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Coronavirus

Gaza, en estado de alarma permanente

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 Un policía hace guardia en el hotel donde se encuentran los palestinos en cuarentena
Un policía hace guardia en el hotel donde se encuentran los palestinos en cuarentena EFE/EPA/MOHAMMED SABER

En Gaza el confinamiento impuesto en muchos países por el coronavirus es para ellos casi una ironía. Aislada del mundo desde hace 14 años cuando Israel le impuso un bloqueo por tierra mar y aire, nadie mejor que ellos sabe lo que es sentirse encerrado. Quizás debido a ese encierro no se había registrado ningún caso de coronavirus, los dos primeros se han detectado el pasado domingo pero en una de las zonas de cuarentena que las autoridades de la franja habían establecido.

En la franja de Gaza donde se hacinan dos millones de personas en poco más de 380 Kilómetros cuadrados, nadie puede entrar ni salir si no es con un permiso especial que excepcionalmente se otorga. Muchos palestinos incluso enfermos, esperan durante meses los permisos israelíes. En los últimos años también Egipto, la otra frontera que tiene Gaza, ha endurecido mucho las condiciones para la entrada en su territorio.

No poder ir a un restaurante, salir de compras o disfrutar del tiempo libre como les pasa ahora a muchos ciudadanos del mundo, tampoco es para lo gazatíes algo nuevo porque ya llevan años sin poder hacerlo, tienen una de las tasas de desempleo más altas del mundo (más del 53% en 2019) a pesar de contar con una población bien formada académica y profesionalmente y los que tienen trabajo su salario apenas les da para subsistir. Según la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados UNRWA un 80 por ciento de la población depende de la ayuda humanitaria para vivir.

Emergencias sanitarias permanentes

La emergencia sanitaria tampoco les pilla de sorpresa con unas infraestructuras sanitarias hospitales, dispensarios, dañados por los continuos ataques de Israel, falta de medicamentos por el embargo que tampoco les permite el acceso a productos básicos como el jabón. Los continuos cortes de luz que hace que la mayor parte de los días solo dispongan de cuatro horas de electricidad y la falta de agua potable hacen que sobrevivir cada día allí sea un milagro.

Los grupos de derechos humanos que operan en Gaza han pedido a Israel como potencia ocupante que tal y como establece el artículo 56 del Cuarto Convenio de Ginebra permita la entrada de equipos médicos y medicinas necesarias para poder enfrentarse a una posible propagación del virus, que en las condiciones actuales que soportan supondría un exterminio.

A pesar de su situación y quizás por estar acostumbrados desde hace mucho tiempo a la desesperación, al igual que ocurre en otras partes del mundo, en Gaza se las ingenian para que gracias a generadores y lugares a donde llega la señal de internet, mandar una gran cantidad de chistes y memes con los que intentan poner una sonrisa para mantener viva la esperanza.

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