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Cataluña

Sánchez y Torra acuerdan reunir la mesa de diálogo cada mes y buscar consensos dentro de "la seguridad jurídica"

  • Gobierno y Generalitat sellan con un encuentro en Moncloa el inicio del diálogo político en los próximos meses
  • Torra afirma que el Govern "no se levantará de la mesa", y la desvincula de las elecciones catalanas y los presupuestos

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Torra señala discrepancias con el Gobierno español sobre el conflicto catalán

El Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat, con Quim Torra al frente, han acordado que la mesa de diálogo sobre el "conflicto político" en Cataluña se reúna una vez al mes, y busque posibles consensos que deben formularse "en el marco de la seguridad jurídica". Las sucesivas reuniones se irán alternando entre Madrid y Barcelona, usando las sedes oficiales de gobierno que se decidan, de forma que la próxima tendrá lugar en marzo en la capital catalana. 

La mesa de diálogo sobre Cataluña se ha constituido este miércoles por la tarde en el Palacio de la Moncloa, en una reunión de casi tres horas. Tras ella, en un comunicado conjunto, ambas partes han valorado este largamente esperado encuentro en el que se han sentado las bases del diálogo tratando aspectos metodológicos y coincidiendo en la "naturaleza política del conflicto" catalán que requiere también de una "solución política".

Sánchez y Torra han dado el primer paso y ahora delegan el resto de la negociación en sus respectivos grupos de trabajo, aunque han pactado que tanto ellos como los vicepresidentes, Carmen Calvo por parte del Ejecutivo y Pere Aragonès en representación del Govern, "se incorporarán a la mesa cuando sea necesario ratificar acuerdos políticos".

En cualquier caso, cada seis meses se reunirá la mesa en pleno para hacer un balance de las reuniones, según ha informado la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero.

Montero asegura tras la reunión que no esperan frutos "a corto plazo" pero buscarán "fórmulas imaginativas"

Del mismo modo, ambas partes han establecido que los acuerdos que salgan de la mesa se formularán "en el marco de la seguridad jurídica", una expresión que ya se ha empleado en anteriores reuniones entre el Gobierno central y la Generalitat, y con la que se omite la mención explícita a la Constitución. A preguntas de los periodistas, Montero no ha aclarado el significado de tal expresión, y ha aludido a la necesidad de "fórmulas imaginativas" y respuestas "creativas" "más allá del sí o el no" para problemas "complejos".

Montero asegura tras la reunión que no esperan frutos "a corto plazo" pero buscarán "fórmulas imaginativas"

En definitiva, y como se preveía, la primera reunión de la mesa entre Gobierno y Generalitat ha servido como un acto fundacional para sentar las bases de un diálogo que no ha hecho más que empezar. Por eso, pese a ser el primer paso de una iniciativa reclamada por el independentismo, del encuentro salen poco más que una foto y unas reglas de juego para empezar la partida, antes que ningún acuerdo material.

Torra asegura que el Govern "no se levantará de la mesa"

Sobre el contenido, ha declarado Quim Torra en rueda de prensa posterior (en la sala de prensa que usa el Gobierno o los líderes internacionales que visitan Moncloa), que, pese a mantener un debate "abierto, franco" y con "libertad de planteamientos", se han vuelto a evidenciar las "discrepancias y distancias" al abordar el "conflicto político" desde su origen hasta las vías de su resolución, que para el Govern pasa por "el ejercicio del derecho de la autodeterminación y la amnistía".

Torra: "Seguimos sin conocer la respuesta del Gobierno al conflicto político catalán"

"Seguimos sin conocer la respuesta del Gobierno al conflicto político catalán", ha dicho un Torra que ha recordado que los interlocutores catalanes del Ejecutivo deberían ser el expresidente Carles Puigdemont y otros líderes independentistas en prisión o "en el exilio". 

Pese a sus objeciones, el presidente catalán ha asegurado que el Govern "no se levantará de la mesa", y ha subrayado que desvincula las negociaciones políticas que se aborden del devenir político fuera de ella, y ha citado las elecciones catalanas que se celebrarán este año o la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

Aunque el Ejecutivo de Sánchez ha planteado a Torra otros asuntos sectoriales, el presidente catalán los ha querido apartar de esta mesa política y los traslada a otros canales, para lo que, ha dicho, se convocará la comisión bilateral Gobierno-Generalitat.

Protocolo especial en Moncloa para recibir a Torra

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  • Mesa de diálogo Gobierno-Generalitat en el palacio de la Moncloa

    Mesa de diálogo Gobierno-Generalitat en el palacio de la Moncloa

    El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra, encabezan sus respectivas delegaciones en la primera reunión de la mesa de diálogo.

  • Mesa de diálogo Gobierno-Generalitat en el palacio de la Moncloa

    Mesa de diálogo Gobierno-Generalitat en el palacio de la Moncloa

    Sánchez y Torra han posado para la foto en la escalinata del palacio de Moncloa, flanqueados por las banderas de España y de Cataluña.

El Gobierno descarta de nuevo la figura del relator

El Ejecutivo, por medio de su portavoz, María Jesús Montero, ha reiterado que se abre una "negociación muy compleja" que "no dará frutos en el corto plazo", aunque también ha celebrado la "voluntad de entendimiento y de superar el bloqueo político que solo nos lleva a la frustración" para aspirar a "una mejor convivencia en Cataluña".

Montero ha vuelto a manifestar asimismo el rechazo del Gobierno de la figura del mediador internacional o "relator" que demandan los independentistas para hacer el seguimiento y coordinación de las negociaciones políticas. "No creemos necesaria la figura del relator", ha sentenciado la portavoz del Ejecutivo, defendiendo que las negociaciones serán "transparentes" y los ciudadanos serán "testigos" de lo acordado.

