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La ONU siembra la discordia al sugerir que el ejército ruandés cometió genocidio en el Congo

       
  • El informe  más de 600 casos cometidos contra refugiados hutus ruandeses
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  • Ruanda ha amenazado con retirar su fuerza de paz de Darfur y sur de Sudán

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Los ataques a miles de hutus ruandeses fueron sistemáticos y generalizados.
Los ataques a miles de hutus ruandeses fueron sistemáticos y generalizados. REUTERS Reuters

"Los ataques aparentemente sistemáticos y generalizados contra hutus ruandeses que les causaron la muerte revelan numerosas pruebas abrumadoras que, de ser probadas en un tribunal competente, podrían ser calificados como genocidio", concluye el polémico informe de Naciones Unidas sobre los crímenes en la  República Democrática del Congo presentado este viernes en Ginebra.

En total, el documento -elaborado inicialmente con el apoyo  expreso  del Gobierno de Kinshasa y en el que participaron veinte   expertos en Derechos Humanos que, entre octubre de 2008 y mayo  de  2009, recopilaron documentación sobre el terreno y hablaron con   numerosos testigos- reúne en sus casi 550 páginas 617 casos  de delitos graves correspondientes al periodo entre marzo de 1993 y junio de 2003.

Por su parte, Ruanda "rechaza categóricamente el informe" de Naciones Unidas, al que acusa de tratar de "validar la teoría de la doble genocidio", según la cual las matanzas de refugiados hutus ruandeses en el Congo en 1996-1997 son comparables al genocidio cometido contra los tutsis en 1994 por el régimen extremista hutu entonces en el poder en Kigali.

El gobierno de Burundi también lo ha desestimado por considerar que "tiene la clara intención de desestabilizar a la sub-región". El informe cusa a los soldados  burundeses de haber cometido abusos contra los Derechos Humanos en la  RDC, algo que la portavoz del Gobierno ha rechazado, argumentando que su Ejército estaba centrado en  los combates contra los rebeldes de CNDD-FDD y no tenía enemigos en  territorio congoleño.

La filtración del informe

El borrador del informe, redactado el pasado mes de junio y  adelantado a finales de agosto por el diario francés Le Monde, ha  causado indignación en Kagame, que lo ha calificado de "chapucero y  vergonzoso" e incluso ha llegado a amenazar con retirar a sus 3.500  efectivos de la fuerza de paz de la ONU en Darfur y Sur de Sudán.

El  número de víctimas mortales registradas dessde 1993 hasta 2003 en la región de  los Grandes Lagos es incierto, pero, según Le Monde, fácilmente  supera el millón.

Más concretamente, el informe cubre fundamentalmente dos periodos,  comprendidos sobre todo entre 1996 y 1998: la invasión del entonces  Zaire por parte del Ejército Patriótico Ruandés en 1996 para  perseguir a los milicianos hutus huidos del país tras el genocidio de  1994, y la segunda invasión ruandesa de 1998 en la recién denominada  República Democrática del Congo, efectuada en el marco de la llamada  'Primera Guerra Mundial Africana'.

Objetivo: capturar a los hutus huidos

El objetivo de la invasión de 1996 era, sobre todo, atacar los  campamentos de refugiados de Goma y Bukavu (en la región de los  Kivus) para capturar a los milicianos hutus supuestamente implicados  en el genocidio de 1994 y que habían huido del país tras la subida al  poder del hasta entonces líder rebelde tutsi del Frente Patriótico  Ruandés (FPR), Paul Kagame.

Como consecuencia de esa ofensiva, cientos de miles de los más de  un millón de hutus refugiados en Zaire fueron obligados a regresar a  Ruanda. Otros muchos, entre los que figuraban hombres implicados en  el genocidio de 1994, pero también mujeres y niños, huyeron en  columnas de refugiados hacia el interior de Zaire, donde fueron  perseguidos y atacados por las tropas ruandesas y por las entonces  milicias rebeldes zaireñas del futuro presidente congoleño  Laurent-Désiré Kabila, la Alianza de Fuerzas Democráticas para la  Liberación de Congo (AFDL).

Durante esta ofensiva a los campos de refugiados y a los hutus  huidos al interior, según el informe, las fuerzas conjuntas de Kagame  y Kabila cometieron ataques "sistemáticos, metódicos y premeditados  contra los hutus en todas y cada una de las localidades en las que  los refugiados eran descubiertos por las AFDL/FPR sobre una vasta  extensión de territorio".

"La amplitud de los crímenes y el gran número de víctimas,  probablemente decenas de miles, han quedado demostrados por los  numerosos incidentes detallados en el informe", señala el documento.

