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El debate de las armas en Estados Unidos ha salpicado la Navidad por la foto del congresista republicano Thomas Massie, que aparece con su familia en un posado navideño donde todos cargan armas. Algunas voces tildan la imagen de indignante y vergonozosa, pero otro sector más conservador aplaude la fotografía.

FOTO: REUTERS VÍA @REPTHOMASMASSIE
 

Cuando Joe Biden aterrizó en Washington, a su vuelta de Europa, ya sabía que era una de las peores noches de su presidencia. A esa hora el candidato demócrata, Terry McAuliffe, había perdido Virginia. Se votaba en varios puntos del país, pero los dos partidos estaban atentos a este estado y se tomaron Virginia como una prueba de fuego. El candidato republicano a gobernador, Glenn Youngkin, un empresario recién llegado a la política, encontró la fórmula mágica: hablar de los colegios, de la libertad de los padres y hacer campaña sin Trump, pero sin molestarlo. El expresidente lo apoyaba a distancia y él consiguió atraer a trumpistas y a conservadores moderados. Muchas mujeres que hace un año votaron a Biden esta vez le han dado la espalda a los demócratas.

FOTO: EFE / POOL / KEN CEDENO

Miles de personas, sobre todo mujeres, se han manifestado en más de 600 puntos de Estados Unidos contra la ofensiva del Partido Republicano para restringir al máximo el derecho al aborto, como ha ocurrido en el estado de Texas. La marcha más emblemática, la de Washington, ha desembocado en la sede el Tribunal Supremo, que tendrá la última palabra sobre esa ofensiva legal republicana.

La Cámara de Representantes ha aprobado por 254 a favor y 175 en contra el proyecto de ley para evitar el cierre de la Administración, que se quedaría sin fondos. Se trata de una prórroga hasta el próximo mes de diciembre. Se impide así que se produzca el cierre administrativo que hubiese dejado sin trabajo a miles de funcionarios en EE.UU. Informa el corresponsal en Washington, Fran Sevilla.

La mayoría de votantes republicanos sigue apoyando al expresidente Donald Trump. Siguen creyendo que hubo fraude electoral, sueñan con volver a verlo en la Casa Blanca y consideran absurdo acusarle del asalto al Capitolio. Además creen que el grupo de republicanos que ha roto filas y ha condenado a Trump son una desgracia para el partido. Mientras, en el otro bando, Michael Taylor, alcalde de una ciudad de Michigan, dice que su partido ya no es un partido de valores y de ideas, sino un culto a Donald Trump.

Las imágenes que habíamos visto del asalto al Capitolio estaban grabadas desde el exterior o por los propios asaltantes. En el juicio político contra Trump los demócratas han mostrado las de las cámaras de seguridad del edificio, que dan una idea más clara de lo grave que fue el asalto y de las consecuencias que pudo tener. Los senadores dicen sentir enfado y escalofríos al revivir el asalto, pero no hay ninguna señal de que esto vaya a convencer a más republicanos de cambiar su voto y condenar a Trump.

El juicio político al expresidente estadounidense Donald Trump, acusado de incitar a una insurrección por su papel previo al asalto al Capitolio el 6 de enero, ha comenzado este martes con un debate de cuatro horas en el que se ha evaluado si el proceso es constitucional, algo que después ha sido votado por los miembros de la Cámara Alta.

Los senadores han aprobado, con 56 votos a favor --tan solo seis de ellos de republicanos-- y 44 en contra, que el proceso contra el exmandatario es constitucional, dando el pistoletazo de salida al impeachment, que tanto demócratas como republicanos quieren que sea más rápido que el de hace apenas un año.

Los demócratas también han mostrado un vídeo que relaciona imágenes de los disturbios en la sede de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos con fragmentos del discurso que ofreció Trump ese mismo día ante cientos de sus seguidores y en el que se le escucha decir “pelear a muerte” y “vamos al Capitolio”.

Se trata del segundo impeachment al que se enfrenta el magnate neoyorquino y el cuarto juicio político a un presidente de Estados Unidos.

En Estados Unidos, a una semana del juicio político a Trump, cada vez hay menos republicanos dispuestos a castigarlo. Hoy dos congresistas republicanas ilustran en las portadas la fractura de su partido: una conservadora clásica, y una adicta a las conspiraciones. Marjorie Taylor Greene llegó al Congreso con un largo rastro en redes sociales: en internet apoyó ejecutar a políticos demócratas, puso en duda el atentado del 11S contra el Pentágono  y abrazó las teorías de Qanonlos que dicen que hay una red de demócratas y actores de Hollywood pedófilos y adoradores de Satán. Los vimos en el asalto al Capitolio y en mítines de Trump y a ella la apoyó, dijo que era una nueva estrella del partido. Muy pocos republicanos la han criticado y ahora el lider Senado, Mitch McConnell dice que sus mentiras son un cancer y muestra su apoyo a otra republicana en el polo opuesto, Liz Cheney que también ocupa portada pero por los ataques de sus propios compañeros de filas, se desmarcó de Trump por el asalto al Capitolio, votó a favor del impeachment y muchos votantes y compañeros se han rebelado contra ella.

Foto: REUTERS/Erin Scott/Pool/File Photo