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Carme Pinós, arquitecta: "La pandemia nos ha hecho repensar las ciudades"

  • La filosofía de sus edificios prima la escala humana y el equilibrio con el entorno
  • La exposición "Escenarios para la vida" del Museo Fundación ICO ha repasado su trayectoria
  • Ya puedes ver la entrevista de Objetivo Igualdad a Carme Pinós en RTVE.es y a las 00.30 horas en el Canal 24 horas

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Objetivo Igualdad - Retrato 100x 100 feminista: Carme Pinós, arquitecta

Hemos llegado con tiempo al Museo ICO para grabar la exposición "Escenarios para la vida", antes de que llegue Carme Pinós. Nos fijamos en las maquetas elaboradas por su estudio y no sorprende que el MOMA adquiriera una de ellas para su colección. En una pared hay una larga lista de nombres. Nos explican que son los arquitectos que han colaborado en el Estudio Pinós desde 1991, cuando se separó de Enric Miralles y empezó su andadura en solitario. Nos preguntamos si será habitual en las exposiciones retrospectivas de arquitectos, como esta, recordar el nombre de sus colaboradores.

Subimos a la tercera planta de la exposición del museo, donde hay una estantería, diseñada por Pinós, con cincuenta libros. Son algunos de los libros que han acompañado a Carmen en la construcción de la persona y la arquitecta que es. Tomo nota, al azar, de algunos títulos y autores: Susan Sontag, Sennet, Ortega y Gasset, Octavio Paz, Trías, Stefan Sweig, Conrad, Fellini, Pasolini, Buñuel, Hanna Arendt... 

Hábitat - Urbanismo tactico - Escuchar ahora

Tiene ese aspecto casual, como de alguien que acaba de salir un momento de su estudio, a hacer un recado en el barrio y va a volver inmediatamente. Una bandolera de crochet le cruza el pecho. "Me la cuelgo al levantarme y voy con ella a todas partes", dice e imaginamos que ahí guardará eso esencial que se lleva de la mañana a la noche. Quizá un cuaderno de notas y un bolígrafo, quizá... 

Se sienta en una banqueta para la entrevista. "Soy disléxica y me dicen que tengo un acento raro, sobre todo al final de las palabras", advierte. No lo percibimos, sí esa particular forma de hablar de los disléxicos, buscando palabras que a veces se esconden. Recuerdo a otros arquitectos disléxicos: Law Olmsted, Utzon o Richard Rogers.

Repensar los edificios, los barrios, la ciudad

- Estás sentada junto a la maqueta de la torre Cube que construiste en México y cuyo original está en el MOMA. Has dicho en alguna ocasión que fue tu primera gran obra en solitario. En aquel tiempo en el que iniciaste el Estudio Carme Pinós.

- Sí, no tenía mucho trabajo entonces, pero un empresario mexicano me confió este edificio de oficinas y me dijo que hiciera lo que quisiera. Es como un árbol que se abre con sus ramas y en la base, se ofrece a la ciudad. Una de mis preocupaciones era crear sensaciones espaciales y que la gente que trabajaba dentro tuviera una relación con el exterior. No quería hacer una torre de oficinas donde los directivos tienen espacio abierto hacia el exterior y toda la otra gente está trabajando al interior.

La necesidad de vecindario ha venido para quedarse, hacer ciudad es esta conciencia de comunidad

- Es posible que después del coronavirus, muchos edificios de oficinas sean destinados a otros usos. ¿Va a cambiar la ciudad?

El covid va a hacer repensar la ciudad, repensar el espacio público y el espacio de vecindario. La ciudad puede ser muy grande, pero tenemos que agruparla por vecindarios. Durante la pandemia, mucha gente ha hecho vida de barrio y, en las colas para ir a comprar te encontrabas con personas que antes veías y no saludabas. Y en este tiempo la gente se sonreía. La ciudad se ha hecho más humana y esa necesidad de vecindario ha venido para quedarse. Hacer ciudad es esta conciencia de comunidad. Un espacio que también sella memoria. Las catedrales, más allá de que sean religiosas, están hablando de una historia que nos une.

-¿Y en las casas?

Habíamos convertido las casas en mercancías y ahí no hay quien viva

-Ventilación cruzada, que es una de mis obsesiones luz y espacios abiertos a los que se pueda salirHabíamos convertido las casas en mercancías. Ahí no hay quien viva. Es como vivir en una mercancía y al servicio de un mercado que lo que quiere es rentabilidad a corto plazo.

-¿Por qué ha escogido tantos libros de directores de cine o sobre ellos para representarte?

-Son profesiones muy parecidas. Muchas veces he dicho que el arquitecto está más cerca del director de cine que del escultor porque el director de cine trabaja con vivencias y nosotros debemos hacer espacios que hagan posibles esas vivencias. A mis alumnos les digo, antes de hacer un proyecto tenemos que escribir el guion. Hemos de escribir cómo queremos que se sienta la gente, cómo queremos que se relacionen, qué sensaciones queremos provocar... Antes de empezar a buscar la forma.

Por tres razones - "La arquitectura, o es poética, o no tiene sentido" - Escuchar ahora

La importancia de la escala humana

-¿Por qué el nombre de esta exposición "Escenarios para la vida"?

-Tengo que agradecerle a Luis que le puso "Escenarios para la vida". Yo siempre decía, quiero una exposición que acerque la arquitectura a la gente. Y la respuesta que he tenido, que mucha gente que no es arquitecto me ha felicitado, es porque en cada proyecto hay una voluntad humana de hacer las cosas. Que no renuncio a ser también potente en presencia, pero siempre la escala humana.

-Pero CaixaForum de Zaragoza, por ejemplo, es monumental...

Cuando te dan un premio para mujeres es como si te apartaran

-Sí, CaixaForum es monumental, pero la puerta y la entrada se separan para hacerse pequeñitos y entras por una cajita. Y ese interés por la escala humana creo que está en las mujeres. Este diálogo de escala pequeñita y escala grande lo oigo por primera vez a Aldo Van Eyck, en una conferencia que me apasionó, entonces, no es propiedad nuestra, pero, digamos que las mujeres tenemos más presente: el no olvidar nunca la escala humana, la empatía, el no regirnos por gano o pierdo, éxito o fracaso.

-Le han concedido algunos premios exclusivamente femeninos...

-Pues no sé si estoy tan de acuerdo. Yo creo que es necesario que a las mujeres nos den premios, pero no premios de mujeres. Yo siempre digo, yo me considero arquitecto, mejor que muchos arquitectos. Entonces, cuando te ponen... parece que hacen la separación. No. Yo me merezco un premio entre los arquitectos y en el momento en el que me premian por ser mujer, me desagrada.

Para todos los públicos La mitad invisible - El Zementiri de Igualada - Ver ahora
Transcripción completa

Hoy voy a un parque-cementerio en Igualada, cerca de Barcelona.

Hace casi 30 años lo diseñaron

los arquitectos Enric Miralles y Carme Pinós.

Tristemente, en el año 2000,

también fue la tumba del propio Miralles, que se unía así

a una de sus obras más poéticas y reconocidas internacionalmente.

Para el ritual inevitable de la muerte,

el zementiri de Igualada ofrece un espacio natural

con símbolos poco convencionales.

Yo quiero descifrarlos para encontrar en él un poco de consuelo

y de paz.

En la búsqueda para sentir el arte,

siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués.

En la amplia zona de acceso al cementerio de Igualada

hacemos los preparativos para volar en un globo.

Será mi primera vez y veo que hay que empezar muy temprano

y arrimar el hombro para que el vuelo tenga éxito.

Como en el viaje de la vida,

más que tener suerte hay que madrugar e hinchar bien las velas.

Un paseo en globo será una buena manera

de ver este paisaje en perspectiva

y descubrir uno de los secretos del cementerio de Miralles y Pinós,

su mimetismo con un territorio geológicamente muy particular.

Hace 40 millones de años esto era el fondo de un mar

en el cual se iban depositando unas margas grises azules,

que son las características de este territorio.

Los geólogos las llaman así: "margas de Igualada".

