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Coronavirus

El coronavirus, la gota que colma el vaso en Irak

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Miembros del Equipode Crisis COVID-19 de Irak en la Universidad de Basora Hussein FALEH / AFP

Los iraquíes sufren la situación que ya venían denunciando en las protestas del pasado mes de octubre. En aquellas manifestaciones que causaron más de un centenar de muertos y miles de heridos y la renuncia del primer ministro Adel Abdel Mahdi, se clamaba contra la corrupción en el país y se exigía una mejora de los servicios públicos, entre ellos, la sanidad.

La falta de atención médica fue una de las principales quejas. Muchos médicos, que también participaron en esas protestas masivas, advertían del mal estado de las infraestructuras sanitarias del país, la poca inversión por parte del gobierno en este sector, la falta de medicamentos y la necesidad de un sistema universal de salud que cubriera a todos.

A primeros de la década de los 90, antes de las sanciones de la ONU, Irak contaba con uno de los sistemas de salud pública más avanzados y mejores y del mundo árabe. Muchos árabes de países limítrofes se trasladaban allí para operarse o tratarse de alguna enfermedad con sus prestigiosos especialistas. Pero el embargo, las guerras, la invasión norteamericana de 2003, los conflictos sectarios y la llegada del auto proclamado Estado Islámico (ISIS) junto a la corrupción generalizada dejaron devastado el país y destruido su sistema sanitario.

A eso, se le suma además la salida del país, desde hace años, de un gran número de médicos y profesionales de la salud. Según la Organización Mundial de la Salud, Irak tiene menos de 10 médicos por cada 10.000 habitantes.

Hospitales con equipos obsoletos y malas condiciones

En las redes sociales se difunden estos días un gran número de vídeos que muestran hospitales con equipos obsoletos o en muy malas condiciones. Además de la mala infraestructura sanitaria, la falta de agua potable en algunas zonas, cortes de electricidad y un mal sistema de alcantarillado aumenta los riesgos de contraer todo tipo de enfermedades infecciosas. Mientras la zona sur, donde se encuentra Basora, tiene las peores infraestructuras, en el norte, el Kurdistán iraquí, que cuenta con su propio ministerio de Sanidad, es el que está mejor dotado.

La falta de medicamentos, especialmente los específicos para el tratamiento del cáncer, son los más escasos y donde hay un mayor mercado negro. Hay gente que tiene que vender su vivienda para adquirir medicamentos en el mercado negro o poder viajar a otros países como Líbano o Turquía para poder ser tratado.

Alaa Awan, exministro de Sanidad que renunció a su cargo un año después de ser nombrado tras denunciar una corrupción endémica y amenazas por parte de los contrarios a su propuesta de reforma, aseguró que en 2018 el 85% de los medicamentos esenciales en Iraq eran escasos o no estaban completamente disponibles, según un informe sobre la salud en Irak de la agencia Reuters.

Este mismo informe señala que Irak, que fue en la década de los 60 y 70 el segundo país de Oriente Medio después de Egipto en formar parte de la industria farmacéutica, tiene hoy en día que importar los medicamentos, función que se realiza a través de la Compañía Estatal de Comercialización de Medicamentos y Aparatos Médicos KIMADIA, una compañía anticuada con poco presupuesto y mucha burocracia.

1300 casos y 76 fallecidos, oficialmente

En Irak, según las cifras oficiales, hay más de 1300 casos de afectados por el coronavirus y 76 fallecidos. Muchos han criticado que las autoridades no hubieran cerrado antes la frontera. Irak es vecino de Irán, país en el que se ha dado el mayor número de casos de coronavirus en Oriente Medio, y del que provienen muchos peregrinos que visitan los lugares santos chiíes en Irak.

Muchos comercios y pequeños negocios han desobedecido la orden de cierre de actividades no esenciales. El Gobierno no anunció ninguna medida para paliar sus pérdidas ni tampoco para los que se quedaran sin trabajo. Por otra parte, las tribus que mantienen un gran poder, se rigen por sus propios códigos y muchos tampoco han atendido las recomendaciones oficiales. Mientras, en la plaza Tahrir de Bagdad siguen concentrándose manifestantes de los que iniciaron las protestas de octubre. Algunos de ellos aseguran que el virus no les va a frenar y denuncian secuestros y asesinatos de activistas.

Nuevo primer ministro

Envueltos en una crisis política el presidente Barham Salih ha vuelto a designar primer ministro. Esta vez, al jefe de los servicios secretos Mustafa Al khadhimi después de que fracasaran sus dos candidatos anteriores por falta de apoyos tanto del Parlamento como de los partidos políticos.

A la crisis política se añade una difícil situación económica tras la caída de los precios del petróleo, principal fuente de riqueza del país. Además, la sombra de la guerra no se desvanece ni en tiempos del coronavirus. Cada vez son más frecuentes las emboscadas por parte del denominado Estado Islámico (ISIS) que aprovecha el repliegue de las tropas de la coalición por la pandemia, para llevar a cabo ataques tanto contra las milicias chiies como contra los soldados kurdos.

Estados Unidos, que acusa a Irán de estar preparando un ataque por sorpresa contra sus bases, ha desplegado sistemas de defensa Patriot en territorio iraquí. Muchos iraquíes han protestado por la injerencia en su territorio tanto de Estados Unidos como de Irán y por la guerra subsidiaria que libran en Irak estos dos países. Con este panorama, la extensión del virus podría ser la gota que colma el vaso de un país que, desde hace tiempo, va camino de convertirse en un estado fallido.​

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