y Oriente Medio del Real Instituto Elcano, Haizam Amirah Fernández, “durante el mandato del presidente que se elija podría producirse un cambio en la cima del poder iraní” porque el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, tiene 82 años. “En el periodo que esté en el cargo el nuevo presidente de la república, cabe esperar que haya posiblemente algún cambio”, detalla.

El jefe del Poder Judicial, el ultraconservador Ebrahim Raisí, es el claro favorito en estos comicios. El Consejo de Guardianes aprobó siete candidaturas y vetó las de algunos de los principales rivales de Raisí. Esta medida, así como la pandemia, han llevado a muchos iraníes a decidir no ejercer su derecho a voto y algunas encuestas indican que la participación en los comicios podría ser de un 36%.

Siete candidatos elegidos con “argumentos subjetivos”

La carrera por la Presidencia en Irán se inició con polémica después de que el Consejo de Guardianes, un órgano controlado por el ayatolá Ali Jamenei que se encarga de aprobar las candidaturas, vetara por primera vez desde 1997 a candidatos moderados --un término que hace referencia a aquellos que son menos conservadores en asuntos como las relaciones con Occidente-- y reformistas --aquellos más liberales en cuanto a la libertad social y las relaciones internacionales--.

“Este proceso elimina a centenares de candidatos, pero también elimina a algunos miembros del ‘establishment’ político, personalidades con cargos y relevancia en la república islámica, pero que el Consejo de Guardianes decide que no pueden participar”, ha señalado el investigador principal del Real Instituto Elcano. “Para ello se recurre a todo tipo de argumentos subjetivos”, asevera.

Irán celebra elecciones presidenciales con una mayoría de candidatos conservadores

Entre los candidatos descalificados se encuentra el expresidente del Majlis (el Parlamento iraní) Ali Lariyaní, considerado moderado, y el vicepresidente primero, Eshaq Yahangirí, un reformista.

En total han sido registrados siete candidatos a la Presidencia, de los cuales la mayoría son conservadores: el clérigo y jefe del Poder Judicial Ebrahim Raisí, el exmilitar Mohsén Rezaí, el exsecretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional iraní Saíd Yalilí, y los diputados Amirhosein Qazizadeh Hahemí y Alireza Zakaní. También fueron aprobadas las candidaturas del reformista Mohsen Mehralizadeh, quien dirigió entre 2001 y 2005 la Organización Nacional de Deportes, y del moderado Abdul-Nasser Hematí, exgobernador del Banco Central de Irán.

Este miércoles, tan solo dos días antes de las elecciones, el conservador Zakaní y el reformista Mehralizadeh anunciaron su retirada de la carrera electoral. A ellos también se unió este jueves el exsecretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional iraní Saíd Yalilí, por lo que quedan únicamente cinco candidatos, entre ellos un único moderado: Hematí.

Raisí, el claro favorito

El moderado Lariyaní y el reformista Yahangirí podrían haber sido los principales rivales de Raisí, y el veto del Consejo de Guardianes para que se presenten ha allanado el camino al conservador, quien se espera que, salvo sorpresa, gane las elecciones de este viernes.

“En este proceso preelectoral se ha quitado de en medio a un número importante de posibles candidatos, incluidos algunos del núcleo de poder de la república islámica”, ha indicado Amirah Fernández, quien ha añadido que “esa selección previa a la elección no es muy sutil”. “Se entiende que todo esto se hace para facilitar la llegada de un candidato a la Presidencia y, según la mayoría absoluta de análisis preelectorales, se habla de que todo esto sería para favorecer a Raisí”, ha aseverado.

Irán se prepara para sus elecciones presidenciales con Ibrahim Raisi como candidato favorito

Raisí es desde hace dos años el jefe del Poder Judicial, donde se incorporó después de la revolución de 1979, y durante la mayor parte de su carrera se ha desempeñado el cargo de fiscal. En 1988 formó parte de una comisión especial involucrada en las ejecuciones masivas de prisioneros políticos y disidentes, cuando era fiscal adjunto del Tribunal de la Revolución Islámica de Teherán.

