Jóvenes que rechazan el alcohol: una tendencia en aumento ante un problema "alarmante"
- Los últimos datos de alcohol en adolescentes apuntan a una reducción, leve pero sostenida, en el consumo
- RTVE Noticias habla con jóvenes que no beben nada, expertos y la delegada del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas
Daniele, Alejandra y Cristina tienen 21, 16 y 19 años y tienen algo en común: no beben alcohol. Forman parte de una generación de jóvenes que ha decidido no vincular su ocio a beber cerveza o copas. Los tres comparten argumentos en defensa de un vida 0,0: no creen que sea necesario beber para pasarlo bien, tienen claro que no es bueno para la salud y piensan que existe una normalización preocupante del consumo de alcohol en nuestro país. También los tres han sufrido las consecuencias de optar por una vida lejos de la caña y el cubata: sentirse a veces el bicho raro del grupo o directamente que les den de lado en su entorno de ocio y amigos.
La última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (Estudes) de 2025 del Ministerio de Sanidad apunta a una reducción, leve pero sostenida, en el consumo de alcohol en los adolescentes de entre 14 y 18 años, con descensos en todos los tramos temporales analizados, logrando bajar dos puntos porcentuales en el tramo de beber alguna vez en la vida y 2,6 puntos en los últimos 12 meses.
Baja la proporción de alumnos de 14 a 18 años que afirma haberse emborrachado en los últimos 30 días (del 20,8% a 17,2%), siendo el dato más bajo desde el año 2000 y en cuanto al consumo de alcohol por atracón (tomar cinco o más consumiciones en el tramo de dos horas), hay un descenso de 3,5 puntos porcentuales, logrando posicionarse también como el valor más bajo desde que se registra esta práctica abusiva en este colectivo.
Eso sí, estos datos alentadores no eclipsan otros más que alarmantes: más del 70% de los chicos y chicas de entre 14 y 18 años ha bebido alcohol en el último año, la edad media del inicio de consumo al alcohol es de 13,9, el consumo semanal se inicia a los 14,8 y la primera borrachera se experimenta con 14,6. El alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más consumida en España y mata a 16.000 personas al año. Junto a las drogas y los psicofármacos, el alcohol está detrás de la mitad de los accidentes mortales de tráfico.
Presión social por beber en los grupos de amigos
Daniele oposita para bombero y trabaja en el sector de la hostelería y desde muy niño rechaza el alcohol. "Creo que no me aporta nada, he visto comportamientos y reacciones en amigos que no quiero para mí", afirma, en una entrevista con RTVE Noticias, en la que dice que no conoce a nadie que no beba "mínimo en fiestas y cumpleaños". Cree que existe presión social por beber y que no son pocas las veces que se ha enfrentado a comentarios incitándole a consumir y exclamaciones de sorpresa ante su negativa. Él lo tiene claro: "Yo creo que me lo paso mejor así. No lo necesito".
Cristina estudia un módulo de FP y tampoco bebe: "He vivido momentos incómodos por no beber. He ido a botellones donde me han mirado rara e incluso se han reído de mí, pero me da igual. Cuando les he visto vomitando y diciendo tonterías, me reía yo de ellos". Le han llegado a preguntar si estaba embarazada por no beber y lamenta que lo raro sea decidir no vincular ocio al consumo de sustancias.
Alejandra es estudiante de primero de Bachillerato y cuenta cómo su antiguo grupo de amigos le dio de lado porque no le apetecía beber: "Fuimos alejándonos porque no teníamos la misma forma de divertirnos". Ella no se siente rara por decir no al alcohol y su actual entorno de amistades tampoco bebe. Recuerda cómo en algunos cumpleaños cuando era más pequeña algunos padres compraban champín, una bebida sin alcohol infantil que imita el champán de adultos.
El alcohol, la sustancia con la menor percepción de riesgo
La delegada del Gobierno del Plan Nacional sobre drogas, Xisca Sureda, asegura, en una entrevista con RTVE Noticias, que queda mucho por hacer, aunque se observa este descenso del consumo, sobre todo si se analiza con una perspectiva amplia de hace más de una década. "Estamos mejor. En el año 2012 hablábamos de un consumo en los últimos 30 días del 74% y ahora estamos en el 51%".
Aboga por disminuir la prevalencia y para ello es imprescindible que aumente la percepción del riesgo entre los más jóvenes ya que el riesgo asociado a una sustancia se comporta como un elemento protector y constituye un freno. La encuesta Estudes deja claro lo que cuesta entender que el alcohol es una droga peligrosa: es la sustancia que tiene una menor percepción de riesgo, mientras existe un consenso amplio entre los jóvenes para percibir el peligro de otras drogas como la heroína, la cocaína o el éxtasis.
Sureda destaca que ha aumentado la percepción de ese riesgo: en 2025 creció 10,7 puntos porcentuales con respecto a 2021, siendo el valor más alto de toda la serie. El consumo diario de alcohol (1 o 2 cañas/copas cada día) ya es considerado peligroso por el 66,2% de los encuestados.
Límites en la venta y la publicidad, claves para reducir el consumo
La delegada del Gobierno apunta a la "normalización y banalización absoluta del consumo del alcohol en España" y señala los "determinantes sociales, estructurales y comerciales" como los máximos responsables de un consumo tan elevado y arraigado.