Este mar se va cerrando, era un mar,

era el límite oriental de este mar que venía desde el Atlántico,

se va cerrando este mar y cada vez va quedando este territorio

que era un territorio muy inhóspito,

era un mar que cada vez era como el mar Muerto.

Sobre este terreno se establece una capa vegetal

que es el sustrato de esta vegetación que vemos ahora.

En donde está el cementerio es en el fondo un meandro de una riera,

la riera Dódena,

que un poco deja al descubierto todas estas margas de Igualada.

Eso de montarse y volar en globo es toda una operación de coordinación,

pero los chicos de la empresa igualadina Kon-Tiki son unos cracks.

La visión cenital del cementerio y el paisaje en general vale la pena

A mí esto de poder volar me parece todo un milagro

para unos seres como nosotros, terrenales y sin alas.

En la cubierta me encuentro con Carles Crespo,

la persona que nos sugirió el vuelo sobre el cementerio

y valorar la ubicación y la orografía.

Carles es el arquitecto del Ayuntamiento de Igualada,

responsable del que se conoce como el cementerio nuevo.

Ha visto la obra desde el principio hasta hoy

y sigue valorando muchísimo el reto arquitectónico,

el planteamiento y las soluciones.

Este paisaje, con estas, con este aspecto de esas margas grises,

estas incisiones en el terreno, esto que podía ser, en su momento,

inclusive final de la ciudad y final y en un polígono industrial.

Realmente el encargo no era fácil.

En unas parcelas de un polígono industrial le saben dar la vuelta

y le saben encontrar, digamos, busca potenciar

todos los valores de ese paisaje e integran su arquitectura.

El arquitecto municipal me hace reparar

en cómo han cambiado los usos funerarios.

Ahora, el cementerio viejo de Igualada ya no está saturado

y este, el nuevo, ya no necesita ampliación.

Pero quieren reactivarlo y ofrecerán la incineración.

Considerar el crematorio. El crematorio, sí.

Con este nivel...Ajá. ...un poco superior

sobre el nivel que está... que está el resto del cementerio,

la cubierta, esto es la cubierta de la, de la capilla

y entonces aquí hay esta vista en un primer término

que es toda esta pared que vemos de las margas grises

y al fondo una cosa característica de la visión central de Cataluña

que es Montserrat.

Ahora que ya me he situado en el territorio y el paisaje

de este parque-cementerio, quiero empezar el recorrido interior.

Aquí hay una soledad y un silencio que me parecen especiales.

Incluso estoy pensando en escribir mi propio epitafio.

Es realmente un espacio inspirador,

muy distinto de los camposantos tradicionales.

Y conociendo a una de sus motoras, podré descifrar algunas claves.

25 años después justamente, Carme Pinós se hará cargo

de los nuevos usos que se proyectan ahora,

como el edificio del crematorio.

Lo hace en el mismo estudio de Barcelona

donde redactaron y dibujaron el proyecto original

con su socio y marido de entonces Enric Miralles.

Vemos los planos.

-Y se ve el proyecto como, como... Una "z"....como es una "z", ¿no?

Con la capilla que era un triángulo y una granja hace una cruz, ¿no?

Con la capilla que era un triángulo y una granja hace una cruz, ¿no?

Entonces el lema del concurso era "Zementiri", con "z".Una "z".

Entonces el lema del concurso era "Zementiri", con "z".Una "z".

¿No? En lugar de la "c" una "z" y en lugar de una "t" una cruz, ¿no?

¿No? En lugar de la "c" una "z" y en lugar de una "t" una cruz, ¿no?

Ya en el enunciado del concurso ya venía esta voluntad de,

Ya en el enunciado del concurso ya venía esta voluntad de,

de ser parte de la naturaleza, ¿no?, de enterrar los nichos, ¿no?

de ser parte de la naturaleza, ¿no?, de enterrar los nichos, ¿no?

De hacer nuestro proyecto como topografía, ¿no?,

De hacer nuestro proyecto como topografía, ¿no?,

de hacer este camino que observábamos que los cementerios antiguos

de hacer este camino que observábamos que los cementerios antiguos

siempre estaban colocados en zonas muy privilegiadas

siempre estaban colocados en zonas muy privilegiadas

y que desde lejos se veía la línea de árboles que iba a parar al cementerio

y que desde lejos se veía la línea de árboles que iba a parar al cementerio

Entonces nosotros lo que convertimos esta línea de árbol, de árboles,

Entonces nosotros lo que convertimos esta línea de árbol, de árboles,

en la traza del cementerio, ¿no?

