Enlaces accesibilidad
Coronavirus

¿Cómo es la mortalidad por COVID? Tres mapas para explicar las cifras en Madrid y el resto de España

Por
Comparar las muertes acumuladas por COVID-19 en cada comunidad autónoma
¿Se pueden comparar las muertes acumuladas en cada comunidad autónoma? Repasamos los principales indicadores para interpretar los datos.

La mortalidad del coronavirus ha entrado en la campaña de las elecciones autonómicas de Madrid. Aunque los últimos acontecimientos han dado un giro al discurso político, todavía resuena el eco de las distintas cifras sobre las muertes de la pandemia que sobrevolaron el debate del pasado 21 de abril, el único en el que participaron todos los candidatos y en el que los datos de fallecidos por el coronavirus fueron y siguen siendo un arma arrojadiza.

Durante las últimas semanas, los candidatos han aireado varios datos sobre la mortalidad en la región. Uno de los más comentados ha sido la referencia del socialista Ángel Gabilondo a la desviación de la tasa de mortalidad de Madrid respecto al mismo indicador para el conjunto de España.

La polémica ha puesto sobre la mesa más cuestiones sobre la mortalidad. ¿Es Madrid la región con más riesgo de muerte por coronavirus de España? ¿Cómo se calcula la mortalidad de cada comunidad autónoma? ¿Cuánto varían las tasas si se tiene en cuenta la estructura poblacional de cada región? ¿Y si se analizan los datos ola a ola? En DatosRTVE, repasamos los indicadores disponibles para explicarte cómo interpretarlos y hasta qué punto se puede comparar el impacto en muertes de la pandemia en cada territorio.

Tres formas de visualizar los datos de mortalidad

Los siguientes mapas muestran información sobre las muertes causadas por la COVID-19 en España, según los datos oficiales de Sanidad. Representan tres niveles distintos de profundidad de la información: del dato absoluto al más relativo.

1. Muertes acumuladas: ¿cuántos fallecidos con COVID hay en España?

"¿Cuántos fallecidos [con coronavirus] ha habido en la Comunidad de Madrid?". Con esta pregunta apelaba hace una semana el candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, a la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, durante el citado debate electoral. "¿Cuántos ha habido en España?", le respondía ella.

Ayuso contestó a la primera cuestión con un escueto "20.000", mientras que las estadísticas oficiales recogen cerca de 15.000. Lo primero es el redondeo de los datos que publica la Comunidad de Madrid, que incluye en el recuento casos sospechosos; lo segundo forma parte de la información que las comunidades autónomas envían al Ministerio de Sanidad, que solo contabiliza casos con diagnóstico positivo.

En el conjunto de España, ocurre algo parecido. Desde que comenzó la pandemia, nuestro país acumula más de 77.000 muertes con coronavirus, según los registros oficiales. No obstante, los análisis elaborados por organismos como el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) o el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que en el último año han muerto casi 94.000 personas más de lo habitual.

"¿Puede usted decir alguna comunidad autónoma en España en la que haya habido más fallecidos que en la Comunidad de Madrid?", continuaba el exvicepresidente del Gobierno.

El siguiente gráfico muestra las muertes acumuladas de cada comunidad autónoma desde el inicio de la pandemia. Las casi 15.000 muertes que los datos oficiales registran en la Comunidad de Madrid o las cerca de 14.000 que acumula Cataluña indican que, en términos absolutos, estas son las regiones más afectadas de nuestro país.

¿Tiene sentido usar esta cifra para hacer una comparación? No.

2. Muertes por 100.000 habitantes: una medida genérica para comparar territorios

"Ver el número de fallecimientos sin tener en cuenta la población nos sirve de poco si lo que queremos es comparar", explica a DatosRTVE el epidemiólogo y exdirectivo de la Organización Mundial de la Salud Daniel López Acuña. Sería necesario, al menos, aplicar una tasa de mortalidad capaz de indicar la frecuencia y la magnitud de la cifra absoluta.

Madrid y Cataluña son dos de las comunidades más pobladas de España; en ellas vive casi un tercio de los habitantes del país. Para adaptar las muertes absolutas a esta realidad y empezar a saber cómo ha incidido el coronavirus en la mortalidad de cada comunidad, la herramienta fundamental es la tasa por 100.000 habitantes, la misma que se usa a diario en los datos de Sanidad al hablar de la incidencia acumulada de casos en los últimos 14 días.

Este cálculo relativiza las defunciones al relacionar el número de muertes que se han producido en un territorio con su población y permite hacer una primera aproximación para comparar las regiones entre sí.

Al realizar esta corrección básica, Madrid pasa del primer al quinto puesto de la lista, con 220 muertes por cada 100.000 habitantes. Cataluña, por su parte, desciende hasta el octavo lugar, con una tasa de 181. El ranking lo lideran Castilla-La Mancha, Castilla y León y Aragón, con más de 250 fallecidos.

Este cálculo también puede usarse para ver cómo es la mortalidad de España en comparación con otras latitudes. Si se tienen en cuenta los países con más de un millón de habitantes, España llegó a ser el segundo con más muertes respecto a su población durante las dos primeras olas de la pandemia. Actualmente sigue entre los 20 países más afectados del mundo, pero ha abandonado las primeras posiciones.

