Lanzamiento de Euro-Office, ofimática europea que no se libra de polémicas
- Euro-Office quiere ser la alternativa ofimática de Google y Microsoft
- El lanzamiento responde a la estrategia de soberanía digital europea
El pasado 9 de junio se anunciaba a bombo y platillo el lanzamiento de Euro-Office, la alternativa europea a las soluciones ofimáticas de Microsoft y Google. Un paso importante para Bruselas para hacer frente a la enorme dependencia tecnológica que tiene Europa de las compañías tecnológicas estadounidenses a la hora de gestionar datos, correos electrónicos, reuniones en línea o almacenamiento de datos. Para poner fin a este sometimiento digital, se ha buscado una solución de código abierto desarrollada por empresas europeas y que, en principio, está pensada para que administraciones públicas, el ámbito profesional y las organizaciones puedan trabajar sin que su información sea vulnerable a las leyes extranjeras. La medida, ambiciosa, forma parte de un plan de acción más amplio para reforzar la soberanía digital europea.
A disposición de los ciudadanos a través de la plataforma Github, que Euro-Office esté disponible ahora no es casual. A comienzos de junio, la Comisión Europea presentaba su nuevo Paquete de Soberanía Tecnológica, un conjunto de soluciones destinado a reforzar la autonomía digital y la resiliencia tecnológica del continente. El plan abarca diversas iniciativas como una Ley de Desarrollo de la Computación en la Nube y la Inteligencia Artificial, una estrategia europea de software de código abierto o el reglamento Chips Act 2.0, destinado a promover la producción de semiconductores sin depender de Estados Unidos y Asia.
Euro-Office encaja perfectamente dentro del marco protector de los reguladores europeos. Aun así, detrás del entusiasmo institucional surgen dudas de su procedencia, su eficacia, su alcance real y de si verdaderamente es el camino para llegar a millones de usuarios comunitarios.
Comisión Europea en presentado el paquete de medidas para una soberanía digital europea
¿Qué es exactamente Euro-Office?
Su nombre puede llevar a equívocos. A priori, parece una alternativa directa a Microsoft Office o Google Workspace, pero no es exactamente lo mismo. A día de hoy, ni es una aplicación que se pueda instalar en el ordenador, ni tampoco un servicio web independiente al que se pueda acceder desde una cuenta gratuita. Euro-Office es una herramienta ofimática que se usa a través del navegador, pero integrada en las plataformas existentes en la actualidad (Chrome, Edge, Firefox, etc). Permite crear y editar documentos de texto, hojas de cálculo, presentaciones y archivos de forma colaborativa. Es compatible con los formatos estándar de Word, Excel, PowerPoint o Acrobat. También funciona con formatos de código abierto como ODF (OpenOffice).
Para que el proyecto fuese una realidad, ha sido necesario crear una coalición de empresas europeas -IONOS, Nextcloud, Proton, OpenProject y XWiki. De todas, Nextcloud es la más relevante. Una compañía alemana con experiencia en desarrollar plataformas de colaboración y almacenamiento en la nube de código abierto que ya usan organismos públicos y organizaciones de toda Europa. De hecho, una de sus herramientas estrella es Collabora Online, de servicios ofimáticos. Es una versión online de LibreOffice (suite ofimática gratuita para ordenadores creada en Europa en 2010). Euro-Office va por otro camino. Utiliza el código de OnlyOffice, otro entorno ofimático de origen ruso, en vez de utilizar los que ya existían desarrollados en el Viejo Continente. Esa decisión ha sido motivo de polémica, agravada por la tensión política actual.
Carta abierta de The Document Foundation antes del lanzamiento de Euro-Office
Polémica en torno a la “primera” suite ofimática europea
Nadie duda de las posibilidades futuras de Euro-Office, aunque aún queda mucho trabajo por hacer para que sea una herramienta informática masiva. Lo que ha enturbiado su lanzamiento ha sido cómo se ha presentado y su verdadera naturaleza europea. Se ha vendido como la primera suite ofimática europea de código abierto. Un mensaje que ha levantado ampollas entre los miembros de The Document Foundation, responsables de LibreOffice. La cara visible del proyecto y cofundador de la organización, Italo Vignoli, en una carta abierta cuestionaba la primicia histórica de Euro-Office: "La primera suite ofimática de código abierto desarrollada en Europa fue OpenOffice en 2001. La segunda fue la nuestra en 2010”.
La polémica no solo es por quién se lleva la medalla por haber desarrollado antes una solución ofimática online europea de código abierto. Vignoli cuestiona también en su escrito la verdadera independencia tecnológica de Euro-Office y si responde a los objetivos soberanos digitales del continente. “Utiliza formato OOXML, propiedad de Microsoft, como formato por defecto”. Según su análisis, la decisión de usar esa tecnología refuerza la posición dominante del gigante tecnológico estadounidense. Y va más allá, aboga por usar estándares abiertos como OpenDocument Office (ODF), usado por LibreOffice y reconocido internacionalmente. Califica a Euro-Office como un “clon gratuito de Microsoft Office”, reforzando la postura del fabricante de Windows contra la soberanía digital europea.
Desde el lado de Euro-Office, la visión es diferente. Creen que para llegar a millones de usuarios europeos que usan a diario archivos como .docx, .xlsx o .pdf, hace falta una migración que sea más compatible y sin barreras. De ahí que la compatibilidad con Microsoft Office sea una vía para facilitar la adopción hacia un entorno tecnológico europeo. Esta decisión deja patente lo complejo que será para Europa salir de las redes tecnológicas de empresas estadounidenses. No es solo desarrollar unas aplicaciones y ya está, sino que los estándares que las hacen posible también están en manos de compañías ajenas a Europa.
Ciudadano tecleando en portátil
Herramienta lejos de estar en el día a día de la ciudadanía.
Después de unos meses en fase de pruebas, no se puede afirmar que el lanzamiento de Euro-Office haya sido el más apropiado para llegar a la ciudadanía europea. Está disponible en GitHub, plataforma utilizada por desarrolladores informáticos para distribuir y colaborar en proyectos de software. Es decir, no está al alcance de todos. Y quien esté buscando una alternativa sencilla y directa a Excel o PowerPoint, tendrá que empaparse de términos y rutinas técnicas hasta acceder a Euro-Office. Por ejemplo, hay que integrarla dentro de Nextcloud, lo que requiere unos pasos y protocolos.
La comunidad se pregunta si tenía sentido presentar Euro-Office cuando aún está por pulir y solo está al alcance de perfiles técnicos y organizaciones. De cara al futuro, las posibilidades de esta suite ofimática son muy grandes, pero para llegar a un uso masivo hay que simplificar el acceso a las diferentes herramientas que la componen.
Alcanzar la independencia tecnológica europea parece que va a ser un periplo lleno de obstáculos, y el lanzamiento de Euro-Office es un buen ejemplo. Su desarrollo ha dependido de ecosistemas externos -código creado por una empresa estadounidense y otra rusa-. La realidad tecnológica aún está lejos de los deseos de los organismos políticos. Google, Microsoft y Amazon, entre otras, no van a quedarse de brazos cruzados y tienen la infraestructura suficiente para adaptarse a futuras regulaciones europeas y mantener su posición de dominio. La soberanía digital europea está más cerca de ser una declaración de buenas intenciones que un escenario factible. A pesar de las polémicas, Euro-Office puede ser un paso en la dirección correcta y una advertencia de que el camino para volver a ser actores tecnológicos relevantes será complejo de cumplir.