Me dice que desde el principio entendieron que un cementerio-parque

era un reto entre filosófico y constructivo.

Miralles-Pinós fue un tándem exitoso.

Vi que tenía una habilidad, era una persona con una capacidad

ya no digo intelectual sino lúdica, habilidad con las manos,

era capaz de hacer todo, ¿no?

Entonces, de alguna manera, yo me ponía más un momento dado,

me ponía más en la retaguardia para frenar esta gran habilidad, ¿no?

En el 85 empezaron las obras

pero 4 después Miralles y Pinós se separan.

Miralles asume en solitario la realización del cementerio.

Es cuando empiezo a trabajar sola, no hago ni una rotura con lo de antes

nunca renuncié a nada.

Ni siquiera luché con lo que había sido antes, ¿no?

Fue una continuidad y en este sentido el cementerio estaba dentro de...

esta trayectoria, esta trayectoria de un respeto absoluto en el contexto

de jugar con formas orgánicas, geometrías muy libres...

Carme Pinós es una arquitecta muy premiada en España

con gran prestigio internacional por su carrera en solitario.

La maqueta del cementerio que diseñó con Miralles

la compró el MOMA de Nueva York,

pero también la de su Edifico V, hecho en México.

Y el Pompidou parisino le compró la maqueta del CaixaFórum de Zaragoza.

Carme me parece una mujer valiente y especial

que está celebrando, con libro incluido,

sus 25 años como arquitecta y diseñadora.

Y lo que le queda.

En cuanto a mí, hay otros aspectos del tema funerario

que quiero indagar.

Por ejemplo, en el museo egipcio de Barcelona,

porque si una civilización elaboró teorías y rituales sobre la muerte

fue la egipcia.

Me encuentro con la arqueóloga Emma González

que antes de la entrevista me confiesa, divertida,

que de pequeña fue vecina de juegos de Enric Miralles,

el arquitecto del cementerio de Igualada.

Y me cuenta algunas cosas muy interesantes

de los ritos funerarios de los egipcios.

Prepararse para esa vida después de la muerte en Egipto

daba muchísimo trabajo a los vivos.

Escribían instrucciones para que el viaje del alma fuera todo un éxito.

-Cuando el difunto tiene que realizar su viaje por las 12 horas de la noche

antes de llegar, pues al Cielo,

a este más allá maravilloso que le espera en un principio,

pues se va a encontrar que en este inframundo

hay toda una serie de peligros, de monstruos, de transformaciones,

y estos textos lo que tiene que hacer es, sobre todo, pues ayudarle

a protegerse de estos peligros, a estar bien salvaguardado.

En algún momento concreto,

pues poder utilizar los conjuros que lleva escrito en el papiro

de manera que pueda vencer todos estos obstáculos

y, en consecuencia, pues finalmente saldrá victorioso de esta chanza

y llegue, pues al más allá.

Aquí hay muchos ejemplos de como el cristianismo y otras religiones

se han inspirado en el mundo egipcio como estas máscaras del difunto

con los ojos bien abiertos a la eternidad,

que serían nuestras fotos de lápidas

o el tema del resguardo y conservación de los cuerpos.

Un buen método de conservación es tener una tumba sólida,

en este caso, pues realizada en piedra

y poder someter al difunto a un proceso de momificación

y una vez obtenida pues esa momia,

poderle garantizar también una protección a la misma

y esta vendría dada pues por los sarcófagos

y justo ahí detrás mío tenemos uno.

Tiene representados pues estos 2 ojos mágicos,

son los 2 ojos "Udjat", los ojos de Horus.

Es del Reino Medio, hacia el 2040 antes de Cristo.

En este momento a los difuntos, esas momias, de hecho, se colocan

en el interior de estos sarcófagos pero de lado,

de manera que más o menos los ojos o la zona de la mirada del difunto

coincida con los ojos mágicos.

