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El 'otro' genocidio de Ruanda quebranta a la ONU

  • Un documento de la ONU analiza el conflicto generado en el Congo
  • Más de 5 millones de personas murieron tras el genocidio ruandés de 1994

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Una pared de una casa abandonada en el Congo recuerda el conflicto armado que vive el país
Una pared de una casa abandonada en el Congo recuerda el conflicto armado que vive el país

En el año 1996 las tropas del gobierno tutsi ruandés llegaron al campamento de refugiados que se había establecido en el este de Congo, donde sus compatriotas de la etnia hutu habían huido para evitar otro genocidio en el país.

Los soldados se reunieron con los refugiados prometiéndoles un compromiso para hacerles fuertes y permitir su regreso a Ruanda pero, "en un momento determinado", sonó un silbato y los miembros del ejército abrieron fuego contra los refugiados. "Según diversas fuentes, entre 500 y 800 personas fueron asesinadas".

Así relata el borrador del informe de la ONU filtrado por Le Monde en el que se ha analizado el periodo de 10 años del conflicto que se generó en el por aquel entonces Zaire, tras el genocidio ruandés de 1994. Más de cinco millones de personas murieron, se produjeron inumerables violaciones y robos de modo que en el documento, los hechos, generados con la colaboración de rebeldes congoleses, merecen o merecían, la calificación de "genocidio".

Pero esa palabra, "genocidio", ha generado el malestar de Ruanda y su presidente, quien ha amenzado con retirar sus tropas de las misiones de paz. ¿El resultado? la ONU no publicará el documento hasta dentro de un mes. Sin embargo, desde el organismo se asegura que el retraso no se debe a la amenaza de Kagame.

Amenaza ruandesa

De hecho, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, asegura que no se publica ahora para "ofrecer tiempo a las partes implicadas para que publiquen comentarios si lo desean".

De este modo, el organismo parece estar en una encrucijada ya que no contaba con que se filtrara aún el informe y ante la inminente Cumbre sobre los Objetivos del Milenio en la que la estabilización de África es fundamental.

Por ello, la amenaza de Paul Kagame, supone un fuerte contratiempo.

Kagame es considerado por muchos ruandeses como el salvador del país tras poner fin al genocidio de 1994 en el que murieron más de 800.000 tutsis y hutus moderados al frente de la milicia del Frente Patriótico de Ruanda (RPF) y el hecho de que las muertes generadas después sean califiacadas de "genocidio" ha generado una fuerte tensión.

La versión preliminar, de 600 páginas, describe "la naturaleza sistemática y predemitada" de los ataques contra hutus en aquella etapa. Es más, precisa que "Numerosas víctimas no pueden ser imputables a la guerra. Entre las víctimas hay una mayoría de niños, mujeres, ancianos y personas enfermas".

Aún así, y pese a lo que pueda parecer, la ONU asegura que su secretario general, Ban Ki- Moon, no ha presionado al Alto Comisionado para que retrase la publicación y elimine la palabra "genocidio".

Más de 1.280 testigos

Para elaborar el informe, se han interrogado a casi 1.300 personas a las que se ha preguntado sobre cómo se desarrollaron los crímenes y se han analizado más de 1.500 documentos durante dos años, según ha informado Pillay. El fin es, ha asegurado, ayudar al gobierno congoleño a encontrar mecanismos judiciales con los que poder hacer frente a la herencia de los crímenes en el país, aún evidentes, y cómo repararlos.

Para entender el conflicto actual, es preciso remitirse al año 1994. Fue entonces cuando el ejército de Kagame puso fin al conflicto entre tutsis y hutus. Pero el caos no terminó ahí. Más de dos millones de hutus se vieron obligados a abandonar el país y se refugiaron en la vecina República Democrática del Congo ante el temor de que el nuevo gobierno, dominado por los tutsis, tomara represalias contra ellos.

Fue entonces cuando se aliaron con el gobierno del presidente del país, Mobutu, para atacar a todos aquellos que fueran de su etnia enemiga. Mientras, las milicias tutsis de Ruanda, aliadas a otros grupos locales respaldados por Uganda, lograron derrocar al gobierno de Mobutu y sumieron al país en un conflicto que ha llegado a ser calificado como "la Primera Guerra Mundial de África".