"Somos uno de los países de Europa con más cantidad de bares y de puntos de venta de alcohol, hay una accesibilidad total y puedes comprar alcohol en cualquier momento del día y en cualquier lugar, hay una constante promoción, con una industria que usa estrategias para evitar la legislación", lamenta Sureda, para poner de manifiesto la necesidad de sacar adelante cuanto antes la ley de alcohol y menores.
Los puntos esenciales de la ley están vinculados a la regulación de su venta, publicidad y marketing y el objetivo es claro: dejar que el alcohol forme parte de un modo tan natural de nuestras vidas.
El proyecto de ley prohíbe el consumo de alcohol a menores —estaba prohibida la venta, pero no la ingesta— con multas similares al consumo de drogas en la vía pública. No se podrá beber ni vender alcohol, ni siquiera a adultos, en centros educativos (salvo universidades) o espacios deportivos, de ocio o dedicados a espectáculos públicos cuando tengan como público mayoritario los menores de edad.
Para evitar el impacto en menores, se prohíbe la incitación explícita al consumo en la vía pública y también la exhibición de cualquier logotipo o marca a menos de 150 metros de colegios, centros sanitarios o en los que los menores de edad realicen actividades. No podrá haber publicidad de alcohol en mobiliario de hostelería, ya sean sillas, mesas, toldos, sombrillas, servilleteros o cualquier elemento que haga alusión a una marca de bebida alcohólica, entre otras medidas.
Nuevo escenario de riesgo vinculado a un uso más individual
Y es que en nuestro día a día no se vería normal imágenes de cocaína por todas partes y, sin embargo, sí se ha normalizado ver marcas de alcohol en cada esquina y que estas patrocinen eventos culturales, sociales o deportivos.
La Sociedad Española de Epidemiología, a través de su Grupo de Trabajo sobre Alcohol, pide una mayor regulación en este ámbito y un mayor control en la venta: "Al fácil acceso a la sustancia también contribuye su bajo precio, por lo que un incremento también podría impactar positivamente en una reducción del consumo".
La coordinadora de este grupo, Ainara Díaz, asegura que "el alcohol aparece asociado a nuestra dieta, a nuestro ocio, a nuestras celebraciones, a nuestras relaciones sociales; lo hemos incorporado como una suerte de regulador emocional de lo positivo y lo negativo que nos sucede en nuestro día a día". Incluso los padres llegan a normalizar que sus hijos "experimenten".
Ve positivo el descenso también constatado en la práctica del botellón, pero pone el foco en los "cambios en los procesos de socialización de los adolescentes y jóvenes". La experta se muestra preocupada por que se pase de un consumo de alcohol más grupal a uno más individual vinculado a las pantallas, reinas en el nuevo ocio. "Esto puede presentarnos nuevos escenarios de riesgo que hasta el momento no habían tenido esta relevancia", apunta, en una entrevista en RTVE Noticias.
La moda del 0,0 es positiva, con peros
El último informe socioeconómico del sector de la cerveza de 2024 dice que "España se ha convertido en un caso de éxito en el consumo de cerveza SIN", con unas ventas que crecieron ese año un 4%, en una línea ascendente, que contrasta con el descenso del consumo de cerveza con alcohol. El consumo per cápita se situó en 52,8 litros, frente a los 55,5 del año anterior, lo que supone una caída de casi el 5%.
Justo esta semana, la cervecera neerlandesa Heineken ha anunciado que recortará entre 5.000 y 6.000 empleos en los próximos dos años para reducir costes y simplificar su estructura a escala global, después de cerrar 2025 con una caída del 1,2% en el volumen total de cervezas vendidas.
En las cartas de cócteles cada vez hay una mayor variedad de ginebras y rones sin alcohol y van ganando en aceptación, apuntan las expertas entrevistadas, que lanzan una alerta ante el movimiento 'sober curious' (sobriedad curiosa) y la moda 'alcohol free' que, en muchos casos, arranca de la propia industria del alcohol. Todo ello con una oleada de actores como Mario Casas y cantantes como Dani Martín que presumen de haber dejado de beber o cómicos como David Broncano, que en reiteradas ocasiones ha dicho que no ha bebido nunca.
"Hay cierta moda en no consumir alcohol, en general, en ser más sano y hacer más ejercicio físico, y esto bienvenido sea, pero cuidado con el tema de los consumos de bebidas sin alcohol, a la vez promocionados por empresas de bebidas alcohólicas, que no deja de ser una estrategia publicitaria", explica la delegada del Gobierno del Plan Nacional sobre drogas.
De hecho, la ley de menores y alcohol prohibirá la publicidad de bebidas destiladas 0,0.
Coincide la epidemióloga: "Podríamos pensar que se trata de una moda positiva, pero debemos reflexionar sobre la estrategia de la industria alcoholera en este sentido, de cómo con el 0,0 consigue permanecer presente en espacios en los que se regula su publicidad, por ejemplo, de manera que evita desaparecer del mapa, continúa presente en todos lados y continuar aumentando sus ventas de alcohol".
También proviene del propio sector el mantra del "consumo responsable", concepto que no existe para las expertas.
"No hay consumo de alcohol sin riesgo. No existe un consumo responsable, es un concepto que la propia industria ha utilizado para respaldar sus intereses y contribuir a esa visión positiva del consumo de alcohol", concluye la coordinadora del Grupo de Alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología.