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Coronavirus

El coronavirus en las pantallas de la televisión árabe

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Una persona rocía desinfectante en la principal estación de tren de El Cairo EFE/EPA/KHALED ELFIQI

Como en casi todos los países, muchos ciudadanos árabes pasan gran parte del tiempo de esta obligada cuarentena viendo la televisión. Desde comienzos de 2000 cuando se produjo la aparición de un gran número de nuevos canales de televisión por satélite, las televisiones se han convertido en el principal medio para informarse y entretenerse en el mundo árabe.

Las noticias son en estos momentos lo más demandado por la audiencia. La falta de información oficial en muchos países o la desconfianza sobre la que dan, en otros, hace que busquen datos más allá de sus fronteras a través del satélite.

En Egipto, un país con cien millones de habitantes y un precario sistema sanitario, se intentó desde el principio quitar importancia a la enfermedad, sobre todo para evitar paralizar de nuevo el maná económico de este país, el turismo, pero los casos aumentaban y el presidente Al Sisi seguía desmintiendo los rumores cada vez mayores de que se estaban minimizando las cifras

Las autoridades, en su empeño por ocultar la realidad, expulsaban a la corresponsal del periódico británico The Guardian después de que publicara un estudio científico que demostraba que en el país había muchos más casos de coronavirus que los que oficialmente se daban. Un tuit que circulaba por las redes ponía la nota de humor e irónicamente decía “El coronavirus niega la existencia de un Ministerio de Sanidad en Egipto”.

Teorías conspirativas

Las televisiones árabes, al igual que otros medios, están dedicando mucho tiempo a hablar del virus y las teorías conspirativas, una obsesión en el mundo árabe. También hay programas que se aventuran a predecir cómo cambiará el mundo después de la pandemia. En uno de los programas de mayor audiencia de la cadena qatarí Al Jazeera, "La opinión y la opinión contraria" dos expertos debatían sobre si en un futuro China tomará el puesto de Estados Unidos en la esfera internacional.

En las pantallas aparecen constantes avisos que piden a la población permanecer en casa. En Jordania, donde el ejército ha tomado las calles para impedir que se salten la cuarentena, se han producido ya más de mil detenciones. Las televisiones también han logrado escandalizar a algunos irresponsables gobernantes como el ministro iraquí de Industria al que se ve en un video junto a otros funcionarios participando en un multitudinaria fiesta a pesar del toque de queda establecido en todo el país. 

La guerra de las televisiones por satélite que surgió después de las primaveras árabes de 2011, con una clara división entre canales pro chiíes (favorables a Irán) y pro sunies (favorables a Arabia Saudí), está presente también en esta crisis. La televisión Al Arabiya de capital saudí, ironiza y critica a dirigentes sirios o iraníes por la forma de enfrentarse a la pandemia, mientras el canal libanés Al Mayadeen, de tendencia pro iraní, alaba los estudios científicos sobre nuevos medicamentos contra el virus en Irán.

En las parrillas de televisión a parte de los programas informativos, la audiencia se centra mucho en los innumerables programas religiosos, otra manera de refugiarse de esta dura crisis. ​

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