Es una manera de que los difuntos puedan compartir

o puedan de alguna manera, pues ver lo que está sucediendo

en el mundo de los vivos.

Por lo tanto es una especie de "Stargate",

de puerta interestelar de contacto entre el mundo de lo manifestado

y el mundo de lo no manifestado.

En Egipto quedan muchísimos monumentos

de este gran culto a la muerte.

Mejor, que siguen apelando al gran secreto para los vivos,

¿qué ocurre después?

Porque la muerte sucede a la vida inevitablemente

y por eso no hay más remedio que gestionarla.

Hay tantas fórmulas y ritos y estéticas

como culturas y momentos de la historia de la humanidad.

Se llamen o no cementerio, siempre hay un lugar para los muertos

y te devuelven a la tierra, al natural o embalsamados

o te incineran y te afinan en minipisos.

Últimamente incluso hay turismo de cementerios,

sobre todo para visitar lápidas de quienes siguen siendo famosos

después de muertos.

No hay duda de que los cementerios son lugares muy especiales.

-Bueno, es un concurso, se detiene.

Bah, pero posterior al concurso, ¿sabes?Sí.Decir, bueno, vale,

tenemos, tenemos ya que hacerlo, ¿no?-Sí.

Vuelvo al parque-cementerio de Igualada, ahora con Carme Pinós.

Ella me puede descifrar algunos de los símbolos y mensajes

del proyecto que hizo con Miralles. De una manera bastante intensa, ¿no?

Hacer algo que tenía un fondo religioso,

aunque el cementerio se planteaba como no católico,

sino un cementerio abierto a otras creencias, ¿no?

Pero sí con la tradición...

de España de los nichos, ¿no?

Y bien, es un proyecto hecho con mucha retórica, ¿no?

Es un proyecto que para nada quiere ser abstracto,

cada elemento tiene un significado, son símbolos que te van entrelazando.

De alguna manera hay todo... no es un cuento,

pero sí una narración.Una narrativa. Narraciones que se van entrelazando.

Cuéntame, por ejemplo, estos troncos, ¿no?, por ejemplo.

El proyecto final era como una "z" que llegaba hasta el final,

donde había un pequeño riachuelo.

La idea de, también de la poesía de Manrique, ¿no?, de...

de que la vida sonríe a los que van a parar al mar, ¿no?

Claro.Entonces cómo expresábamos que esto era como un río,

como un fluido, ¿no? Bajando unos troncos.

Bajando unos troncos, ¿no?, y entonces los troncos eran...

se deslizaban en el río y donde había la rotonda que...

que es donde hay ahora los panteones, hay los troncos se encallaban más.

Simula como un devenir, ¿no?

Recupera también una idea de Enric Miralles,

con sus dibujos, sus fotos y su voz.

-No queríamos que el cementerio fuera una calle.

Es que además los cementerios son un desastre porque todo es simbólico,

lo cual no puedes, nos gusta siempre terminar esos caminos

que van a ninguna parte y tal, pero en un cementerio ya ves,

que cuando usas camino a ninguna parte,

es como un chiste de mal gusto, no, no, no,

todo lo que haces es simbólico, es un desastre, no, no hay manera.

Entonces por eso al final lo que procuramos era,

que al menos pudiéramos tomar esas decisiones reales

desde tu punto de vista, ¿no?, que es que el camino sea un espacio interior

que la ceremonia se haga aquí como la harías casi en una capilla, ¿no?

Pasa, por favor.

Realmente es un espacio lleno de simbolismo, de detalles.

Querían potenciar la creación de sombras

en connivencia con la luz solar.

Inclinar los muros para armonizar los cortes,

huir de la estética fúnebre más deprimente.

Por eso hasta en los muros hay un deseo de estar,

pero no de molestar.

-Estamos enterrados, esto significa hacer muros de contención,

sin embargo, la dureza que puede significar un muro de contención,

de cemento, no es lo que buscábamos, ¿no?

Entonces se nos ocurrió hacer un mallazo y este mallazo lo dobla

con unas grandes piedras que, que retiene la tierra de detrás, ¿no?

