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'Los pecados de Sodalicio': el mayor escándalo de abusos sexuales en la Iglesia peruana

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  • Varias víctimas denuncian los abusos sexuales del grupo católico Sodalicio de Perú
  • El Vaticano reconoce la organización, pero pide su disolución, mientras sigue activa y las investigaciones están paradas
  • Hoy a las 00:20 en La 2 de TVE, estreno de "Los pecados de Sodalicio" de En Portada y a las 20h en RTVE.es

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En Portada - Los pecados de Sodalicio

Paola Ugaz es una periodista amenazada. Una más de las muchas que trabajan en Latinoamérica. Y como en todos esos casos, las amenazas que reciben no son tan noticiables como todo aquello que denuncian. Paola Ugaz denuncia los abusos sexuales de la organización católica Sodalicio, pero también los negocios sucios que manejan sus dirigentes. Está escribiendo un libro con todos esos manejos económicos y por eso la amenazan. Para que cese en la investigación o, al menos, quede desprestigiada.

Voy a seguir. Porque si no sigo ¿qué pasa con los periodistas? En el fondo es lo que quiere Sodalicio: amedrentarte, callarte y hostigarte

“Si fuera periodista más joven o con menos ayuda de mi familia, quizá ya habría dejado el caso. Pero voy a seguir. Porque si no sigo ¿qué pasa con los periodistas que vienen detrás? En el fondo es lo que quiere Sodalicio: amedrentarte, callarte y hostigarte”, comenta Paola Ugaz a En Portada en su casa de Lima, Perú.

 

Un ejército de chavales que escondía una trama de abusos

Paola Ugaz investiga al Sodalicio de Vida Cristiana, una organización fundada en Perú en 1971 por un depredador sexual, Luis Fernando Figari. Su misión declarada consistía en crear un ejército de chavales con los que enfrentarse a la creciente Teología de la Liberación, el movimiento progresista del párroco peruano Gustavo Gutiérrez.

Su misión real era otra.  “Tomaban fotos a los chavales en los colegios más caros de Lima mientras jugaban a fútbol. Esas fotos las recibía el fundador, Luis Fernando Figari, las veía y decidía qué chico le gustaba”, cuenta Ugarte. Siempre se decantaba por chavales rubios y de ojos azules. Todo eso ocurría en la década de los 80, 90 y principios de 2000.

Testimonios de víctimas de abusos sexuales

A los sodálites los entrenaban con espíritu marcial para resistir el combate al que estaban llamados. Lo hacían en las “casas de formación”, una especie de campamentos alejados de Lima. Apenas comían, pasaban todo el día nadando y corriendo, leían los libros que les señalaban… Hasta que llegaba una noche en la que Figari y sus amigotes les desnudaban y les ponían a prueba. Si flaqueaban, si no se resistían, los convertían en sus esclavos sexuales. Conviene recordar que a ese punto llegaban cuando el ejercicio físico y la fe les habían anulado la individualidad.

A mí me formatearon el cerebro. Sodalicio era una farsa

“A mí me formatearon el cerebro. Sodalicio era una farsa para engañar y manipular a todos. Y, sobre todo, a los padres de los chicos”, asegura Pedro Salinas, exsodálite y periodista. Salinas y Ugaz escribieron un libro que sirvió para agitar muchas conciencias en Perú. Mitad monjes, mitad soldados, así se titula, incluía los primeros testimonios de víctimas de abusos sexuales.

Lo que cuentan en su libro Ugaz y Salinas no es la locura descontrolada de un visionario. Además de los abusos sexuales, físicos y psicológicos cometidos por Figari, toda la cúpula del Sodalicio actuó de igual manera. Su número dos, Germán Doig, Virgilio Levaggi, Jeffrey Daniels… Lo ha reconocido hasta la propia Sodalicio.

Sodalicio sigue existiendo y las investigaciones, paradas

El Vaticano la reconoce como Sociedad de Vida Apostólica y pertenece a una congregación vaticana, aunque es cierto que numerosos miembros de la Curia piden su disolución.

Muchos niños peruanos siguen estudiando en colegios de Sodalicio. Al parecer, los abusos a menores son parte de la historia, pero sigue siendo una organización hermética que no da explicaciones, a pesar de que tiene mucho que explicar... Incluidas las operaciones de ingeniería financiera que investiga Paola Ugaz.

Los presuntos depredadores están desperdigados por el mundo (uno de ellos vive en Madrid) y así esquivan la justicia terrenal. Nadie de Sodalicio ha pasado por la cárcel. Nadie. 

En Perú, las investigaciones sobre presuntas sociedades off shore que podría tener Sodalicio están estancadas. Los procesos judiciales no terminan de arrancar. Pero, paradójicamente, Paola Ugaz afronta tres procesos judiciales y sigue recibiendo amenazas.

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