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Análisis | Estados Unidos

Sobrevivir a Trump: un Partido Republicano dividido y obligado a renovarse

  • Los dirigentes republicanos le han dado la espalda tras el asalto de sus seguidores al Capitolio

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Imagen de archivo de Donald Trump durante un mitin de la campaña electoral en Orlando, Florida. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA
Imagen de archivo de Donald Trump durante un mitin de la campaña electoral en Orlando, Florida. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado tras de sí un mandato polémico y una sociedad polarizada, pero también al partido que le aupó al poder, el Republicano, dividido y tocado.

Trump siempre ha sido más popular entre las bases que entre los dirigentes republicanos, pero estos asumían que era el hombre que les había llevado al poder y que había hecho posible aplicar su agenda política, con medidas como la bajada de impuestos y los nombramientos de jueces conservadores en la Corte Suprema. Hasta el 6 de enero. Ese día, con el asalto al Capitolio que dejó 5 muertos, colaboradores y aliados empezaron a darle la espalda y a considerar que el trumpismo era incompatible con sus valores tradicionales de ley y orden.

"Muchos se preguntaron si no habían pagado un precio demasiado alto", explica a RTVE.es Carlota García Encina, investigadora principal de EE.UU. y Relaciones Transatlánticas del Real Instituto Elcano. "Ha habido un antes y un después, hay división y debate interno", añade.

Los republicanos, ante la disyuntiva del impeachment

Mitch McConnell, líder de los republicanos en el Senado y firme aliado del expresidente durante la legislatura, apuntó directamente a Trump el pasado miércoles como responsable de lo ocurrido en el Capitolio.

"La turba fue provocada por el presidente y otras personas poderosas, e intentaron usar el miedo y la violencia para detener un procedimiento específico del primer poder del gobierno federal que no les gustaba", lamentó.

Mitch McConnell, líder de los republicanos en el Senado de Estados Unidos. SAUL LOEB / AFP

Mitch McConnell, líder de los republicanos en el Senado de Estados Unidos. SAUL LOEB / AFP

Las declaraciones de McConnell, una figura de gran peso en el partido, han despertado dudas sobre si los republicanos finalmente abandonarán al magnate a su suerte y apoyarán en el Senado el segundo impeachment contra Trump, en el que se le acusa de incitar a la insurrección

En la Cámara de Representantes, 10 republicanos ya votaron a favor del juicio político al entonces presidente. En el Senado, los demócratas necesitan sumar a 17 republicanos para que el impeachment salga adelante.

Trump ya no es presidente, pero podría ser inhabilitado para ejercer cualquier cargo público.

"Hay más posibilidades que antes", asegura García Encina, que señala también los movimientos en la captación de fondos políticos: representantes republicanos que no apoyaron el impeachment han visto como empresas y particulares dejaban de contribuir a sus campañas.

El profesor José Antonio Gurpegui, investigador del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), reconoce que el juicio político es "una encrucijada muy delicada" para el partido del elefante, pero no cree que los republicanos estén dispuestos a abrir la puerta a la inhabilitación y a convertir al expresidente en un "mártir" para sus seguidores.

"No van a apoyar el impeachment porque temen que, al verse traicionado, Trump abandone el partido y forme el suyo propio", argumenta a RTVE.es.

El trumpismo después de Trump

El profesor de la UAH recuerda que "Trump no ha sido nunca un verdadero republicano, sino un outsider que se ha hecho con el poder en el partido".

En su despedida, el ya expresidente prometió a los suyos "volver pronto de alguna forma", lo que puede interpretarse como dejar la puerta abierta a emprender una senda política propia y personalista.

Trump se despide de la Casa Blanca tras dos semanas de silencio casi total

"Trump lo dijo claro. No se va a comportar como cualquier otro presidente, retirándose a su rancho o a dar conferencias, va a seguir en activo", vaticina Gurpegui.

El 25% del los que votaron por él aún justifican el asalto al Congreso. Son docenas de millones de votos, no es algo marginal

Si Trump emprendiera una aventura política en solitario "todo el ala derecha del Partido Republicano se perdería". "El 25% del los que votaron por él aún justifican el asalto al Congreso. Son docenas de millones de votos, no es algo marginal", añade.

Moisés Naím, escritor y analista, dudaba en el Canal 24 Horas de que el trumpismo pudiera tener futuro con su líder fuera del Despacho Oval, aunque no lo descartaba. "No sé si Trump seguirá estando, pero tiene el dinero y los apoyos".

Especiales RNE - Moisés Naím: "No sé si Trump seguirá, pero tiene el dinero y los apoyos" - Escuchar ahora

"Trump en realidad nunca ha hecho política - puntualiza la investigadora del Real Instituto Elcano - Le gustan los focos, los escenarios. Los necesita".

Además, explica García Encinas, en la política estadounidenses no hay espacio para un tercer partido, que tendría que competir en las carreras electorales de 50 estados.

El futuro del Partido Republicano

La analista considera que el Partido Republicano "se va a ir desprendiendo de la figura de Trump".

"Tienen que volver a sus valores y principios, y darse cuenta de que el país está cambiando" si pretenden volver a ganar elecciones y recuperar la Casa Blanca. García Encinas recuerda que desde 1992 los republicanos solo han ganado una vez, en 2004, el voto popular (la mayoría de votos emitidos en todo el país). 

El Partido Republicano tiene que volver a sus valores y principios, y darse cuenta de que el país está cambiando

Para el profesor José Antonio Gurpegui, la renovación pasa por recuperar el "ala liberal" en la línea de Ronald Reagan.

En ese camino, el partido de Abraham Lincoln deberá además ampliar su base, hoy marcadamente blanca y masculina, para que se parezca más a la demografía de Estados Unidos, donde las minorías y las mujeres tienen cada vez más peso. Y buscar un candidato entre los líderes que no han quedado marcados por su asociación con Trump. Paul Ryan, excandidato a vicepresidente con Mitt Romney, o el senador por Florida Marco Rubio pueden ser algunos de ellos.

Precisamente, existe la sospecha de que la hija de Trump, Ivanka, alberga ambiciones política, y se especula con que pueda competir con Rubio en las primarias para el Senado en Florida en 2022. Quizá el último capítulo de la saga Trump aún no se ha escrito.

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