Entonces es un poco como los muros de piedra seca que,

que hay en todo el Mediterráneo, pero más, más rudo, más, más,

más, más cerca de lo que podría ser un corte de una montaña, ¿no?

La segunda y tercera fase para completar la "z" del proyecto

ahora ya ni se plantea.

De hecho el uso del cementerio ha ido languideciendo

porque están cerrados los servicios de autopsias y velatorios.

La capilla sigue sin completarse

y el cementerio viejo ya no está saturado.

La cremación ha cambiado las necesidades funerarias,

pero hace 25 años

los primeros usuarios discreparon con los responsables

sobre servicios y criterios estéticos.

¿Los arquitectos pensaron realmente en las familias?

Sobre todo teníamos en cuenta a la gente en el sentido de,

de tener muy presente

los sentimientos de la gente cuando viene aquí,

no tanto de lo práctico, sino de, de hacer un conducto poético,

una narración en que va impregnando la atmósfera del lugar, ¿no?

Si se entendió así, ahora se lo puedo preguntar a alguien

que viene cada semana desde el principio.

Antonio tuvo que enterrar aquí a su hijo.

Con su hermano, me cuenta

que a algunas familias les costó porque era demasiado diferente.

No les gustaban las lápidas de hierro previstas

o querían poner sus propias flores, pero han terminado resignándose.

-Aquí el problema que quizás tuvimos más es que la gente era... mayor.

La gente se moría su marido o la mujer o a parte de mí que era un crío

pero también si tienes la cabeza... que no lo veías, no sé.

Nos ha costado mucho de, de hacer lo que hay hecho y, bueno,

ya te digo, nos tenemos que conformar ya, te tienes que conformar.

Mucho tendría que pasar...Pero, al menos hay una cosa que está bien,

poco a poco me dice que le va gustando un poco más.

Tal vez por la costumbre... A ver, ¿qué haces?

¿Te agarras y te vas a otro cementerio?Ya.

La desconexión o no entre arquitectos y usuarios es un tema

que inevitablemente surge con obras contemporáneas.

Me he acordado de las famosas plazas duras como esta de Barcelona,

una arquitectura civil minimalista

que para muchos resulta ordenada y útil

y para otros, más fanes del urbanismo clásico,

es un tanto desoladora.

Fueron los años 80, una época de cambios, también en la arquitectura.

Voy a comentarlo con la experta en arquitectura Anatxu Zabalbeascoa.

Nos vemos en un original edificio editorial del Eixample barcelonés.

-Si lo ubicamos en el tiempo, es el Madrid,

casi casi el Madrid de la movida y es la Barcelona del diseño.

Vamos a generalizar, para entendernos.

En ese contexto, la arquitectura era todavía seria,

era todavía muy deudora de lo que se enseñaba en las escuelas

y Miralles era una "rara avis".

Miralles fue original y muy precoz,

porque ya como estudiante colaboró en obras como estas,

de arquitectos tan reputados como Viaplana y Piñón.

Fue una generación que marcó el paisaje urbano

de muchas ciudades españolas.

Pero Enric Miralles pronto emprendió un camino muy personal

y luego su muerte prematura ha amplificado la leyenda

de lo que pudo haber sido.

La periodista Anatxu Zabalbeascoa le conoció

y escribió sobre su cementerio

y también ha publicado en esta misma editorial

sobre vidas de arquitectos.

Estamos de acuerdo en la admiración a Miralles.

Yo creo que es difícil poner una etiqueta a Enric Miralles

que no sea la del creador eucalipto.

Y un creador eucalipto es alguien que es tan poderoso

que es difícil que nada crezca a su alrededor.

Miralles me parece el arquitecto con más genio que yo he conocido.

Creo que si hubiera vivido hubiera sido un nuevo Gaudí.

Esto no es... lo he dicho siempre.

Porque no he conocido a ningún otro, desde luego español,

con un universo creativo tan personal y tan sincero.

El cementerio de Igualada es, tal vez la obra cumbre porque,

si te fijas está todo diseñado, como ya no se hace.

Desde el lugar, el lugar está rehecho la topografía está utilizada

pero reutilizada también, reinventada vamos a decir.

Y todo.

