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Coronavirus

Johnson anuncia el fin del confinamiento en Inglaterra y prepara un plan para relajar las restricciones en Navidad

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Una mujer camina en la galería comercial Burlington Arcade en Londres
Una mujer camina en la galería comercial Burlington Arcade en Londres. AFP / TOLGA AKMEN

Inglaterra saldrá del confinamiento nacional el próximo 2 de diciembre, apenas cuatro semanas desde que entró en vigor la medida para contener la propagación de la COVID-19, según ha anunciado el primer ministro británico, Boris Johnson, en una comparecencia ante el Parlamento británico. 

Entonces, los establecimientos no esenciales, como gimnasios, tiendas o peluquerías podrán volver a abrir, aunque con limitaciones que variarán en función de la situación epidemiológica de cada territorio. Los desplazamientos a nivel nacional e internacional volverán a estar permitidos y las bodas, celebraciones religiosas y encuentros deportivos podrán volver a celebrarse. Las reuniones sociales entre personas no convivientes estarán permitidas, pero limitadas a un máximo de seis personas, y se retrasa una hora el cierre de la hostelería, de las 22:00 a las 23:00 horas.

Aunque las autoridades vaticinan un invierno "todavía duro", el Gobierno prepara ya un plan temporal para suavizar las restricciones contra la pandemia en la época navideña, pero pide extremar la precaución hasta entonces. "No podemos decir que las navidades serán normales este año, pero todos queremos algún tipo de Navidad. La necesitamos, nos la merecemos, pero lo que no queremos es tirar la precaución, permitir que el virus vuelva a estallar y forzarnos a un nuevo confinamiento en enero", ha señalado Johnson, que ha advertido de la "cuidadosa" decisión que tendrá que tomar cada ciudadano si decide reunirse con personas de riesgo.

El Gobierno endurece su plan por niveles de riesgo

Con todo, aunque el objetivo es evitar un futuro confinamiento y reducir el número reproductivo de la enfermedad por debajo de 1, el Ejecutivo ha explicado que endurecerá el sistema de fases hasta la primavera, con medidas que variarán en función del avance de la pandemia en cada territorio. "El año 2020 ha sido, de muchas formas, un año trágico, y el invierno seguirá siendo duro. Todavía queda mucho camino hasta primavera", ha señalado Johnson. 

A falta del anuncio en los próximos días de las zonas donde se aplicarán medidas más restrictivas, el Plan de Invierno del Gobierno contempla una serie de cambios para cada nivel de riesgo de propagación de la COVID-19. En el primer nivel, que implica una incidencia acumulada de hasta 100 casos por cada 100.000 habitantes, se recomienda el teletrabajo siempre que sea posible.

En el nivel de riesgo alto, con una incidencia por encima de 100, los pubs y bares que únicamente sirvan bebidas alcohólicas y no comida deberán estar cerrados. Y en el nivel de riesgo muy alto, que conlleva el riesgo de saturación sanitaria, toda la hostelería estará cerrada, aunque se permite la entrega de comida para llevar en restaurantes, así como los hoteles, albergues y lugares de ocio. 

En cualquier caso, habrá una serie de normas comunes independientemente de la situación epidemiológica de cada territorio, como la limitación de los encuentros sociales a un máximo de seis personas o el cierre de todos los establecimientos a las 23:00 horas.

Inglaterra impondrá restricciones según el riesgo de contagio de COVID-19

Más de 300 millones de dosis de vacunas

Los avances científicos en el desarrollo de las vacunas de Pfizer y Moderna, ambas con una eficacia superior al 90 %, y la vacuna de Oxford y AstraZeneca, que previene la enfermedad en un 70,4 % de los casos, proyectan un horizonte optimista para abril, según ha confesado Johnson más tarde desde el número 10 de Downing Street. "Esto es enteramente hipotético, pero si pudiésemos inocular la vacuna a la mayoría de las personas que necesitan protección en Semana Santa, podría darse un cambio sustancial en la situación actual", ha señalado.

El Ejecutivo británico se ha asegurado el acceso a 350 millones de dosis de las distintas vacunas para un país de más de 66 millones de habitantes, que distribuirá en todos los territorios del Reino Unido cuando estén aprobadas para su uso, según se desprende del documento publicado este lunes. 

Pero hasta entonces, el refuerzo de la capacidad diagnóstica, especialmente en lugares con mayor incidencia del virus, será primordial para poder contener la propagación de un virus que ya ha contagiado a más de 1,5 millones de personas, 15.540 en el último día, y que desde febrero ha costado la vida a más de 55.000 personas. 

Inglaterra relaja las restricciones en los viajes

La cuarentena para los viajeros internacionales que lleguen al país se reducirá a cinco días si se someten a una prueba de coronavirus que dé un resultado negativo. Serán los propios viajeros quienes tendrán que pagar por el test. De esta manera, el Gobierno pretende preservar la capacidad de detección del servicio de salud pública, el NHS.

La medida, que entrará en vigor el próximo 15 de diciembre, tiene por objeto reactivar la industria del turismo, en particular el sector del transporte aéreo, que ha sufrido una considerable disminución del tráfico debido a las restricciones establecidas para combatir la pandemia.

"Nuestra nueva estrategia de pruebas nos permitirá viajar más libremente, ver a nuestros seres queridos e impulsar los negocios internacionales. Al dar a la gente la opción de hacerse la prueba el quinto día, también estamos apoyando a la industria del turismo mientras continúa reconstruyéndose después de la pandemia", ha dicho el ministro de Transporte Grant Shapps.

El Gobierno ha explicado que cambió su posición después de revisar las pruebas científicas que "demuestran que una prueba después de cinco días de aislamiento proporciona un mejor resultado que una prueba a la llegada, porque da tiempo para que el virus, si está presente, se incube, lo que ayuda a reducir el riesgo de un resultado negativo falso".

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