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Podemos rechaza la fusión de Bankia y Caixabank y defiende una "banca pública"

  • El secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, número dos de Iglesias en el Gobierno, critica la operación
  • Cree que profundizaría en la concentración del sector bancario e impacta negativamente en el empleo

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Podemos ve "preocupante" la fusión de CaixaBank y Bankia

El número dos de Pablo Iglesias en la vicepresidencia del Gobierno y secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, ha abierto una nueva brecha con el PSOE en la coalición de Gobierno al criticar públicamente el anuncio de una operación de fusión entre Bankia y CaixaBank, que Álvarez califica de "preocupante" para la economía española y el empleo, y en su lugar apuesta por una "banca pública" para recuperar el tejido productivo español de la que Bankia puede ser el "embrión".

De este modo, Podemos hace visible su posición en contra de la fusión que daría lugar a la mayor entidad bancaria en España y cree que el Estado no debe abandonar su participación en el capital de Bankia, que se vería reducida tras la fusión, por lo que rechaza lo que considera una "reprivatización" de la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri.

En una serie de mensajes difundidos en la red social Twitter, Álvarez, economista de formación y Secretario de Economía de Podemos, considera que "seguir profundizando la oligopolización del sector financiero no es una buena noticia para la competencia del mercado ni para la propia estabilidad del sector financiero".

Asegura que conllevaría "importantes riesgos para la estabilidad" de la banca

Apunta a que la fusión de ambos bancos conllevaría "importantes riesgos para la estabilidad" del sector bancario, por la conformación de una nueva entidad de gran tamaño que podría atraer una amenaza para el Estado al ser "demasiado grande para quebrar" ('too big to fail'). Bankia, participada por el Estado, recibió más de 24.000 millones de rescate bancario, recuerda Álvarez, por lo que señala "debe proteger a los contribuyentes que rescataron con sus impuestos la entidad".

"Las ayudas públicas deben ir para atender necesidades económicas generales y no para mejorar la rentabilidad de otras entidades", apostilla el secretario de Estado de Derechos Sociales.

Además, Álvarez ha señalado que las fusiones suelen tener importantes implicaciones sobre las plantillas y que el actual contexto, marcado por un alto nivel de desempleo, no es precisamente un buen momento para posibles despidos de trabajadores. Por ello, ha insistido en desarrollar una banca pública eficiente para impulsar la modernización del tejido productivo español y en que Bankia puede ser el punto de partida.

La fusión entre CaixaBank y Bankia, tercera y cuarta entidad por tamaño de la banca nacional, daría origen al primer banco de España, con activos por importe de 650.000 millones de euros, unas 6.600 sucursales (4.400 la entidad de origen catalán y más de 2.200 la entidad nacionalizada) y una plantilla conjunta superior a los 51.000 empleados (casi 35.600 CaixaBank y unos 16.000 Bankia).

Bankia y CaixaBank son "complementarias" y la fusión no reducirá mucho empleo

Más País y Anticapitalistas, en contra

En la misma línea de Unidas Podemos se han pronunciado Más País y Anticapitalistas, que han exigido al Ejecutivo que evite lo que entienden que es una "privatización encubierta" de Bankia, una entidad que, recuerdan, fue rescatada con dinero público.

"Es una privatización encubierta de Bankia, rescatada con el dinero de todos los españoles. Es una irresponsabilidad que nos hace financieramente más frágiles", ha asegurado el líder de Más País y diputado, Íñigo Errejón, en Twitter.

Por su parte, en una nota de prensa, Anticapitalistas ha recordado que Bankia fue rescatada "con casi 24.000 millones de dinero público" y propone que se convierta en banca pública en lugar de privatizarse con CaixaBank. Con la fusión, lamenta la formación de la andaluza Teresa Rodríguez, "el Estado pasaría de poseer el 61,8 por ciento de las acciones al 14 por ciento, lo que supone una privatización y una concentración de capital que conllevará despidos a pesar de que estos bancos no presentan pérdidas".

El PP ve positiva la fusión

En cambio, el PP ha considerado una "noticia positiva" para la economía española la posible fusión de CaixaBank y Bankia, aunque ha pedido que se haga con "transparencia" y haya protección para los clientes y trabajadores.

En unas declaraciones remitidas por el partido, Rodríguez reclama además que la vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, vuelva a comparecer en el Congreso, donde ya compareció este jueves pero sin hablar de esta posible fusión, para informar sobre la operación y el futuro del sistema financiero español.

Rodríguez ha valorado lo que esta noticia supone para España, que necesita un sistema financiero "fuerte, competitivo y bien gobernado" y ha considerado que pese a las "insinuaciones marxistas de un parte de Gobierno sobre la banca pública" este tipo de operación son una "garantía". Al mismo tiempo ha pedido transparencia en la operación, que se haga con criterios de mercado y protección para los clientes, depositantes y trabajadores de ambas entidades.

Los sindicatos claman por el mantenimiento del empleo

Tanto UGT, como CC.OO, han exigido en sendos comunicados garantías para las plantillas de Bankia y CaixaBank, que de modo conjunto superan 44.000 personas, operación a la que los sindicatos le reconocen "lógica empresarial".

En su nota, CC.OO. destaca que a la "incertidumbre" que provoca la operación se añade la "complejidad" de la situación actual, por lo que, como sindicato mayoritario en ambos bancos y en el sector,  exige un acuerdo laboral, que debe garantizar las salidas voluntarias si se plantean excedentes de plantilla, así como la preservación y la mejora de las condiciones salariales y laborales, dentro de un proyecto que asegure la viabilidad futura de la empresa.

En otro comunicado, la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT (FeSMC-UGT) y sus estructuras organizativas han anunciado que se volcarán en "salvaguardar" los puestos de trabajo y los derechos sociales y económicos de los trabajadores si finalmente se produce una fusión entre Bankia y CaixaBank. También ha motrado su preocupación porque, ha expllicado, el proceso de consolidación bancaria de los últimos años "se ha visto acompañado de la destrucción de unos 100.000 empleos".