Yo creo que Carme, ese mismo tacto que tenía Enric Miralles

a la hora de proyectar, de escuchar,

de palpar el lugar en el que construía,

en los mejores proyectos Carme Pinós también lo tiene.

Creo que realmente partían de afinidades,

que no son tanto los mismos resultados plásticos

como una manera de valorar la intervención en el paisaje

y en la ciudad.

Este cementerio ofrece... consuelo,

que es algo que muy pocos cementerios ofrezcan.

Y además ofrece pistas para entender qué haces en el mundo,

qué insignificante eres en medio de todo el paisaje que te rodea.

Esta preciosa frase podría servir para un epitafio

y creo que aquí empezaré a pensar en uno para mí mismo.

Y buscando más inspiración voy a un cementerio clásico.

Este es el más antiguo de Barcelona, del Poblenou,

me lo enseña Montse Fabregat, guía turística de cementerios.

-En este cementerio encontramos un nuevo tipo de enterramiento,

un nuevo tipo de inhumación, que es el entierro en nicho, ¿eh?

Esto lo incorpora un arquitecto italiano,

que era vicecónsul de la Toscana en Barcelona,

que en 1819 diseña un cementerio,

un primer departamento de este cementerio,

en el cual los difuntos se entierran en nicho, ¿eh?

El "memento homo" que recuerda

"hombre que vienes de la tierra y a la tierra volverás",

se transforma en estructura prefabricada.

Esto también fue difícil de asimilar, ¿eh?, por la ciudadanía,

que estaban acostumbrados al entierro tradicional directamente en la tierra

Directamente en la tierra en una fosa.

Fueron grandes cambios después de siglos enterrando en los camposantos

al lado de las iglesias.

Y arquitectos y escultores configuraron

estas ciudades-cementerio.

En el del Poblenou es famoso este "Beso de la muerte".

Es de un escultor que se llamaba Jaume Barba, es del año 1930,

era un maderista,

representa la muerte de un joven, una muerte dulce

porque la muerte se produce a través del beso que le da la muerte,

mediante este beso pues le va absorbiendo la vida.

Montse también me cuenta que está muy de moda

estos cementerios-museos al aire libre

sobre todo cuando hay tumbas de famosos.

Me lleva a la del humorista Cassen.

"Quien bien te quiere te hará reír".

Es una buena frase, ¿no? Sí, a mí me gusta mucho.

Un buen epitafio es también literatura.

Entre los más repetidos y agudos

el tradicional "polvo eres y en polvo te convertirás",

o los mil veces grabados "Como te ves yo me vi. Como me ves te verás".

O el de "Hoy yo, mañana tú".

En fin, en este ambiente propicio aventuro mi propio epitafio.

Simplemente pongo "Tenéis suerte".

Siento que estar vivo a menudo no parece suficiente

pero la fortuna y la fragilidad de la vida se perciben mejor

paseando por un cementerio.

A partir de ahora, mi mirada y la de todo el equipo

sobre este y otros cementerios también es de admiración

para aquellos arquitectos que tuvieron la oportunidad

y el valor de construir su última morada en la tierra.

Y así fue en el cementerio de Igualada,

donde está enterrado su arquitecto Enric Miralles.

De hecho él dejó medio invisibles para casi todos una serie de dibujos

que serían como epitafios gráficos.

Y también plantó estos árboles para recordarnos las estaciones.

La lápida de Enric Miralles es un libro abierto,

como el del Doncel de Sigüenza.

Hasta esta tumba, que él había diseñado para su padre,

vienen fans de todo el mundo y le dejan sus mensajes de admiración.

Miralles murió el 3 de julio del 2000, a los 45 años.

El entierro fue multitudinario porque era un hombre querido,

un arquitecto que desataba pasiones.

A todos impresionó que se fundiera con su obra,

con su cementerio-naturaleza que a él tanto le gustaba

por tantísimas razones.

-Porque era un trabajo con la tierra y un trabajo hecho casi directamente

trabajando con los obreros, trabajando con el día a día.

Y le gustaba mucho porque esto se acercaba mucho

a la manera de trabajar de Gaudí.

Y el cementerio tenía esa característica

y hacerse casi sobre la marcha, ¿no?

