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Las modernas tecnologías están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana y suponen una oportunidad para incrementar la eficacia y eficiencia de las Administraciones Públicas. La Inteligencia Artificial se abre paso en la Justicia y aunque ésta no es ni debe convertirse en un mero un modelo matemático, el empleo de algoritmos para fines concretos puede resultar de gran utilidad. Según Fernando Suárez, presidente del Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería Informática, los procedimientos que podrían agilizarse con Inteligencia Artificial son aquellos en los que intervienen gran multitud de datos, como cláusulas suelo, reclamaciones por vuelos cancelados, accidentes de tráfico o pensiones alimenticias en casos de divorcio.
El retraso de la justicia en la implementación de la inteligencia artificial se debe a lo delicado de poner en manos de algoritmos una materia tan sensible. El caso que reveló de manera más clara los riesgos fue el programa Compas, empleado en EE UU para calcular las posibilidades de reincidencia de un acusado. En 2018, una investigación reveló graves carencias y sesgos en el algoritmo. Fernando Suárez recuerda que la Unión Europea ha propuesto un marco jurídico para velar por una inteligencia artificial confiable en el que todas las acciones deben estar regidas por el compromiso ético.

Las modernas tecnologías están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana y suponen una oportunidad para incrementar la eficacia y eficiencia de las Administraciones Públicas. La Inteligencia Artificial se abre paso en la Justicia y aunque ésta no es ni debe convertirse en un mero un modelo matemático, el empleo de algoritmos para fines concretos puede resultar de gran utilidad. Según Fernando Suárez, presidente del Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería Informática, los procedimientos que podrían agilizarse con Inteligencia Artificial son aquellos en los que intervienen gran multitud de datos, como cláusulas suelo, reclamaciones por vuelos cancelados, accidentes de tráfico o pensiones alimenticias en casos de divorcio.
El retraso de la justicia en la implementación de la inteligencia artificial se debe a lo delicado de poner en manos de algoritmos una materia tan sensible. El caso que reveló de manera más clara los riesgos fue el programa Compas, empleado en EE UU para calcular las posibilidades de reincidencia de un acusado. En 2018, una investigación reveló graves carencias y sesgos en el algoritmo. Fernando Suárez recuerda que la Unión Europea ha propuesto un marco jurídico para velar por una inteligencia artificial confiable en el que todas las acciones deben estar regidas por el compromiso ético.

El futuro de la informática pasa por la computación cuántica. Estos ordenadores podrían utilizarse para la resolución de problemas complejos que no pueden ser abordados con los ordenadores tradicionales. Grandes compañías tecnológicas como IBM, Google, Intel o Microsoft están invirtiendo miles de millones de dólares en la carrera por desarrollar esta tecnología en la que España acaba de entrar con Quantum Spain, un proyecto que conlleva una inversión de 60 millones de euros para los próximos tres años. Como explica Alba Cervera, coordinadora del proyecto, el programa incluye la construcción y puesta en marcha del primer computador cuántico del sur de Europa, que se instalará en el Centro Nacional de Computación-BSC.
En el programa Quantum Spain participan 25 universidades y centros de investigación e infraestructuras, de 14 comunidades autónomas, que colaborarán para crear un ecosistema español de computación cuántica
Incluye un programa de formación para los potenciales usuarios de las tecnologías cuánticas y los diferentes nodos de la Red Española de Supercomputación
La previsión es que el ordenador disponga de un primer chip de dos cúbits operativos a finales de 2022 y progresivamente irá incorporando nuevas versiones hasta llegar a los 20 cúbits en 2025. Según Alba Cervera, el objetivo no es tanto la cantidad como la calidad, y apostar por el desarrollo de tecnología propia para limitar la dependencia y mantener el máximo grado posible de soberanía tecnológica y económica.

