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El Papa critica el "laicismo agresivo" y defiende la "familia tradicional" en su visita a España

       
  • Defiende en el matrimonio entre hombre y mujer y condena aborto y eutanasia
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  • En Santiago: "Que Dios vuelva a resonar sobre los cielos de Europa"
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  • Consagra la Sagrada Familia, que desde el domingo es una basílica menor
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  • Se convierte en peregrino en Santiago, donde abraza y reza ante el Apóstol
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  • Se reúne con Zapatero en el aeropuerto del Prat, poco antes de marcharse
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  • Así ve la prensa española la visita del Papa a España

Ver también: Todo sobre la visita del Papa

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El Papa descansa ya en Roma tras su visita a España

Fin de la visita del Papa a España. Un día y medio en el que  Benedicto XVI ha denunciado el "laicismo agresivo" que vive España, ha  defendido el modelo de familia tradicional y ha condenado el aborto y la  eutanasia en su visita a Santiago y Barcelona.

En unas de 32 horas, el obispo de Roma fue peregrino en Santiago,  dedicó la basílica de la Sagrada Familia y presidió la celebración de  dos eucaristías: una en Galicia y otra en Cataluña.

 En una apretada agenda, el Papa también se reunió con los Reyes de España, quienes fueron los encargados de despedirle en el aeropuerto de El Prat; y con los Príncipes de Asturias, que recibieron al Santo Padre a su llegada a Galicia.

Además, Benedicto XVI ha mantenido una breve reunión con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, minutos antes de partir; y con el líder de  la oposición, Mariano Rajoy, entre otras autoridades civiles y  eclesiásticas.

Precisamente, diversos dirigentes del PP y de otras formaciones políticas y sociales han criticado que Zapatero no estuviera presente durante toda la visita del Pontífice, con el que sólo coincidió en su despedida en el aeropuerto de El Prat.

La polémica, antes de aterrizar en España

La, inesperada, polémica se desató en el avión que trasladaba a  Benedicto XVI desde Roma a Santiago de Compostela.

A pregunta de un  periodista, el Papa aseguró que "en España hay un anticleralismo fuerte y  agresivo, como se vio en la década de los años treinta (durante la II  República)".

Las declaraciones del obispo de Roma provocaron sorpresa entre el  Ejecutivo central, que restó importancia a esas palabras, e indignación  entre algunas esferas de la sociedad y determinados partidos políticos y asociaciones civiles.

IU, por ejemplo, acusó a la Iglesia de conservar la mentalidad que tenía durante la  dictadura franquista y la Asociación para la Recuperación de la Memoria  Histórica las calificó de "lamentables".

El domingo al mediodía, el portavoz de la Santa Sede, Federico  Lombardi, subrayó que Benedicto XVI no buscaba confrontación con su  referencia al laicismo, pero remarcó la idea de que "hoy hay tensión  entre la dimensión cristiana y el laicismo, pero nosotros no queremos  oposición, sino encuentro".

Canto a la familia tradicional

En la Sagrada Familia, Benedicto XVI pidió a los estados leyes  específicas que defiendan la vida y apoyen a las mujeres y a los  matrimonios heterosexuales.

"La sociedad ha cambiado mucho", subrayó el Papa, para quien "ha  habido muchos progresos, pero también deben estar los progresos morales,  como la atención, protección y ayuda a la familia, la unión de un  hombre y una mujer".

Para ello, el papa Ratzinger defendió la necesidad de que el estado  proteja el matrimonio tradicional y el hecho de que la mujer se pueda  realizar trabajando fuera y dentro del hogar.

Contra el aborto

"El hombre y la mujer que forman una familia debe ser protegida por el  Estado, que también debe proteger la vida de los no nacidos. Por eso la  Iglesia se opone a todas las formas de acabar con la vida", aseguró  Benedicto XVI.

Una condena al aborto, en especial, al defender la vida "sagrada e  inviolable" desde la concepción y una condena, también, a la eutanasia,  aunque sin nombrar ninguno de los dos términos.

Y una defensa que volvió a subrayar durante su visita a la obra benéfico-social Niño Dios, donde se despidió de los niños y jóvenes "dando gracias a Dios por  vuestra vida" y donde pidió "respeto a la vida" de nuevo.

Dedicación de la Sagrada Familia

El jefe de la Iglesia hizo el grueso de la defensa del matrimonio heterosexual y de la vida "desde la concepción" durante la ceremonia de consagración de la basílica de la Sagrada Familia, obra de Antonio  Gaudí, "genial arquitecto y ejemplar cristiano".

Una dedicación, realizada en castellano y catalán, que hace posible la celebración de eucaristías en este  templo 128 años después de que se colocara la primera piedra.

Precisamente, el hecho de que el Papa haya usado el catalán ha despertado declaraciones positivas en todos los partidos políticos, nacionalistas o no nacionalistas.

Incluso el vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Josep Lluís Carod-Rovira, llegó a afirmar que "un Papa alemán ha hecho más por el catalán y su proyección internacional que cualquier presidente español en los cinco siglos de existencia del Estado como tal".

Protestas por su visita a España

Precisamente en Barcelona se desarrollaron las protestas más importantes contra su visita, informa Efe.

Un centenar de personas se concentraron en la plaza de Universidad, convocadas por la Plataforma de Mujeres contra el Papa, bajo el lema 'Fuera los rosarios de nuestros ovarios', en un acto festivo y reivindicativo.

Asimismo, varios centenares de personas participaron en una manifestación alternativa celebrada este mediodía, convocada por la coordinadora 'Deixem-nos d'hòsties. Yo no te espero', que reúne a diversas plataformas, grupos juveniles y sindicatos alternativos.

La manifestación se celebró en la confluencia del Paseo de Gracia con la Gran Vía y en ella se leyó un manifiesto en el que se denunció que "el Estado sigue financiando la Iglesia Católica con unos 6.000 millones de euros anuales, de los cuales la mitad se destina a mantener colegios religiosos concertados".

Por otra parte, un centenar de activistas gays y lesbianas se besaron cuando el automóvil de Benedicto XVI pasaba ante el Museo Diocesano, en la plaza de la Catedral, para dirigirse al templo de la Sagrada Familia.

Peregrino en Santiago de Compostela

También hubo protestas, pero menos, en Galicia. Benedicto XVI mezcló el gallego con el castellano durante toda la jornada de sábado, un día espcial para el Papa, que realizó su deseo de ser  "un peregrino más" en Santiago. Incluso se revistió con la tradicional  capa marrón.

Al llegar a la seo, a la que entro por la puerta de la Azabachería,  el papa Ratzinger rezó ante la tumba del Apóstol y le abrazó. 

Y, antes  de contemplar el botafumeiro en acción, destacó "la generosidad de los  católicos españoles", que sostienen numerosas obras de carácter social a  pesar de la crisis.

Horas después, celebró una eucaristía en la Plaza del Obradoiro,  donde dijo que "es necesario que Dios vuelva a resonar sobre los cielos  de Europa" y donde lamentó que en el Viejo Continente "se difundiese que  Dios es el antagonista del hombre, el enemigo de su libertad", cuando  es todo lo contrario.

"Europa debe abrirse a Dios sin miedo", recalcó el jefe de la  Iglesia, quien también pidió a los países más ricos que ayuden al  desarrollo de los menos favorecidos al decir que "la Europa de la  tecnología debe ser la Europa abierta a la fraternidad con otros  continentes".

Miles de personas en sus actos

Unas 250.000 personas en Barcelona, según datos del Ayuntamiento de Barcelona y de la Santa Sede, siguieron en la calle la presencia de Benedicto XVI. En Santiago de Compostela no ha habido cifras oficiales.

El Papa se ha despedido de España recordando que el año que viene, en 2011, volverá: en agosto se celebra en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud.

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