De esta manera... poco a poco, además.

Duró muchos años y Enric siempre decía "es muy bonito que una obra

dure muchos años porque te da tiempo digamos de sedimentarse".

Me cuenta estos y otros detalles Benedetta Tagliabue,

su socia y esposa en los últimos 10 años.

En este estudio proyectaron obras tan importantes

como el Parlamento escocés, el Ayuntamiento de Utrecht

o el mercado de Santa Caterina en Barcelona.

Fue una década muy intensa y fructífera

y Miralles dejó huella en todos.

Por eso, para proyectar su mundo interactivo,

su compañera Benedetta Tagliabue ha impulsado también aquí

la Fundación Enric Miralles.

Es su legado material y sus ideas.

Como él era tan especial

ahora hemos decidido hacer una fundación a su nombre

y tengo claro, él ha vivido poco, 45 años, ha hecho muchas cosas,

mucha obra y sobre todo era un gran inventor.

Pero, por eso, hemos decidido que la fundación no se vaya

en ir a revisitar sus archivos, pero enseguida en esta idea de inventar.

Entonces la fundación es esto, intentar recordar a Enric

a través de la obra futura de generaciones futuras

que se pueden divertir mucho con la arquitectura.

Pues yo me he fijado en un detalle divertido

de la biografía de Miralles.

Pudo haber sido jugador profesional de baloncesto.

Lo cierto es que se le echa mucho de menos.

Se le recuerda muchísimo, por ejemplo con una performance

con su rostro al cumplirse 10 años de su muerte

en este lugar tan especial que él no pudo ver terminado,

el Parque Diagonal Mar en Poblenou.

Es un espacio público lleno de huellas de Enric Miralles.

¿Seguro que has grabado? ¿Quieres repetir?

Y también para recordarlo con su gran afición deportiva,

le propongo a Benedetta ir a la cancha de baloncesto del parque.

Comentamos que él se sentía muy orgulloso

de todos los guiños estéticos y detalles prácticos

por los que se acerca tanto a la naturaleza como a las personas.

Miralles deseaba dar felicidad a los vivos que disfrutarían este parque

o a los difuntos que descansarían en su cementerio de Igualada.

El legado de Miralles tiene que ver con su idea de la felicidad,

que era la conciencia del paso del tiempo.

Y con la complicidad de Benedetta

jugamos a no rendirnos en esa búsqueda de la felicidad.

¡Toma! ¡Toma!

Subtitulado realizado por Jorge Luis Hernando Méndez.

La mitad invisible - El Zementiri de Igualada - Ver ahora

La poética de la arquitectura

-¿Son tan importantes los premios?

-Es que el mundo es muy depredador. Si no tienes éxito, no se te ve. Los premios sirven para hacerte visible, pero la poética está en otro lado... Claro que si no hay obra. No somos como los artistas que podemos encerrarnos en un taller. Si no tenemos cliente, no se puede realizar obra.

-Sigamos la entrevista de pie para que nos explique algunos proyectos que hay en los paneles de la exposición...

-Estamos en Melbourne. Este es el MPavilion, donde hay muchos acontecimientos durante el día y yo, lo que quería era hacer un pabellón que cuando no hubiera nadie, no fuera un espacio vacío. Entonces, este pabellón se presta tanto a hacer actividades como a que dos personas se pongan, simplemente, a tomar la sombra y a hacer un alto en el paseo. Y está así, abierto porque quería que, cuando lloviera, la gente que está dentro viera deslizarse el agua. Y este es un hotel que está en un monasterio del siglo XVIII, rodeado de viñedos. Tenía claro que no quería competir con el edificio, pero lo primero que pensé es que el monasterio daba la espalda al paisaje, como si lo negara. Decidí que había que abrirse a ese lugar maravillosoNo quería destruir el paisaje, quería formar parte de él. Debía hacer un spa y cuatro villas y las diseñé con cuidado de que cada villa mirara al paisaje y se dieran espalda entre sí. Entonces, cada villa, las personas que disfrutan de esas villas, tienen la sensación de que todo el territorio es suyo.

Y ahí surge otra Carme Pinós. Vital y apasionada, en su mundo.

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