Además, en 2017 también se presentó a las presidenciales, quedando en segunda posición con un 38,5% de los votos. En esta ocasión, ha comenzado su campaña electoral con promesas de acabar con la “desesperación” causada por la crisis económica que sufre el país. Aunque la pandemia de la COVID-19 ha limitado los mítines electorales durante la carrera a la Presidencia, Raisí ha sido el candidato que más eventos ha realizado.

El proceso de selección y la pandemia, factores que podrían reducir la participación

Los resultados publicados por la agencia iraní de encuestas ISPA muestran que la participación en los comicios podría ser de un 36%, una cifra que se habría reducido un 7% desde que se anunció la lista de candidatos el 25 de mayo. Otros sondeos afirman que la participación podría llegar al 45%.

El investigador principal del Real Instituto Elcano asegura que la campaña electoral “no está siendo movilizadora del electorado”. “En otras campañas sí se veía un clima preelectoral donde se podía predecir una alta participación, porque había candidatos que conectaban con la población o incluso que entusiasmaban”, detalla.

Sin embargo, el hecho de que se espere una baja participación en los comicios también tiene que ver con el proceso de selección de los candidatos que, según Amirah Fernández, “ha llevado a muchos iraníes a sentir que no hay una elección competitiva abierta, sino que elegir entre un número muy reducido con un resultado bastante previsible”.

La pandemia también es un factor a tener en cuenta, ya que Irán “es un país que ha sufrido mucho y, aunque ya está vacunando, la pandemia todavía está ahí”. En la república islámica, que desde el inicio de la pandemia fue uno de los focos de la COVID-19, el número de fallecidos ya supera los 82.000.

Economía en crisis

El impacto de las sanciones impuestas por Estados Unidos a Irán tras la decisión del entonces presidente estadounidense Donald Trump de retirar a Washington del acuerdo nuclear en 2018, así como las consecuencias de la pandemia, han provocado una de las peores crisis económicas en la historia de la república islámica.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), para este año se espera una inflación del 39% y un incremento del 2,5%, después de que en 2019 las consecuencias de las sanciones de Estados Unidos hundieran la economía un 6,8%.

“Irán es un país que, a lo largo de su historia como república islámica, ha tenido que convivir con largos periodos de sanciones económicas por distintos motivos. Con lo cual también se han hecho a convivir con esas sanciones, a diversificar su economía y buscar otras vías en otros lugares donde pueden hacer negocios, como China”, detalla Amirah Fernández.

El investigador principal del Real Instituto Elcano subraya, además, que cuando se firmó el acuerdo nuclear en 2015, “las expectativas que se crearon en Irán eran elevadísimas”. Sin embargo, señala que “los incumplimientos iraníes a no poner las condiciones para ese despegue económico y el hecho de que Donald Trump anunciara que se sale de ese acuerdo y la imposición de sanciones, esas expectativas se vieron devastadas”.

¿Un nuevo presidente podría revivir el acuerdo nuclear?

La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca planteó la posibilidad de que Estados Unidos reviviera las negociaciones con Irán, después de que las tensiones entre ambas naciones se dispararan con la Administración Trump.

Teherán ha anunciado la retirada de sus compromisos sobre varios puntos del pacto, algo que el resto de firmantes cree que podría suponer un posible colapso del acuerdo. En abril, el viceministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, comunicó en Viena --donde se celebraban una serie de reuniones para salvar el acuerdo nuclear--, que iniciaban el enriquecimiento uranio al 60%, que permitiría la producción de energía para fabricar armamento atómico. El pacto nuclear establece el límite en el 3,67%.

“El acercamiento a Estados Unidos, que se escenificaría con un pacto sobre la vuelta al acuerdo nuclear, es una decisión que se toma por parte del líder supremo”, detalla el investigador principal del Real Instituto Elcano, refiriéndose al ayatolá Ali Jamenei. “El líder supremo no va a permitir que llegue a la Presidencia alguien que se enfrente con esas decisiones que se tomen desde arriba”, ha aseverado.

Amirah Fernández subraya que “las negociaciones siguen llevándose a cabo”, algo que indica que “probablemente en el momento en el que el nuevo presidente sea investido o poco después, hay una probabilidad de que haya un acuerdo entre Irán y las grandes potencias internacionales”. “A Irán le interesa que haya un acuerdo por temas económicos, sociales y geopolíticos y que le permita reintegrarse en el sistema internacional sin sanciones”, ha recalcado.