La mayoría de las víctimas, niños, mujeres, ancianos y enfermos

"El uso sistemático de armas blancas y las matanzas sistemáticas de  supervivientes tras la ocupación de los campamentos demuestran que  los numerosos fallecimientos no son imputables a las bajas  colaterales de la guerra", prosigue. "Entre las víctimas figuran  mayoritariamente niños, mujeres, ancianos y enfermos", añade.

Los ataques contra las columnas y los campos de refugiados, según  algunas fuentes citadas por 'Le Monde', causaron alrededor de 200.000  muertos, tanto entre milicianos armados como entre mujeres, niños y  ancianos, todos ellos de etnia hutu.

La persecución duró meses y, ocasionalmente, se bloquearon  deliberadamente las ayudas humanitarias que se intentaban hacer  llegar (a los refugiados), sobre todo en las provincias del este,  privándoles de bienes esenciales para su supervivencia", indica el  informe.

"Los ataques sistemáticos y generalizados revelan numerosos  elementos abrumadores que, si se pueden probar ante un tribunal  competente, podrían ser calificados de crímenes de genocidio",  asevera el informe. 

El documento también advierte de que, si bien es  cierto que Ruanda ha permitido el regreso de numerosos hutus, ello  "no descarta la intención de destruir parte de un grupo étnico hasta  el punto de constituir un crimen de genocidio".

El Ejército de Zaire no fue capaz de acometer la invasión y Ruanda  aprovechó la circunstancia para llegar hasta Kinshasa y derrocar al  dictador Mobutu Sese Seko, tras lo cual Kabila, fiel aliado de  Kagame, accedió a la Presidencia de un país que poco después pasó a  llamarse RDC.

La 'Primera Guerra Mundial Africana'

En 1998, las tropas ruandesas irrumpieron nuevamente en el este de  Congo después de romper con sus hasta entonces aliados de Kinshasa y  acusar al régimen de Kabila de ayudar a los rebeldes hutus.

Fue el  inicio de cinco años de guerra en la que participaron ocho países y  21 grupos rebeldes. La 'Primera Guerra Mundial Africana' de  1998-2003, con alrededor de cuatro millones de muertos y con la  riqueza mineral del este de la RDC como principal botín de guerra,  fue una de las más sangrientas de la historia.

Al respecto, el informe también acusa a Angola de haber  aprovechado su intervención en Congo para atacar a los refugiados  angoleños de la provincia de Cabinda huidos a la RDC. Concretamente,  el documento asegura que las fuerzas angoleñas violaron, saquearon y  "ejecutaron a todo aquel del que sospechaban de colusión con el  enemigo".

Kagame, indignado con el informe

Como era de esperar, el informe ha causado indignación en Kigali.  El presidente Kagame lo ha calificado de "chapucero" y "vergonzoso" y  ha llegado a amenazar a la ONU con retirar a sus 'cascos azules' en  Darfur y en otras misiones internacionales si no se retira.

A Kagame le resulta particularmente indigesto que se le acuse de  genocida, como quiera que, desde que llegó al poder, siempre se ha  presentado como el hombre que puso fin al genocidio de 1994, en el  que fueron asesinadas en sólo tres meses alrededor de 800.000  personas, en su mayoría tutsis.

A mediados de septiembre, el presidente afirmó en Londres que el  informe "carece de fundamento, es totalmente falso y es defectuoso en  muchos sentidos debido a los métodos utilizados por sus autores" e  incluso aseguró que la ONU es la "verdadera responsable" de los  problemas de Congo y de la región de los Grandes Lagos,  "particularmente en Ruanda".

Tras la filtración del informe a Le Monde, el secretario general  de la ONU, Ban Ki Moon, se desplazó de emergencia a Ruanda a  principios de mes para intentar convencer al mandatario ruandés de  que no relegase sus 'cascos azules' --Kagame retiró finalmente la  amenaza--.

Asimismo, las propia Naciones Unidas decidió aplazar la  publicación del documento hasta el 1 de octubre para que los países  interesados pudieran añadir los comentarios que consideraran  pertinentes.

Uganda también amenaza

Otro país mencionado en el informe, Uganda, también ha expresado  su indignación y, al igual que Ruanda, ha amenazado con retirarse de  las misiones de paz de la Unión Africana y la ONU.

El informe acusa a  los soldados ugandeses de matanzas de civiles y torturas durante su  ofensiva en el este de Congo para combatir al grupo rebelde ugandés  Alianza de Fuerzas Democráticas (AFP).

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