El futuro de la informática pasa por la computación cuántica. Estos ordenadores podrían utilizarse para la resolución de problemas complejos que no pueden ser abordados con los ordenadores tradicionales. Grandes compañías tecnológicas como IBM, Google, Intel o Microsoft están invirtiendo miles de millones de dólares en la carrera por desarrollar esta tecnología en la que España acaba de entrar con Quantum Spain, un proyecto que conlleva una inversión de 60 millones de euros para los próximos tres años. Como explica Alba Cervera, coordinadora del proyecto, el programa incluye la construcción y puesta en marcha del primer computador cuántico del sur de Europa, que se instalará en el Centro Nacional de Computación-BSC.
En el programa Quantum Spain participan 25 universidades y centros de investigación e infraestructuras, de 14 comunidades autónomas, que colaborarán para crear un ecosistema español de computación cuántica
Incluye un programa de formación para los potenciales usuarios de las tecnologías cuánticas y los diferentes nodos de la Red Española de Supercomputación
La previsión es que el ordenador disponga de un primer chip de dos cúbits operativos a finales de 2022 y progresivamente irá incorporando nuevas versiones hasta llegar a los 20 cúbits en 2025. Según Alba Cervera, el objetivo no es tanto la cantidad como la calidad, y apostar por el desarrollo de tecnología propia para limitar la dependencia y mantener el máximo grado posible de soberanía tecnológica y económica.

La Inteligencia Artificial tiene un enorme potencial en ámbitos tan diversos como la salud, el transporte, la energía, la agricultura, el turismo o la ciberseguridad, pero también entraña sus riesgos y consecuencias negativas para los individuos y la sociedad cuando los algoritmos violan valores y derechos fundamentales. Por este motivo, la Unión Europea ha propuesto un marco jurídico ético para velar por una inteligencia artificial digna de confianza.
Como explica Francisco Herrera, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Granada y miembro de la Real Academia de Ingeniería, se plantea la prohibición de riesgos que sea inadmisibles y contradigan los valores éticos de la UE. En concreto, aquellos que constituyen una clara amenaza para la seguridad, los medios de subsistencia y los derechos de las personas. Estarán permitidas, aunque sujetas a estrechos controles, las tecnologías consideradas de alto riesgo: aplicaciones empleadas en infraestructuras críticas como los transportes, exámenes o procesos de selección, seguridad de productos como la cirugía asistida por robots, mercado laboral, aplicación de las leyes, gestión de la migración, peticiones de asilo y control de fronteras, y los sistemas de identificación biométrica remota.
El reglamento también contempla los casos de riesgo medio o nulo de los algoritmos de inteligencia artificial.
La propuesta de la UE tendrá que negociarse en los próximos meses con los estados miembros. El objetivo --advierte Francisco Herrera-- es que los ciudadanos podamos disfrutar con plenas garantías de la Inteligencia Artificial sin frenar su desarrollo.

La Inteligencia Artificial tiene un enorme potencial en ámbitos tan diversos como la salud, el transporte, la energía, la agricultura, el turismo o la ciberseguridad, pero también entraña sus riesgos y consecuencias negativas para los individuos y la sociedad cuando los algoritmos violan valores y derechos fundamentales. Por este motivo, la Unión Europea ha propuesto un marco jurídico ético para velar por una inteligencia artificial digna de confianza.
Como explica Francisco Herrera, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Granada y miembro de la Real Academia de Ingeniería, se plantea la prohibición de riesgos que sea inadmisibles y contradigan los valores éticos de la UE. En concreto, aquellos que constituyen una clara amenaza para la seguridad, los medios de subsistencia y los derechos de las personas. Estarán permitidas, aunque sujetas a estrechos controles, las tecnologías consideradas de alto riesgo: aplicaciones empleadas en infraestructuras críticas como los transportes, exámenes o procesos de selección, seguridad de productos como la cirugía asistida por robots, mercado laboral, aplicación de las leyes, gestión de la migración, peticiones de asilo y control de fronteras, y los sistemas de identificación biométrica remota.
El reglamento también contempla los casos de riesgo medio o nulo de los algoritmos de inteligencia artificial.
La propuesta de la UE tendrá que negociarse en los próximos meses con los estados miembros. El objetivo --advierte Francisco Herrera-- es que los ciudadanos podamos disfrutar con plenas garantías de la Inteligencia Artificial sin frenar su desarrollo.

Ciberespacio, cibernauta, ciberseguridad o ciberguerra son términos que escuchamos con frecuencia. El prefijo ciber deriva de la palabra cibernética, ya empleada por Platón o más recientemente por el físico francés Ampère para referirse al arte o la ciencia de gobernar. Pero como explica Javier Aracil, ingeniero industrial y miembro de la Real Academia de Ingeniería, hubo que esperar a mediados del siglo XX para que el matemático estadounidense Norbert Wiener tratara de convertir la cibernética en una ciencia a raíz de sus estudios sobre el cañón antiaéreo durante la segunda Guerra Mundial.
El objetivo era guiar el cañón mediante una computadora. Después de una andanada, un radar comprobaba la nueva posición del avión. La diferencia entre la posición real y la esperada se introducía en la computadora para corregir el disparo mediante un proceso denominado realimentación. Aunque Wiener fracasó en su intento, se dio cuenta de las similitudes que existían entre los mecanismos de control e información de los seres vivos y de las máquinas y creyó estar ante una nueva ciencia como escribió en su libro "Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas" (1948).
Pronto surgieron centros de cibernética por todo el mundo con la idea de aplicar los sistemas de comunicación y de regulación automática de los seres vivos a los sistemas electrónicos e, incluso, a las ciencias sociales. Pero esta ciencia no llegó a cuajar. El prefijo “ciber” quedó limitado a su uso en informática. Sin embargo, las investigaciones de Wiener sí fueron incorporadas al campo de la ingeniería de control.
 

