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El liderazgo menguante de Chávez en América Latina

       
  • En los últimos años, el presidente venezolano ha perdido influencia

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Venezuela's President and presidential candidate Hugo Chavez gestures to supporters during a campaign rally in Maracay
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante un acto de campaña REUTERS REUTERS/Jorge Silva

“A pesar de la retórica del gobierno venezolano, que asegura el triunfo del ‘Socialismo del siglo XXI’, la influencia de Venezuela en la región hoy está en franco declive”. El responsable del Departamento de Estado de EE.UU. para América Latina, Arturo Valenzuela, transmitía así sus ideas al Senado estadounidense a principios de 2011. Hugo Chávez, decía, estaba perdiendo fuelle. La evaluación, no obstante, la realiza un representante del país más crítico con el modelo de Chávez pero, cierto o no, lo que sí resulta evidente es que la presencia del mandatario venezolano en la región ha sido menos visible en los últimos años.

Los últimos años de Chávez no han sido lo que eran. Según el Latinobarómetro de 2011, el presidente venezolano comparte con Fidel Castro y Daniel Ortega la peor valoración de líderes de toda la región, y eso que en el último año la imagen mejoró.

"En 2005, Chávez tenía una nota de cinco puntos, lo que marca que su imagen ha ido empeorando a medida que pasan los años", dijo al diario chileno La Nacion el investigador de Latinobarómetro, Carlos Macuada.

Los analistas, divididos

Sin embargo, los analistas están divididos. Para algunos la otrora importante influencia del proyecto bolivariano en América Latina comienza a desdibujarse, ya que parte de su fuerza ha quedado dañada por la crisis económica y energética, la violencia interna, la inflación.

A todo ello, añadía a RTVE.es el investigador del Real Instituto Elcano para América Latina, Carlos Malamud, se unía la salud del líder bolivariano. Sin embargo, Malamud considera que “las auténticas razones hay que situarlas también en el cansancio frente al discurso del ‘Socialismo del siglo XXI' y la Revolución Bolivariana ante los escasos éxitos locales y regionales del programa. Las desafecciones no sólo se producen por la derecha, sino también por la izquierda”.

Para otros, como el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid y exasesor personal de Chávez, Juan Carlos Monedero, la imagen de la revolución bolivariana y su líder no se ha debilitado con el tiempo, sino que se ha adaptado a unas circunstancias distintas, ya que no podía ser el “mismo el papel en los comienzos de su mandato” que los últimos tiempos, comenta a RTVE.es.

“No es lo mismo el papel de Chávez en un momento en el que hay que revertir la vieja política de Ecuador, Bolivia o Brasil que cuando esos países ya habían construido su propio camino” y no necesitaban ya tanto apoyo de fuera, comentaba Monedero.

Chávez y la Revolución Bolivariana en América Latina

En 2005, ante el V Foro Social Mundial, un pletórico Hugo Chávez rescató un concepto que ya había sido acuñado por el politólogo marxista alemán Heinz Dietrich Steffan en 1996: el ‘Socialismo del siglo XXI’. “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” dijo el líder venezolano en un discurso a mediados de 2006.

Inspirado por esa idea, Chávez y Venezuela han apostado por los procesos de integración regional y ha promocionado su visión bolivariana en la política interna de otros países, una postura muchas veces polémica.

“Con la creación de la UNASUR, con la creación de la CELAC, con creaciones como el ALBA, con la incorporación de Venezuela a Mercosur, lo que está claro es que hay un nuevo momento en el continente latinoamericano y que un actor principal de ese nuevo momento ha sido Venezuela, lo que explica esa animadversión furibunda de los EE.UU. hacia el proceso bolivariano”, comenta Monedero.

El presidente venezolano mostró su apoyo político expreso a líderes como Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay y a Daniel Ortega en Nicaragua, y vio como todos ellos accedían al poder. Su posición ideológica también le acercó a otros mandatarios como Lula da Silva o Nestor Kirchner.

En agosto de 2007, un escándalo reveló que la entonces candidata presidencial, Cristina Fernández de Kirchner, recibió un maletín de con más de 700.000 dólares procedentes de Venezuela para financiar su campaña, lo que para muchos confirmaba un secreto a voces: Chávez ayudaba a financiar las campañas electorales de sus compañeros ideológicos en la región.

La llegada de algunos de estos líderes de izquierda le permitió dar fortaleza al ALBA, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, un tratado fundado por Fidel Castro y el mismo Chávez  que pretendía ser la contestación socialista a los Tratados de Libre Comercio promocionados por EE.UU. con países latinoamericanos. La Bolivia de Morales, el Ecuador de Correa o la Nicaragua de Ortega entraron a formar parte del nuevo bloque entre 2006 y 2009.

Chávez rebaja el perfil

Pero en los últimos años, Chávez bajó el perfil y su presencia en la política de otros países. Un ejemplo llamativo fue su ausencia durante la campaña en Ecuador en la que el presidente Correa, uno de sus principales aliados, tuvo que enfrentarse a un decisivo referéndum.

Incluso algunos de los que se fotografiaban con él en otras campañas, se terminaron alejando. Es el caso de Ollanta Humala, quien le pidió que no interfiriese en el proceso electoral de 2011 que le llevó al poder y, de hecho, giró sus posturas y no ahorró en alabanzas al modelo brasileño.

“El máximo de influencia de Hugo Chávez en América Latina se produjo hace aproximadamente dos años, cuando Manuel Zelaya, el presidente de Honduras planteó la posibilidad de su reelección y una reforma y fue depuesto a través de un golpe de militar, y esto marcó un poco el punto de inflexión en la expansión de las propuestas chavistas para la región”, apunta Malamud.

Para Monedero, sin embargo, el término “declive” de Chávez parte de una premisa falsa. “La cuestión no es correcta porque pretende sentar la matriz de que Chávez está en declive, y que lo que implica el impulso latinoamericano de Chávez está en declive, y eso es falso, comenta Monedero. "No ha estado tan presente porque no hacía falta".

¿Socialismo del siglo XXI sin Chávez?

Frente al modelo bolivariano de Chávez, su contrincante en las elecciones y líder de la oposición, Henrique Capriles, aseguraba que apostaba por otros modelos de izquierda a priori también importados, como el brasileño.

"Brasil tiene un modelo que combina lo público y lo privado con responsabilidad social. Y lo podemos repetir aquí" en Venezuela, dijo Capriles. "Brasil vivió una situación similar a la de la Venezuela de hoy" y tras diversas reformas económicas y estructurales "es ahora un país que crece económicamente, sacó a 20 millones de personas de la pobreza y generó 16 millones de empleos formales", añadió según Efe.

Por el momento, la Revolución Bolivariana ha quedado en manos del hombre fuerte de Chávez, Nicolás Maduro. El propio mandatario le nombró públicamente su heredero político para evitar discusiones. Es "uno de los lideres jóvenes de mayor capacidad para continuar (...) con su mano firme, con su mirada, con su corazón de hombre del pueblo, seguir dirigiendo, junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta patria", dijo el propio Chávez.

En la región, Rafael Correa se perfila como el posible líder del Movimiento Bolivariano. Pero no son pocas las voces que apuntan a una posible división dentro del Movimiento Bolivariano, tanto dentro como fuera de Venezuela, con la ausencia el polémico mandatario. Así pues, la pregunta que muchos se hacen es: ¿Sobreviviría el Socialismo del Siglo XXI sin Hugo Chávez?

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