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Bruselas propone crear una base común consolidada del impuesto de sociedades en la Unión Europea

  • Prevé atajar la ingeniería fiscal que permite a las multinacionales reducir al mínimo sus contribuciones
  • La reforma lleva paralizada un lustro por las reticencias de los países a ceder competencias en materia fiscal

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La CE propone crear una base común consolidada del impuesto de sociedades
La CE propone crear una base común consolidada del impuesto de sociedades.

La Comisión Europea (CE) ha presentado una nueva versión de su propuesta para crear una base común consolidada del impuesto de sociedades en la Unión Europea (UE), una reforma con la que prevé atajar la ingeniería fiscal que permite a las multinacionales reducir al mínimo sus contribuciones.

Uno de los principales cambios en la reforma, que lleva paralizada un lustro por las reticencias de los países a ceder competencias en materia fiscal, es que se hará en dos pasos y será obligatoria para las empresas que facturen más de 750 millones de euros en la UE, según los documentos publicados por el Ejecutivo comunitario.

La CE rescata la propuesta en un momento propicio para su aprobación, después de la sanción a Apple -que tendrá que devolver a Irlanda 13.000 millones de euros en impuestos no pagados- y con las revelaciones como la de LuxLeaks, sobre los acuerdos fiscales favorables (tax rulings) ofrecidos a multinacionales por Luxemburgo, aún frescas en la memoria de los europeos. El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha destacado que desde que en 2011 se puso la idea sobre la mesa, "mucho ha cambiado en el enfoque, en la propuesta y en el panorama político".

"Que todos los Estados miembros apliquen las mismas reglas para calcular sus impuestos hará la vida más difícil a los evasores fiscales", ha dicho el vicepresidente de la CE para el Euro, Valdis Dombrovskis.

Para facilitar la digestión a los países la Comisión ha dividido la propuesta en dos: primero se abordará la creación de la base común del impuesto de sociedades y, en una segunda fase, la polémica consolidación de los beneficios a gravar.

La base común fijará una serie de reglas para que las empresas calculen su base imponible, que se aplicarán en los Veintiocho, de forma que los mismos activos sean deducibles en todos los países o que las tasas de depreciación para los mismos bienes sean homogéneas, por ejemplo.

La consolidación, el punto que genera más fricción, permitirá a las empresas agregar los beneficios y pérdidas registrados en todos los Estados miembros para calcular la base imponible que, después, se fraccionará entre todos los países donde opere la compañía para determinar el montante que puede gravar cada país. El reparto se hará según una fórmula que tiene en cuenta los activos, las ventas y la mano de obra que la empresa tiene en cada Estado.

Sin embargo, Bruselas ha dejado claro que la reforma no pretende fijar una tasa común en toda la UE para el impuesto de sociedades, lo que supondría adentrarse en política fiscal, una de las competencias que guardan celosamente los países y que muchos -como Irlanda, Luxemburgo, Bélgica u Holanda- utilizan como incentivo para atraer empresas.