Ciberespacio, cibernauta, ciberseguridad o ciberguerra son términos que escuchamos con frecuencia. El prefijo ciber deriva de la palabra cibernética, ya empleada por Platón o más recientemente por el físico francés Ampère para referirse al arte o la ciencia de gobernar. Pero como explica Javier Aracil, ingeniero industrial y miembro de la Real Academia de Ingeniería, hubo que esperar a mediados del siglo XX para que el matemático estadounidense Norbert Wiener tratara de convertir la cibernética en una ciencia a raíz de sus estudios sobre el cañón antiaéreo durante la segunda Guerra Mundial.
El objetivo era guiar el cañón mediante una computadora. Después de una andanada, un radar comprobaba la nueva posición del avión. La diferencia entre la posición real y la esperada se introducía en la computadora para corregir el disparo mediante un proceso denominado realimentación. Aunque Wiener fracasó en su intento, se dio cuenta de las similitudes que existían entre los mecanismos de control e información de los seres vivos y de las máquinas y creyó estar ante una nueva ciencia como escribió en su libro "Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas" (1948).
Pronto surgieron centros de cibernética por todo el mundo con la idea de aplicar los sistemas de comunicación y de regulación automática de los seres vivos a los sistemas electrónicos e, incluso, a las ciencias sociales. Pero esta ciencia no llegó a cuajar. El prefijo “ciber” quedó limitado a su uso en informática. Sin embargo, las investigaciones de Wiener sí fueron incorporadas al campo de la ingeniería de control.
 

El ciberataque que ha afectado este viernes por la noche a los sistemas de información de la Generalitat está controlado. Así lo ha asegurado Jordi Puigneró, el vicepresidente del Govern. Puigneró dice que ha sido el ataque "más potente con diferencia" del último año y que los servicios ya están restablecidos.

FOTO: Una persona teclea en un ordenador personal. GETTY.

Saber programar puede ser clave en el empleo del futuro. La plataforma gratuita Code.org llega a España buscando que este lenguaje se enseñe en todas las escuelas, y ya cuenta con el respaldo de la ministra de Educación y de otros representantes políticos. Noemí Martínez habla con su portavoz en España, Elena Gorostiza, y con Guillermo y Elena, dos alumnos del IES Príncipe Felipe, de Madrid.

La primera red social, Six Degrees, nació en 1997. My Space apareció en 2003, Facebook en 2004. Tik Tok ha sido una de las últimas en llegar, en 2016. En estos años, algunas de ellas ya han conseguido más habitantes o usuarios que los países más poblados de la Tierra. Facebook, con 2.740 millones, encabeza el ranking, seguida de Youtube y WhatsAap , ambas con más de 2.000 millones. Hemos trasladado buena parte de nuestra actividad diaria a esos países virtuales pero el problema es que no son estados democráticos sino empresas con jefes que no hemos elegido. En "Más cerca" hemos hablado de ello con Humberto Bustince, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad Pública de Navarra.

En los últimos años, con el desarrollo de la nanotecnología y de la fotónica, ha cobrado fuerza una nueva rama científica: la plasmónica. Estudia la vibración colectiva de los electrones de un metal cuando incide sobre ellos una radiación de una determinada longitud de onda, amplificándolo varios órdenes de magnitud. Es lo que se conoce como plasmón.
Como recuerda José Antonio Martín Pereda, ingeniero de telecomunicación y miembro de la Real Academia de Ingeniería, las bases de esta ciencia se cimentaron a principios del siglo XX con los trabajos teóricos de Sommerfeld y las observaciones experimentales de Wood. Los metales nobles (plata, oro) han sido los sistemas plasmónicos por excelencia, pero sus frecuencias de oscilación características están restringidas al rango infrarrojo-visible lo que limita la aplicación de los dispositivos. Con nanopartículas se logran propiedades ópticas difíciles de obtener con los materiales tradicionales como semiconductores, moléculas fluorescentes o pigmentos. Además, pueden utilizarse para mejorar las propiedades de otros materiales.
Los plasmones destacan como sistemas ideales para guiar la información a escala nanométrica y podrían ser empleados en la fabricación de chips ultrarrápidos y más eficientes.