Por parte de ERC, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonés, se ha felicitado por el inicio de las negociaciones y ha señalado en un mensaje en Twitter que su propuesta de autodeterminación y amnistía "tiene el apoyo del 80%" de los catalanes y "permite votar al 100%".

Quince personas: ocho por la Generalitat, siete por el Gobierno

Por parte del Govern catalán, con el presidente, Quim Torra, a la cabeza, la delegación en la mesa de diálogo la han formado el vicepresidente Pere Aragonés, los consellers Jordi Puigneró y Alfred Bosch y los diputados Elsa Artadi, Marta Vilalta y Josep Maria Jové -imputado por su papel en la organización del referéndum ilegal del 1-O-, además de Josep Rius, exjefe de gabinete de Carles Puigdemont y Torra.

En nombre del Gobierno, acudían a la cita Pedro Sánchez, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y los ministros de Política Territorial, Carolina Darias; Sanidad, Salvador Illa, y Universidades, Manuel Castells. A última hora del martes se anunció además que estarán en la mesa la portavoz del Ejecutivo y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Ha causado baja el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, enfermo de amigdalitis.

Sánchez y Torra acuerdan reuniones mensuales de la mesa de diálogo entre Madrid y Barcelona

Gestos simbólicos y una rueda de prensa al nivel de líder internacional

A la vista de las cámaras, antes de la reunión, los protagonistas han procurado marcar territorio y mensaje en sus gestos. Sánchez y sus ministros esperaban fuera del edificio a sus interlocutores, con los que antes de entrar han dado un breve paseo en dos tandas, una formada por los ministros y líderes catalanes y que cerraban los respectivos vicepresidentes, Carmen Calvo y Pere Aragonés, y otra en solitario y por separado de los presidentes Sánchez y Torra. 

En un clima general de sonrisas y charlas animadas entre los integrantes de ambas delegaciones, Torra ha llegado unos minutos después que sus compañeros para saludar por separado a Sánchez en uno de los accesos al edificio del Consejo de Ministros, con quien ha caminado por separado y ha posado rápidamente ante cámaras de televisión y fotógrafos en la escalinata de acceso, flanqueados por las banderas de España y la senyera catalana (al igual que en la rueda de prensa posterior).

En la Sala Tàpies del palacio monclovita, donde el presidente del Gobierno recibe a las visitas institucionales, se ha producido la buscada imagen, con los interlocutores enfrentados a uno y otro lado de una larga mesa, en la que destacaban los lazos amarillos en las solapas a un lado y una ubicación en los asientos no acorde al protocolo que marcan las jerarquías, como sí ocurría en la otra mitad de la mesa, la del Gobierno. 

Otros detalles menores transmitían mensajes no verbales para iniciados, como la libreta Moleskine que llevaba Josep Maria Jove, de la misma marca que la que le intervino la Guardia Civil con información sobre la preparación del 1-O, motivo por el que el presidente del Consell Nacional de ERC está imputado. O el bolígrafo morado que reivindica la figura de Carme Forcadell, la expresidenta del Parlament condenada por sedición, y que portaba Marta Vilalta (ERC).

El otro gran gesto simbólico, por parte del Gobierno, ha sido ceder a Quim Torra para su comparecencia posterior la sala de prensa del complejo, reservada para las ruedas de prensa del Consejo de Ministros, de líderes internacionales y, de manera también excepcional en esta etapa de Sánchez, al líder de la oposición, Pablo Casado. Los presidentes autonómicos usan normalmente una estancia más pequeña, conocida como sala briefing. Fue la que usó en febrero de 2012 el entonces presidente catalán Artur Mas, tras reunirse con Mariano Rajoy.

ERC vinculó la mesa a la aprobación de los Presupuestos

ERC fue la que pactó esta reunión con Sanchez, y este miércoles la formación independentista vinculaba su apoyo a los Presupuestos, entre otras cosas, al desarrollo de esta reunión, sin aclarar el sentido de su voto a la senda de déficit que se vota el jueves en el Congreso, clave para tramitar los Presupuestos Generales del Estado. En su lugar, su portavoz parlamentario, Gabriel Rufián, aseguró que el partido lo decidirá "en el último minuto" el mismo jueves. El Gobierno necesita al menos la abstención de ERC y JxCat para superar el voto en contra de PP, Vox y Ciudadanos.

El PP acusa al Gobierno de dar un "golpe institucional contra la democracia" con la mesa de diálogo

Preguntado si JxCat aprobará en el Congreso el techo de gasto, Torra eludió una respuesta clara: "Damos tanta importancia a esta mesa que queremos aislarla de cualquier otro hecho que pueda afectarla". "Queremos que siga adelante este instrumento, creemos en él", sentenció.

Montero, también ministra de Hacienda, ha confiado en que el Congreso pueda aprobar el techo de gasto, aunque ha adelantado que ese punto no se ha tratado en la reunión.

En un comunicado posterior a la reunión, el PP ha acusado al Gobierno de cruzar "todas las líneas rojas políticas imaginables en 40 años de democracia" y darle un "golpe institucional" con esta reunión con los independentistas. El partido de Pablo Casado ha afirmado que este es "el primer pago de la hipoteca política que los separatistas catalanes se cobran a cambio de la investidura, aunque han garantizado que tomarán "todas las medidas y recursos a su alcance" y que "todas las cesiones de Sánchez al independentismo quedarán en papel mojado".

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