3. Incluir la edad en la ecuación: la tasa de mortalidad ajustada

Desde que comenzó la pandemia, en Madrid han muerto más personas que en Castilla-La Mancha en términos absolutos. La tasa por 100.000 habitantes nos dice que la segunda supera a la primera si ese valor se expresa en términos de población. Pero aún podemos afinar más, porque sabemos que el virus no afecta a todos los grupos por igual.

De acuerdo con los informes de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, el porcentaje de hospitalizaciones y defunciones con COVID-19 aumenta con la edad. El gráfico siguiente muestra que, entre abril del año pasado y enero de 2021, las muertes a raíz de esta enfermedad en el grupo de mayores de 80 años supusieron al menos el 63 % de las registradas cada mes a nivel nacional.

Si la mayoría de las defunciones se han producido en los grupos de población de más edad, ¿hasta qué punto pueden compararse las muertes por 100.000 habitantes en una comunidad relativamente joven como Madrid, con otras más envejecidas como Castilla-La Mancha o Aragón? Los expertos consultados apuntan a que el mayor o menor envejecimiento de la población resulta determinante para poder equiparar los datos.

El investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) Saúl Ares cree que la edad influye notablemente en la mortalidad. Una de las estrategias que propone para tenerla en cuenta consiste en corregir la tasa de cada comunidad autónoma teniendo en cuenta la estructura de la pirámide poblacional de España. Esto contrasta los datos de mortalidad y los iguala según los niveles globales de envejecimiento.

"Si no haces alguna corrección y comparas los muertos de una comunidad que tiene una población muy joven con los de otra que la tiene muy envejecida, la mortalidad de la segunda parecerá más terrible que la de la primera", reflexiona Ares.

Por su parte, el matemático Javier Álvarez Liébana ha publicado en su cuenta de Twitter (@DadosdeLaplace) y en Maldita.es el ajuste poblacional que DatosRTVE ha replicado y visualizado en el siguiente gráfico.

A la luz de estos ajustes, Castilla-La Mancha sigue siendo la comunidad más afectada por las muertes en toda la pandemia, ya que su tasa de mortalidad por 100.000 habitantes ajustada es un 67,5 % mayor que la tasa nacional. Madrid, que había descendido al utilizar las tasas sin corrección, ocupa ahora el segundo lugar, con una desviación superior al 48 % del dato global de fallecidos.

A grandes rasgos, el ejercicio consiste en hallar cuáles hubieran sido las muertes con coronavirus en cada comunidad autónoma si la población de ese territorio tuviera una distribución por edades similar a la de la media de España. Con esas muertes ‘normalizadas’ es posible calcular una nueva tasa por 100.000 habitantes comparable también en términos de edad.

"Estos cálculos están en el abecé de la epidemiología", coincide Daniel López Acuña. El epidemiólogo, que asesora al Gobierno de Asturias enanálisis de la COVID, ya reclamaba una metodología de ajuste de tasas en un artículo de opinión publicado en junio del año pasado. Junto a su equipo espera poder ofrecer conclusiones bajo este prisma en las próximas semanas.

4. La clave del tiempo: ¿cómo ha sido la mortalidad en cada ola?

Más allá de la edad, un factor clave para analizar el impacto del coronavirus en la mortalidad es el tiempo: no es lo mismo la probabilidad de haber muerto en Madrid -que depende de los datos acumulados durante toda la pandemia- que el riesgo de morir hoy, un dato que no es posible saber a ciencia cierta, pero que tiene más que ver con las cifras más recientes que con las del último año.

Cada ola de la pandemia ha afectado de manera distinta a la mortalidad en los diferentes territorios. Las siguientes tablas muestran que la desviación de la tasa ajustada respecto a la media ha cambiado a lo largo de las distintas olas.

Castilla-La Mancha ha sufrido más mortalidad por COVID-19 que el conjunto de España en todas las etapas de la pandemia. En la primera fue junto a Madrid la única que tenía más del doble de las muertes por 100.000 habitantes -la desviación de la mortalidad en ambas comunidades superaba el 100 % respecto a la media nacional en casi todos los grupos de edad-. En la segunda y en la tercera ola, que se pueden ver avanzando de página en la tabla anterior, esta desviación no ha bajado del 30 %.

La segunda ola golpeó especialmente a Aragón y a Ceuta, aunque la situación también fue complicada en Melilla, Asturias, Castilla y León, La Rioja y Navarra. Por su parte, la Comunidad Valenciana fue la más afectada respecto al conjunto de España en la tercera ola, a pesar de que su mortalidad se mantuvo por debajo de la media nacional durante las dos anteriores.

"Las tasas ajustadas de mortalidad solo indican las medidas de las cosas", afirma López Acuña, al tiempo que señala que este tipo de cálculos son útiles para iniciar estudios que busquen una explicación en otras variables y, al margen de las comparaciones, buscar soluciones constructivas para el futuro si vuelve a suceder una crisis sanitaria.

"Que haya comunidades con tasas más altas que otras puede servir para detectar problemas de acceso a la asistencia, si se está hospitalizando a los casos que verdaderamente lo requieren, si la letalidad en las UCI es comparable u otras diferencias en la forma de atender la enfermedad", explica el experto. Análisis que, más allá del golpe de efecto político, sean útiles para corregir errores en el futuro y mejorar la atención a los enfermos de COVID-19 en cada territorio desde el punto de vista de la gestión de la Salud Pública.