En los últimos años, con el desarrollo de la nanotecnología y de la fotónica, ha cobrado fuerza una nueva rama científica: la plasmónica. Estudia la vibración colectiva de los electrones de un metal cuando incide sobre ellos una radiación de una determinada longitud de onda, amplificándolo varios órdenes de magnitud. Es lo que se conoce como plasmón.
Como recuerda José Antonio Martín Pereda, ingeniero de telecomunicación y miembro de la Real Academia de Ingeniería, las bases de esta ciencia se cimentaron a principios del siglo XX con los trabajos teóricos de Sommerfeld y las observaciones experimentales de Wood. Los metales nobles (plata, oro) han sido los sistemas plasmónicos por excelencia, pero sus frecuencias de oscilación características están restringidas al rango infrarrojo-visible lo que limita la aplicación de los dispositivos. Con nanopartículas se logran propiedades ópticas difíciles de obtener con los materiales tradicionales como semiconductores, moléculas fluorescentes o pigmentos. Además, pueden utilizarse para mejorar las propiedades de otros materiales.
Los plasmones destacan como sistemas ideales para guiar la información a escala nanométrica y podrían ser empleados en la fabricación de chips ultrarrápidos y más eficientes.

La última caída de Facebook y de sus servicios afiliados, WhatsApp e Instagram, se suma a los apagones de webs y servicios online registrados en los últimos meses y ponen de manifiesto la fragilidad y dependencia que tenemos de la red. ¿Una caída de internet es algo distópico o una posibilidad real? Los expertos aseguran que es cuestión de tiempo que internet se caiga con graves consecuencias en todos los sectores, incluido el personal o emocional. Hemos entrevistado a David Arroyo Guardeño, investigador en el Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información del CSIC.

Con José Antonio López Guerrero hemos analizado la idoneidad de una tercera vacuna contra la COVID y un estudio que parece apoyar que el origen del virus está en el murciélago. Hemos informado de la concesión del Premio Nobel de Medicina a los estadounidenses David Julius y Ardem Patapoutian por el descubrimiento de los receptores de la temperatura y el tacto; del Nobel de Física al japonés Syukuro Manabe, el alemán Klaus Hasselmann y el italiano Giorgio Parisi, por sus contribuciones al estudio de sistemas complejos, como por ejemplo el clima; y el premio Nobel de Química al alemán Benjamin List y al estadounidense David MacMillanpor haber desarrollado la organocatálisis asiemétrica. Pilar Quijada nos ha informado de la puesta en marcha de “Conexión Cáncer”, una red que tiene el ambicioso objetivo de aglutinar la toda la investigación en Cáncer que se lleva a cabo en el CSIC, con testimonios de Ángela Nieto, investigadora del Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC/ Universidad Miguel Hernández). Carlos Briones nos ha hablado del libro blanco sobre Orígenes de la vida, uno de los 14 desafíos estratégicos del CSIC para 2030.Jesús Puerta nos ha contado el hallazgo de una nueva partícula en el LHC: el tetraquark. Y con Esther García hemos visitado en Santiago de Compostela la exposición “Astrónomas”, organizada por la Sociedad Española de Astronomía en colaboración con la FECYT, para dar a conocer las contribuciones de las astrónomas más relevantes. Con testimonios de su comisaria, Josefina Ling.

Las aplicaciones que utilizamos a diario usan la inteligencia artificial para hacer nuestra vida un poco más fácil. Pero esa tecnología, como la que utilizan los asistentes de voz, los navegadores o las redes sociales, puede también tener un sesgo machista. Algunos expertos alertan de que, en ocasiones, procesan datos discriminando a las mujeres.

Foto: Getty Images

Por el día mundial de los abuelos nos centramos en la brecha digital que les impide completar con éxito tareas del día a día que antes se hacían de manera presencial y ahora telematicamente. Sacar dinero, comunicarse por videlollamada o realizar compras son situaciones que implican mucho esfuerzo para ellos. Por eso hay que animar y enseñar a este grupo de edad a utilizar las nuevas tecnologías.

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